Las expectativas de inflación de los empresarios volvieron a retroceder en julio y se ubicaron en 5,5% para 2025, una revisión a la baja de cinco décimas que refleja la mirada del sector privado a corto plazo, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Los empresarios redujeron sus expectativas de inflación y anticipan menores costos operativos
El sector privado volvió a revisar a la baja sus proyecciones a corto plazo, según la encuesta del Instituto Nacional de Estadística.
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La inflación de julio cerró en 4,53%, al borde del objetivo del Banco Central del Uruguay
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Las 3 claves del alineamiento de la inflación
Las expectativas de inflación de los empresarios volvieron a caer en el corto plazo y se mantienen en el 6% a 24 meses.
La Encuesta de Expectativas Empresariales (EEE) recogió además que existe la previsión de un descenso en los costos operativos durante los próximos 24 meses, aunque todavía por encima del rango de tolerancia fijado por el Banco Central del Uruguay (BCU).
A pesar de la baja en el corto plazo, las proyecciones del sector privado se mantuvieron en el techo del rango, del 6%, de cara a los próximos 24 meses.
En cuanto a los costos operativos, las previsiones para este año siguen en el 6% y llegaron al 6,3% de cara a los próximos 12 meses, una rebaja de siete décimas con respecto al relevamiento anterior; y al 6,5% para los próximos 24 meses, un recorte de cinco décimas.
Las expectativas de inflación bajan de la mano de la política monetaria
De esta manera, los empresarios vienen ajustando a la baja sus proyecciones sobre los precios, alentados por los menores niveles de inflación, que se encuentra hoy prácticamente en la meta fijada por el BCU.
Detrás del descenso del IPC y el paulatino alineamiento de las expectativas aparece también la efectividad de la política monetaria, con comunicaciones concisas a través del nivel de las tasas de interés.
Sobre este punto, el economista José Licandro le manifestó a Ámbito semanas atrás que este escenario “no está influido por los avatares de la coyuntura doméstica e internacional, sino por la percepción de los agentes acerca del compromiso del Banco Central con la meta”.
Al respecto, destacó la profundización del objetivo desinflacionario tras el cambio de gobierno y a “la gestión adecuada de la tasa”, con el Copom manteniendo el sesgo contractivo de ser necesario.



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