7 de junio 2026 - 17:22

La industria creció impulsada por químicos y aceites, pero el empleo cayó a niveles críticos

En el primer trimestre, el 54% de los sectores creció en producción, pero apenas el 38% de las ramas sumó personal.

El indicador de difusión del empleo industrial tocó su punto más bajo desde 2024: más de un 60% de las ramas redujo su personal ocupado entre enero y marzo.

El indicador de difusión del empleo industrial tocó su punto más bajo desde 2024: más de un 60% de las ramas redujo su personal ocupado entre enero y marzo.

La industria manufacturera arrancó 2026 con ganadores que consiguieron crecimientos de producción por hasta 35% conviviendo con ramas que se contrajeron casi 10%, en un escenario donde apenas más de la mitad de los sectores tuvo un trimestre positivo.

Detrás del número global de producción, el Informe Trimestral de Indicadores de Difusión de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) correspondiente a enero-marzo revela una historia sectorial de dos velocidades.

El rubro de mayor crecimiento en el trimestre fue el de aceites y grasas de origen vegetal y animal con una suba interanual del 34,6%. Le siguieron los productos de panadería (+24,3%) y los productos elaborados de metal (+21,1%), este último impulsado a pesar de que el segmento más amplio de metálicos registró caída general. Los pinturas, barnices y productos de revestimiento crecieron 21,0%, y los productos farmacéuticos sumaron 9,5% de expansión.

En términos sectoriales, el bloque de Químicos y Plásticos fue el de mejor desempeño agregado con un crecimiento del 11%, traccionado por otros productos químicos no clasificados en otra parte, sustancias químicas básicas y farmacéuticos. La excepción negativa dentro del bloque fueron los productos de plástico, que cayeron.

El sector de Alimentos, Bebidas y Tabaco creció un 6% en el agregado, con la panadería, el azúcar y las pastas empujando hacia arriba, mientras la matanza de ganado y el procesamiento de frutas y vegetales pesaron negativamente. Textil, vestimenta y cueros anotó un +4%, sostenido por la hilandería y tejeduría, aunque las prendas de vestir y otros textiles cayeron.

Los perdedores: metales, autos y matanza

El cuadro negativo lo encabeza el bloque de Metálicas básicas y Minerales no metálicos, que se contrajo 7% interanual. Artículos de hormigón y metales comunes fueron los principales lastre con la única nota positiva del cemento, cal y yeso. El bloque de Productos Metálicos, Maquinaria y Equipos cayó 5%, con vehículos automotores y equipo eléctrico como protagonistas del descenso.

En el ranking de ramas individuales, la matanza de ganado y otros animales fue la más golpeada con una caída del 9,3%, dato que se condice con la baja del 18% en la faena acumulada que ya mostraban los datos del sector cárnico. Los vehículos automotores cayeron 8,1% y los productos metálicos para uso estructural un 3,7%.

El bloque de Madera, Papel e Imprenta apenas se sostuvo con un crecimiento del 1%, donde el aserrado y los productos de madera sumaron pero las actividades de impresión y otros artículos del papel restaron.

El indicador de difusión: crecimiento concentrado, no generalizado

El dato que mejor resume la salud real de la industria es el indicador de difusión de la producción: en el primer trimestre de 2026, el 54% de los sectores aumentó su producción en términos interanuales. Más de la mitad creció, lo que es positivo, pero casi uno de cada dos sectores todavía registró caída. En perspectiva histórica, el indicador se ubica en zona de expansión moderada, lejos del pico del 85% de 2021 pospandemia, pero también lejos de los mínimos del 20% registrados en 2020.

La mirada de largo plazo que ofrece el informe confirma lo que los datos trimestrales sugieren: la producción industrial lleva años en una tendencia de meseta, oscilando en torno al índice base sin lograr una aceleración sostenida. El rebote post-pandemia de 2021-2022 quedó atrás y el nivel actual se sitúa en una franja relativamente estable pero sin dinamismo estructural.

El empleo: la señal más preocupante del trimestre

Si la producción da señales mixtas, el empleo industrial da señales directamente negativas. En el primer trimestre de 2026 apenas el 38% de las ramas aumentó su personal ocupado, mientras que la mayoría redujo plantilla. Es el indicador de difusión de empleo más bajo desde fines de 2024 y marca una profundización de la tendencia declinante que el sector viene acumulando desde el pico de 2021-2022.

La evolución histórica del empleo industrial es elocuente: desde un pico de índice de alrededor de 127 (base 2018=100) en 2007-2008, el sector perdió trabajadores de forma casi ininterrumpida durante más de una década. El rebote de 2021 llevó el índice de regreso a zona de 93, pero desde entonces volvió a caer y el primer trimestre de 2026 lo muestra en torno a 90, con una leve tendencia a la baja que no se detiene.

La paradoja que describe el informe de la CIU es así la misma que afecta a buena parte de la industria manufacturera en economías pequeñas y abiertas: la producción puede crecer por ganancias de productividad o por sectores capital-intensivos, como químicos o aceites, sin que eso se traduzca en más puestos de trabajo. El desafío estructural para el sector industrial no es solo crecer, sino crecer de una manera que vuelva a generar empleo de calidad.

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