El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) abre una oportunidad para que el país se afiance como hub logístico regional, con las zonas francas posicionadas como plataformas de distribución desde donde atraer nuevas inversiones y expandir las exportaciones de servicios que estén vinculadas a tareas de almacenamiento y de distribución, entre otras operaciones de valor agregado vinculadas al comercio exterior y a la actividad portuaria.
La posibilidad de captar una mayor porción del flujo comercial entre ambos bloques aparece así como uno de los principales desafíos planteados por desde la Cámara de Zonas Francas del Uruguay. En diálogo con Ámbito, el ingeniero Juan Opertti, responsable de Relaciones Institucionales de la gremial, consideró que las nuevas reglas de origen contempladas en el acuerdo permiten consolidar de manera concreta a las zonas francas como plataformas regionales de distribución entre Europa y Sudamérica.
Opertti explicó que el tratado reconoce operaciones logísticas de última generación bajo control aduanero, habilitando actividades como almacenamiento, consolidación, fraccionamiento, picking y agregado de valor sin perder la condición de origen de las mercaderías. Según indicó, esto puede convertirse en un incentivo para captar inversiones en centros de distribución regional, fulfillment centers (centros logísticos) para comercio electrónico, servicios tecnológicos y operadores logísticos especializados.
“El desafío ya no es solamente mover más contenedores, sino diseñar cadenas de suministro ágiles, centralizar inventarios y agregar valor logístico”, sostuvo. En ese marco, consideró que el país puede transformarse en un punto estratégico para empresas europeas que busquen abastecer de manera más eficiente al bloque. "Las zonas francas pueden funcionar como hubs desde los cuales se prepare mercadería para distintos mercados del Mercosur, reduciendo tiempos de respuesta, costos de coordinación y complejidad operativa, así como transformar los productos 'vainilla' o crudos a los productos terminados según requerimientos de los países destinatarios, a través de operaciones de valor agregado logístico", indicó.
Energías renovables y estabilidad como distinción
Como fortalezas para competir como plataforma en la región, Opertti mencionó la estabilidad institucional y jurídica, y el desarrollo de un ecosistema logístico maduro. "La previsibilidad es un activo estratégico", aseguró. Además consideró que el país "está bien posicionado entre el Atlántico, el Mercosur y los corredores regionales" y sostuvo que "el Puerto de Montevideo, el sistema aeroportuario, la infraestructura vial, ferroviaria y fluvial permiten pensar en operaciones multimodales".
Otro diferencial importante señalado por Opertti fue la matriz energética renovable, un aspecto que podría alinearse con las crecientes exigencias ambientales europeas. Sin embargo, el ingeniero adviertió que el país debe acelerar mejoras en infraestructura multimodal, digitalización aduanera, trazabilidad, formación de talento y facilitación del comercio para no perder competitividad frente a otros socios del Mercosur.
"Necesitamos procesos más ágiles, mayor integración tecnológica, uso intensivo de datos, inteligencia artificial aplicada a la logística, sistemas de gestión de inventarios, planificación de demanda y capacidades de compliance aduanero. El desafío es pasar del potencial a la ejecución y consolidar a Uruguay como un centro de excelencia logístico regional", indicó.
Diversificación de mercados y trabajo calificado
En materia de empleo, desde la Cámara aseguraron que el aumento del tránsito de mercaderías implicaría una mayor demanda de almacenamiento, transporte, etiquetado, trazabilidad, servicios tecnológicos y profesionales, además de generar oportunidades para perfiles calificados en logística, comercio exterior, inteligencia artificial aplicada y gestión aduanera.
"Un aumento del tránsito de mercaderías no significa solamente más carga pasando por Uruguay, significa más actividad económica alrededor de esa carga". En esa línea, Opertti recordó que por cada dólar exonerado en zonas francas se generan siete dólares en el territorio doméstico, lo que —según señaló— convierte a este régimen en uno de los que mayor retorno económico aporta al país. "No se trata solo de empleo directo dentro de los depósitos o centros logísticos, sino también de empleo indirecto en proveedores locales y servicios asociados", aclaró.
La apuesta desde el gobierno
La visión de Opertti coincide con la de otros actores públicos y privados vinculados al comercio exterior y la logística. Desde el gobierno, la vicecanciller Valeria Csukasi consideró que el potencial para la logística en los próximos 10 o 15 años “es tremendo” si el país logra capitalizar la dinámica comercial más fluida que generará el acuerdo Mercosur-UE.
Durante un encuentro del sector realizado a pocos días de entrar en vigor el acuerdo, la jerarca puso como ejemplo los futuros incrementos de exportaciones agroindustriales hacia Europa y el movimiento. En la misma línea, el director de la Asesoría de Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas, Juan Labraga, resumió que “hoy la logística es competitividad” y señaló que muchos proyectos industriales definen su localización en función de las capacidades logísticas de cada país.
En ese encuentro, el empresario Ruben Azar, CEO del Grupo Ras y presidente de la Fundación Tecnolog, destacó que la exportación de servicios logísticos alcanzó los 882 millones de dólares en 2025, con un crecimiento de 7,5% respecto al año anterior. De ese total, unos 200 millones de dólares correspondieron específicamente a servicios de distribución regional. Para Azar, ese negocio “no tiene techo” si el país logra vender al mundo sus capacidades como hub logístico y captar una mayor proporción de los flujos comerciales entre Europa y Sudamérica.