La Cámara Alta aprobó de manera unánime el proyecto de ley que pretende regular los alquileres de viviendas turísticas, una iniciativa que generó algunas polémicas dentro del sector pero que también tiene el apoyo de organizaciones que reclaman por una competencia desleal.
Aún queda la aprobación en Diputados y en caso de aprobarse la normativa, los propietarios o administradores de los inmuebles turísticos que cumplan con los requisitos deberán cumplir con una serie de demandas.
Los cambios principales
La ley establece que aquellos alquileres que cumulen 120 días al año de arrendamiento deberán incluirse en el registro de operadores en el Ministerio de Turismo.
Por otro lado, tendrán la obligación de informar en el Ministerio del Interior las identidades de las personas que se alojen en esa vivienda. Además, se tendrá que cumplir con las obligaciones tributarias que establece dicha actividad.
En tanto, también se deberán someter a controles e inspecciones que determine el Ministerio de Turismo, a la vez de informar de manera anual, o cuando se determine, la cantidad de turistas alojados en el inmueble. Además, se deberá dar conocimiento de la cantidad de días en lo que se prestó servicio en ese alojamiento en el régimen que establece la ley.
La aprobación en el Senado y la urgencia en Diputados
Luego de la aprobación en Cámara alta, el el senador del Partido Colorado (PC) y exministro de Turismo, Tabaré Viera, dijo esto no se debe tomar como un ataque a los propietarios alquilan sus viviendas esporádicamente. “Eso seguirá comprendido en lo que se denomina economía colaborativa”, aseguró.
Por otro lado, Viera agregó que el PC tiene el objetivo de que el proyecto tenga un tratamiento rápido en Diputados. A partir de esto, el diputado Eduardo Estévez, integrante de la comisión de Turismo, presentará una moción de tratamiento urgente en la Cámara Baja para que se trate la ley. Aunque todavía no se sabe la fecha exacta, el objetivo es que se vote antes de la temporada de verano.
Gran parte del sector pide su aprobación
El Colectivo Turístico y Empresarial de Maldonado publicó un texto esta semana demandando la aprobación urgente del proyecto de ley, sin que pase por la Comisión de Turismo en Diputados y entre directamente a la cámara.
“De no aprobarse ahora, un año más se irá sin que Uruguay de una nueva muestra de su ya reconocido prestigio de ser un país que respeta y promueve la libertad en un marco de respeto por los principios y normas que aseguran la oportunidad de igualdades para todos”, establece la misiva.
Los gremios entienden que el contexto actual “permite que se omita el pago de impuestos que corresponden”, y que “expone a los destinos del país al desprestigio que genera las praxis sin control y la falta de rigurosidad en las cuestiones de seguridad, fundamentales para la valoración de los destinos".
“El porvenir del desarrollo de una industria que representó en el 2023 el 5,4% del PIB, el 14% de las exportaciones del país, con ingresos por US$ 1.800 millones, la generación del 7,3% del total de los empleos del país y que está en condiciones de esos elevar números muy rápidamente hasta niveles pre-pandemia (8,4% del PIB y US$ 2.300 millones de ingresos) hasta números que nuestros destinos están en condiciones de lograr en los próximos años (10% del PIB y US$ 3.100 millones de ingresos), está hoy en manos de los Diputados de Uruguay”, explica la declaración.
El texto fue firmado por la Liga de Fomento y Turismo de Punta del Este, la Cámara Empresarial de Maldonado, la Cámara Inmobiliaria de Punta del Este, la Corporación Gastronómica de Punta del Este, el Centro de Hoteles de Punta del Este y el Consorcio Grupo Puerto.
Las voces en contra
Según la Asociación Latinoamericana de Internet (ALAI), el alquiler turístico o temporario —una modalidad que se ha expandido en todo el mundo, al punto de que en muchos países del primer mundo comienzan a regular su funcionamiento a través de leyes concretas— no puede ser analizado como a la actividad del sector inmobiliario ya establecido.
Esta fue una de las cuestiones que señaló la delegación del organismo ante la Comisión de Industria del Senado, cuando se encontraba en tratamiento el proyecto de regulación para este tipo de alojamiento en Uruguay.
Representada por su director ejecutivo, Raúl Echeberría, la ALAI llevó al recinto el planteo de que los arrendatarios de viviendas para uso turístico que ofrecen alquileres temporales a través de plataformas de internet no son hoteles ni tampoco empresas inmobiliarias. Por ello mismo, se genera un conflicto entre la realidad y la regulación cuando se busca implementar marcos regulatorios sobre este tipo de actividad.
Según explicó Echeberría, esta modalidad de alquiler hizo crecer al sector y “atrae una mayor formalización de esta actividad económica porque la participación a través de sistemas formales y de plataformas requiere pagos, compras con tarjeta de crédito, el registro y las transacciones que dejan sus pistas”.
Asimismo, señaló que esta formalización del sector a través de las plataformas de internet genera ingresos extra en hogares mayormente de clase media: “No quiero mentir, pero aproximadamente la mitad de los arrendatarios de viviendas en esta modalidad son mujeres, consideradas como jefas de hogar”, dijo.
El representante de las plataformas apuntó particularmente contra el segundo artículo del proyecto de ley, el cual expresa que cualquier persona que administre más de una propiedad bajo la modalidad de alquileres temporarios debe registrarse como inmobiliaria turística. Para la ALAI, esta consideración es excesiva, ya que hay quienes alquilan de forma temporaria también la propiedad en la que viven.
El artículo séptimo también recibió críticas de Echeberría. Éste indica que el propietario deberá asumir las responsabilidades frente al huésped que marcan las normas relativas a la actividad hotelera.
Al respecto, el director general de la ALAI sostuvo que “no es lo mismo; los hoteles organizan eventos, ofrecen servicios gastronómicos, restaurantes, lavado de ropa. Además, muchas veces reciben estímulos a las inversiones; es una actividad diferente, ni mejor ni peor, son actividades distintas que se complementan”.
Dejá tu comentario