La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) rebajó una décima sus proyecciones de crecimiento para Uruguay en 2027 y las ubicó en 1,5%, de manera que se mantiene siete décimas por debajo del promedio de Latinoamérica.
El incremento del PIB sería del 1,5%, siete décimas por debajo del promedio de Latinoamérica, según las previsiones del organismo.
La Cepal proyecta el crecimiento de Uruguay por debajo de la región.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) rebajó una décima sus proyecciones de crecimiento para Uruguay en 2027 y las ubicó en 1,5%, de manera que se mantiene siete décimas por debajo del promedio de Latinoamérica.
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La previsión se ubica apenas por debajo del 1,6% que anticipa el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), aunque sigue por encima de la de los analistas que consulta el Banco Central del Uruguay (BCU), que se valieron de los últimos datos de actividad económica y anticipan una variación del 1,2% del PIB.
En la actualización de perspectivas para la región, presentada en una actividad presentada por el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar, el organismo advirtió que el crecimiento promedio en Latinoamérica será del 2,2%, también por debajo del global, en el orden del 2,9%, siendo más baja desde 2022.
En tanto, para 2027, la Cepal prevé una reactivación de tres décimas en la región (hasta 2,5%), que se hará sentir más en Uruguay, donde el PIB mejoraría un 2,2%.
Con la previsión para este año, el país quedó por encima únicamente de Bolivia (0,5%) en Sudamérica y también de México (1,3%), Haití (-1,9%) y Cuba (-10,3%) si se extiende la comparativa hacia América Latina, siendo superado levemente por Chile (1,6%).
Con tasas cercanas al promedio regional quedaron Brasil (2,2%), Ecuador (2,4%) y Colombia (2,6%), mientras entre los más destacados figuran Perú (3,2%), Argentina (3,3%), Paraguay (4,3%) y Venezuela (6,5%).
“Así se completarán cinco años consecutivos con la región creciendo en torno a 2,3%. Es insuficiente para salir de la trayectoria de bajo crecimiento de más de una década”, expresó Salazar al trazar un diagnóstico de la realidad latinoamericana.
En la misma línea, planteó un escenario de incertidumbre, influido por el conflicto en Medio Oriente y su impacto en el precio del petróleo, así como la cautela de los bancos centrales para evitar impacto sobre la demanda y el empleo. También se refirió a las altas tasas de informalidad laboral como “una de las anclas para el crecimiento”.
La Cepal brindó también proyecciones sobre la inflación regional y anticipó que permanecería contenida, aunque su convergencia hacia las metas será más lenta por el shock de precios vinculado a la guerra, lo que además podría retrasar nuevas reducciones de las tasas de política monetaria.
En cuanto al mercado laboral, el número de ocupados aumentó en un 1,6% en 2025, aunque el ritmo de creación de empleo se desaceleró por tercer año consecutivo y los indicadores de comienzos de 2026 confirman una expansión más moderada.
Por último, en materia fiscal, la estabilización de la deuda pública bruta se ubica en torno al 52% del PIB en América Latina, sin que sea suficiente para reconstruir el espacio fiscal.