7 de abril 2026 - 10:06

Leandro Fagúndez: "Si no se regula, la Inteligencia Artificial puede atentar contra la democracia"

El CEO de OGreat Comunicación & Marketing analizó el impacto de la IA en gestiones y campañas durante una entrevista con Ámbito, de cara a la XXIV Cumbre Mundial de Comunicación Política que tendrá lugar este mes en Montevideo.

El CEO y fundador de OGreat Comunicación & Marketing, Leandro Fagúndez, analizó los desafíos que plantea la Inteligencia Artificial en materia de comunicación política. 

El CEO y fundador de OGreat Comunicación & Marketing, Leandro Fagúndez, analizó los desafíos que plantea la Inteligencia Artificial en materia de comunicación política. 

En un contexto marcado por la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA), profesionalizar la comunicación política se vuelve vital para fortalecer la democracia ante los desafíos que suponen las noticias falsas, ya sea para no afectar la gobernabilidad en tiempos de gestión o para perjudicar la imagen de los candidatos en las campañas electorales.

El CEO de OGreat Comunicación & Marketing, Leandro Fagúndez, puso el foco en legislar la regulación de la IA para penalizar los casos de malos usos, mientras destacó la inminente XXIV Cumbre Mundial de Comunicación Política, que tendrá lugar el 21, 22 y 23 de este mes en Montevideo, donde “se va a respirar política y comunicación política”, al definirla como “una instancia de capacitación en la que todo el sistema debería involucrarse.

A su vez, descartó que en Uruguay pueda existir en el corto plazo un outsider, como se dio en Argentina con Javier Milei. “En todo caso, es más factible que ocurra en cargos legislativos”, apuntó.

—¿Cuál es la importancia de la comunicación política a la hora de encarar una gestión?

—De alguna manera, la comunicación marca muchas veces el rumbo de una gestión exitosa. Si uno gestiona bien, pero comunica mal, puede tener grandes problemas. Van a ser peores si gestiona mal y comunica mal. Muchas veces tiene que ver con preservar los valores democráticos que como país tanto nos hacen sentir orgullosos y no podemos decir lo mismo de muchos países de la región. Es el punto de contacto con la ciudadanía y realmente profesionalizar la industria debería ser uno de los principales focos de los sistemas políticos y aggiornarse a los tiempos en que vivimos.

La IA tiene que ser uno de los caballitos de batalla de los legisladores, porque no es solo el ChatGPT para acelerar textos o alternar imágenes, sino que desde la gobernabilidad se le pueden dar funciones a los sistemas públicos, eficiencia a muchos de los procesos que conocemos como muy burocráticos. Engloba estos frentes y en campaña y de gestión se pueden.

—¿Cómo se traduce esto en Uruguay?

—Uruguay viene intentando dar pasos desde hace un tiempo a esta parte. En la última campaña, vimos varios asesores y consultores extranjeros, de España y de diferentes países de Iberoamérica. Eso responde a una conciencia de la importancia de la profesionalización de la industria. Uruguay no es híper desarrollado en esta industria, pero sí hay consultores profesionales y respetables, aunque son muy pocos. De hecho, el 90% de los exitosos está destinado al exterior porque Uruguay tiene elecciones cada cinco años y en otros países hay año por medio. Al ser un mercado chico, las oportunidades son incipientes. El hecho de que muchos de nuestros candidatos hayan ido a buscar profesionales de renombre de México, España, Argentina, Colombia y Ecuador responde a esa conciencia de empezar a profesionalizar.

—¿Cómo puede la mala comunicación afectar la gobernabilidad o el desarrollo de una campaña?

—Es clave la comunicación en gobernabilidad y campañas. Con la aparición de la IA, se hace dificultoso saber si un contenido es real, sea un audio, un video o una imagen. Si hoy nos dificulta eso, hay que pensar lo que va a ser de acá a un año con el ritmo exponencial de avance. En una campaña puede afectar a no saber si es verdad o no un mensaje de un presidenciable y eso atenta directamente contra la democracia, porque estás generando una opinión en función de lo que viste y no de lo que dijo realmente. En términos de campañas puede ser un grave problema. El sistema político, más allá de aggiornarse y darle trascendencia, debe ponerse en agenda legislar los límites de la IA y mucho más en los contextos de las campañas. Si no se regula, podemos ir a parar a cualquier parte. En gestión, si no somos capaces de regularlo y darle un uso responsable y ético, podemos ayudar a mejorar la eficiencia en cuestiones importantes para un gobierno y país. Si no se le da con los mismos fines, puede ir a parar a cualquier libre albedrío.

—¿Es importante también la participación ciudadana?

—La participación ciudadana siempre es importante en el sentido de que en estos tiempos la verificación de las fuentes puede ser un atributo muy importante. En el uso promedio, las personas no se toman el tiempo ni la dedicación muchas veces de chequear si es verídico. Son tiempos de inmediatez y, a no ser que tengas un uso profesional, medios o catedráticos que tengan que sacar precauciones antes de tomar conclusiones, uno ve un mensaje en un portal y se queda con esa idea. Hay una responsabilidad del ciudadano que lee y adjudica como verídica. Pero la mayor responsabilidad es marcar límites claros, legislar y generar penas para este tipo de usos irresponsables. Si no se regula, la IA puede atentar contra la democracia. Se puede pedir un uso responsable, pero el sistema político no puede pretender que sea el ciudadano quien tenga que verificar.

