Las cámaras empresariales plantearon cambios al proyecto de ley que busca ampliar el acceso a la compensación por trabajo nocturno en Uruguay.
Las cámaras empresariales advierten por el impacto en los costos laborales del proyecto sobre trabajo nocturno
Las gremiales propusieron un esquema escalonado a partir de las tres horas de servicio y un régimen gradual.
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Las cámaras de Comercio e Industrias expusieron en la Cámara de Diputados los riesgos de aplicar un recargo del 20% sin contemplar las escalas de las empresas.
Durante una comparecencia ante la Comisión de Legislación del Trabajo y Seguridad Social de la Cámara de Representantes, la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (ccsuy) y la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) advirtieron sobre el impacto que podría tener la reforma en los costos laborales y propusieron una aplicación gradual, con condiciones diferenciadas según el tamaño y la actividad de las empresas.
La iniciativa, presentada por la bancada del Frente Amplio (FA), propone eliminar el requisito de cumplir más de cinco horas consecutivas de trabajo nocturno para acceder a la compensación y establecer que el beneficio sea proporcional al tiempo efectivamente trabajado entre las 22:00 y las 06:00. Actualmente, la Ley N.º 19.313, aprobada en 2015, prevé una compensación del 20% o una reducción equivalente de la jornada para quienes cumplen con el mínimo establecido.
Las gremiales empresariales no descartaron la ampliación del beneficio, pero cuestionaron que el recargo del 20% se aplique automáticamente desde la primera hora nocturna. Sus propuestas apuntan a contemplar las diferencias entre sectores y evitar que la modificación genere aumentos abruptos de costos o cambios en la organización del trabajo.
Comercio propone una sobretasa de hasta 20%
El representante de la ccsuy, Diego Yarza, planteó reducir de cinco a tres horas efectivas el mínimo necesario para acceder a la compensación. Además, propuso un esquema escalonado según el tiempo trabajado durante la noche: un recargo del 5% por la primera hora, del 10% por la segunda y del 20% a partir de la tercera.
La alternativa permitiría que trabajadores que hoy no alcanzan el mínimo requerido puedan recibir una compensación, sin que las empresas deban afrontar desde la primera hora el recargo completo. Yarza argumentó que no todas las horas nocturnas tienen el mismo impacto y diferenció, por ejemplo, el trabajo entre las 23:00 y la medianoche de las tareas realizadas durante la madrugada.
La cámara advirtió que el efecto económico de la reforma dependerá de cada actividad. Entre los sectores que podrían verse afectados mencionó los servicios de seguridad privada, limpieza, logística, comunicaciones, farmacias y comercios con horarios extendidos.
También planteó interrogantes sobre los servicios de guardia o retén, en los que los trabajadores permanecen disponibles durante la noche, pero pueden no ser convocados a realizar tareas efectivas. En esos casos, consideró necesario precisar cómo se aplicaría la compensación.
Alertan por los costos y los contratos vigentes
Otro de los reparos de Comercio refiere al impacto sobre los márgenes empresariales, los precios y los contratos ya acordados. La gremial advirtió que las nuevas obligaciones podrían generar dificultades en licitaciones públicas y contratos de servicios tercerizados cuyos precios fueron fijados antes de un eventual cambio normativo.
Yarza planteó la necesidad de estudiar las consecuencias económicas de la reforma, incluso con participación del Ministerio de Economía y Finanzas. Entre los riesgos que mencionó figuran modificaciones en los turnos, una mayor automatización de tareas y el traslado de parte de los costos a los consumidores.
También advirtió que algunos comercios podrían reducir sus horarios de atención para evitar el aumento de los gastos. Como ejemplo, mencionó la posibilidad de que establecimientos que hoy permanecen abiertos hasta la medianoche opten por cerrar a las 21:00. Además, señaló que las empresas con menor capacidad para absorber los nuevos costos podrían tener dificultades para sostener sus operaciones.
Industria pone el foco en las pymes
Por la CIU, Gonzalo Irrazábal señaló que las consultas realizadas entre distintas actividades no arrojaron un rechazo generalizado al proyecto, aunque sí planteos sobre su aplicación y sus consecuencias económicas.
Uno de los principales puntos fue la diversidad del tejido empresarial. Irrazábal afirmó que las micro, pequeñas y medianas empresas representan el 98% de las empresas del país y advirtió que un cambio en el régimen de nocturnidad podría elevar los costos laborales, incluidos los aportes a la seguridad social asociados a las remuneraciones.
El representante industrial también alertó sobre la posibilidad de que parte de esos incrementos se traslade a los precios y tenga efectos sobre la inflación. Por eso, propuso considerar las particularidades de cada actividad en la negociación colectiva por sector o subsector, en lugar de aplicar una solución uniforme sin contemplar las diferencias operativas.
Al igual que Comercio, Industria cuestionó que todas las horas comprendidas entre las 22:00 y las 06:00 reciban necesariamente el mismo tratamiento. Irrazábal planteó si trabajar entre las 22:00 y las 23:00 tiene las mismas consecuencias para la salud que hacerlo entre las 04:00 y las 05:00.
Las cámaras reclaman una transición gradual
Ambas gremiales solicitaron que, si el proyecto se aprueba, se establezca un período de transición para que las empresas puedan reorganizar sus turnos, revisar sus contratos y adecuar sus estructuras de costos.
También propusieron que los plazos de adaptación contemplen el tamaño de las compañías, con condiciones específicas para micro, pequeñas y medianas empresas. Entre las alternativas mencionadas figura evaluar diferencias entre las firmas radicadas en Montevideo y las del interior.
El debate parlamentario enfrenta así dos objetivos: ampliar el acceso de los trabajadores a la compensación por desempeñarse en horario nocturno y evitar que el cambio genere dificultades económicas u operativas para las empresas. Las propuestas de las cámaras buscan introducir gradualidad y proporcionalidad en una reforma que todavía está bajo estudio legislativo.

