En agosto, la inflación interanual se ubicó en 4,2%, por debajo de lo anticipado, principalmente por una moderación más fuerte de lo esperado en los precios de los bienes y servicios no transables y, además, esta tendencia permitió que el indicador general permaneciera dentro del rango proyectado por el Banco Central del Uruguay (BCU), pero sistemáticamente por debajo del promedio de expectativas privadas.
Las expectativas de inflación a dos años se ubican en mínimos históricos y siguen por encima de la meta del BCU
Las proyecciones de agentes económicos para 2027 descendieron, consolidando la senda de desinflación y justificando la política monetaria contractiva.
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La inflación perforaría el objetivo del Banco Central del Uruguay durante 2026
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La inflación de julio cerró en 4,53%, al borde del objetivo del Banco Central del Uruguay
En agosto, las expectativas de inflación marcaron el registro más bajo desde que se mide este indicador.
El Índice de Precios al Consumo (IPC) registró una leve caída mensual de 0,03%, impulsada por menores precios en carnes, frutas y verduras. En sentido contrario, subieron algunos alimentos y bebidas transables, así como los rubros gastronomía y enseñanza.
El dato más sobresaliente del mes fue el comportamiento de las expectativas de inflación a 24 meses. Según el BCU, estas bajaron a 5,23%, alcanzando mínimos históricos, aunque permanecen por encima de la meta de 4,5%. Analistas y mercados financieros explican la caída por la corrección en los mercados y ajustes en sus proyecciones, mientras que las expectativas empresariales se mantienen más altas, en torno al 6%, pero también muestran una tendencia descendente.
La estrategia del BCU
La política monetaria sigue en fase contractiva. El BCU redujo su tasa de interés en 25 puntos básicos en la última reunión del Comité de Política Monetaria (CPM), manteniendo la instancia restrictiva. Según el organismo, si el contexto interno se consolida, la inflación continuará en la trayectoria prevista y las expectativas, en particular las empresariales, seguirán acercándose a la meta, lo que permitiría avanzar hacia una posición de política más neutral.
La inflación núcleo, que excluye los precios más volátiles y representa cerca del 75% de la canasta de consumo, se ubicó en 5,17%. Este indicador refleja de manera más directa la percepción empresarial sobre la política macroeconómica y confirma la caída del componente no transable, que por primera vez se encuentra dentro del rango de tolerancia (3%-6%), consolidando una senda de desinflación sostenida y equilibrada.


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