18 de abril 2024 - 09:30

La región inicia una carrera por el hidrógeno verde, ¿afectará a Uruguay?

Brasil y Colombia podrían unirse en un proyecto de producción de combustible limpio a través de sus petroleras.

Brasil y Colombia se suman a la carrera por el hidrógeno verde en la región y compiten con Uruguay.

Brasil y Colombia se suman a la carrera por el hidrógeno verde en la región y compiten con Uruguay.

Foto: Pixabay

Las energías limpias y renovables son uno de los principales intereses dentro de la búsqueda del desarrollo sostenible para los próximos años en todo el mundo, y Uruguay fue uno de los primeros países de la región en ver allí una ventana de oportunidad para la captación de inversión extranjera directa (IED), con el proyecto de la planta de hidrógeno verde en Paysandú como la mayor inversión privada en la historia del país. Sin embargo, importantes competidores a nivel regional buscan también ingresar en este campo, ¿cómo puede afectar los planes del país?

La noticia puede todavía no encender alarmas, pero seguro que pide prestarle atención: el presidente de Colombia, Gustavo Petro, negocia con su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva una alianza entre las petroleras Ecopetrol y Petrobras, con el objetivo de trabajar juntas en un proyecto de hidrógeno verde e impulsar la producción de esta energía limpia para poner a la región en la “vanguardia”.

La alianza fue propuesta como “una llave estratégica” para fortalecer la descarbonización de la economía —uno de los objetivos que también tiene Uruguay. “Les propongo hacer un proyecto común de hidrógeno verde en Colombia y en Brasil para pasar a hacer vanguardias de las energías limpias en América del Sur y en el mundo. Es probable que el hidrógeno verde sea el petróleo del futuro; los alemanes así lo afirman”, señaló Petro, al respecto.

Para una concreción del acuerdo seguramente falte muchos niveles de negociación, pero el acercamiento de Colombia y Brasil es indudable —Lula ayudará a promover el ingreso colombiano a los BRICS, tras la renuncia de Argentina—; gran parte del flujo de inversión entre ambos países ya es energético; y las energías limpias y el hidrógeno verde, son una gran oportunidad de desarrollo para las dos naciones sudamericanas, con la ventaja de que Brasil, donde el 90% de la energía ya se sustenta con fuentes renovables, y tiene un recorrido importante en la materia.

Las implicancias del nuevo escenario para Uruguay

El ingreso de un competidor directo como Brasil, por sus recursos y por su tamaño, podría ser un golpe duro para Uruguay, que podría quedar relegado en las preferencias de los inversionistas. Si bien, por el momento, esto no sucede a pesar de que el país gobernado por Lula da Silva también avanza en diversos proyectos y acuerdos en torno al hidrógeno verde; la posibilidad de que los avances nacionales deban supeditarse a negociaciones en bloque con la potencia regional, es un riesgo para los intentos de mayor autonomía.

Actualmente, Brasil trabaja codo a codo con la Unión Europea (UE) en materia de energías limpias, y hay una inversión planificada para este año de 2 billones de euros para la producción de hidrógeno verde en el país norteño. Solo en Río Grande del Sur ya fueron firmados nueve memorándum de intención de producción de este combustible, mientras que en el estado de Ceará, ya son más de 30 acuerdos entre empresas y el gobierno.

Uruguay solo tiene un memorándum de entendimiento en materia de cooperación energética con el bloque europeo. Una cuestión lógica dada la diferencia de tamaño de los países; pero necesaria de tener en cuenta justamente por eso mismo: las oportunidades que brinda Brasil —donde, incluso, la disponibilidad de recursos hídricos, indispensables para la producción de hidrógeno verde, es mucho mayor— son más atractivas para los inversionistas.

Lo cierto es que Uruguay, al día de hoy, tiene una mayor utilización de la matriz renovable en la producción de energía: el país norteño genera el 85% de la energía eléctrica a través de fuentes renovables, mientras que, nivel local, en los últimos 12 meses, el 97,9% de la electricidad se generó con energías renovables. Esto es lo que, junto con un ambiente propicio para las inversiones, captó el interés de HIF Global, que trabaja en un proyecto de 6.000 millones de dólares; o de Alfanar Energía España, una empresa saudí con sede en Madrid que planea un desembolso similar al de la compañía chilena.

El efecto que pueda tener una asociación entre Brasil y Colombia quedará por verse pero, por el momento, el país avanza firmemente en su intención de ser un exportador de hidrógeno verde, preparándose para ser un competidor fuerte en la región.

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