Inteligencia artificial y desafíos para la democracia

—¿Notás que la democracia enfrenta cada vez más desafíos a nivel global después de la irrupción de la IA?

—Si no se marcan los límites y parámetros con tiempo, puede ser un factor que afecte a la democracia. En términos de uso responsable y ético puede facilitar la vida, gestión y comunicación. Se pueden mejorar procesos de eficiencia a niveles superlativos. En términos de campaña, sabemos que el uso responsable y ético no es la bandera que mejor se flamea. Aparecen fake news, mensajes fuera de contexto para intentar generar opinión pública, campañas negras. Si sumamos libre albedrío con IA, no vamos a saber si un mensaje es real o no y un ciudadano puede terminar decidiendo su voto por la IA.

—En la última campaña hubo una falsa denuncia al por entonces candidato Yamandú Orsi. ¿Se vieron ahí virtudes y defectos del sistema político uruguayo?

—No hubo ataques de otros candidatos como Álvaro Delgado o Andrés Ojeda, pero sí hubo trolls y bots atacando. No se pueden asociar a un partido político, pero alguien los impulsó y tuvo un fin muy claro que era intentar propagar la noticia y generar un daño reputacional. La denuncia falsa partió de Romina Celeste, pero hubo otro hecho consecuente que tuvo que ver con tratar de aprovechar la oportunidad y propagarla lo suficientemente alto para que genere ese perjuicio. Ni siquiera tuvo que ver con IA, sino con otro tipo de prácticas incorrectas que son funcionales al sistema de redes sociales en contexto de campaña electoral. Pero si no preservamos la IA, se nos va a empezar a complicar.

—¿Puede este contexto de polarización creciente derivar en un outsider, a pesar de la fortaleza de los partidos políticos?

—Los outsiders empiezan a tener lugar y han tenido lugar en sociedades y países donde las respuestas que pueden dar nuestros sistemas políticos, de alguna manera, han dejado mucho que desear. Vamos al caso de Javier Milei en Argentina: ¿por qué tiene lugar una persona así con su esencia y formas de comunicar? Es porque se encontró en un contexto y momento dado en el que Argentina se estaba cayendo a pedazos con alta inflación, un dólar que se despegaba, un riesgo país alto y las personas de a pie pasando necesidades. Son sociedades que se estaban disputando entre necesidad y desesperación y eso da lugar a fenómenos outsiders que vienen a atacar o romper contra todo lo establecido, que él conceptualizó como la casta. Eso generó una adhesión por buena parte de la sociedad y no en vano ganó las elecciones.

Sin embargo, es difícil pensar que en Uruguay en estos tiempos pueda lograr un incremento tan grande para llegar a la Presidencia. Sí a cargos legislativos, es más factible, como lo hizo Gustavo Salle. Pero Uruguay, mal o bien, sigue siendo bastante tradicionalista y hay lugar para los outsiders en la medida que puedan adherirse a determinados nichos. De hecho, tuvimos el caso de Edgardo Novick, que habrá sido el voto más caro en la historia por la cantidad de dinero que invirtió y no pudo ni siquiera ingresar a la Cámara de Senadores.

Cumbre en Montevideo

—En este marco, ¿cuál es el objetivo de la próxima Cumbre Mundial de Comunicación Política?

—La cumbre no es un evento político partidario, si bien cuenta con la participación del sistema político. Es un evento académico que cuenta con el aval de la UdelaR y la ORT. Va a tener más de 200 conferencistas internacionales, paneles con presidentes de los partidos políticos de nuestro país, desde el Frente Amplio (FA), el Partido Nacional (PN), el Partido Colorado (PC), el Partido Independiente (PI) y Cabildo Abierto (CA). También va a haber expresidentes como Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle de Herrera.

Van a ser instancias donde se va a respirar política y comunicación política. Es una instancia de capacitación en la que todo nuestro sistema debería involucrarse en la profesionalización de la industria. No es ni más ni menos que cuidar a nuestro país y los valores de la democracia. Además, es la primera vez que llega a Uruguay y es una instancia para aprovecharla en la región. Esperamos muchísima llegada desde Argentina por la cercanía y también de otros países.

—¿Cuáles van a ser los ejes que se van a tratar durante las tres jornadas?

—La cumbre intenta tener una propuesta integral y amplia para abarcar los diferentes ejes temáticos, con expertos internacionales en diferentes áreas. Entre ellos aparecen la estrategia de comunicación de gobiernos, campañas, contexto y discursos políticos, comunicación persuasiva, microtargeting, publicidad, estrategia y creatividad, comunicación institucional, protagonismo de la mujer como perspectiva de género, campañas legislativas, casos de éxito, nuevas tecnologías, IA, redes sociales, discurso, oratoria.

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