20 de abril 2024 - 10:01

Los transportistas advierten por menor eficiencia en las operaciones ante la buena cosecha de soja

Las demoras en la carga y descarga de los importantes volúmenes de granos impactan directamente en la competitividad del transporte y de los productos.

Los transportistas uruguayos reclaman por demoras en la carga y descarga de granos.

Los transportistas uruguayos reclaman por demoras en la carga y descarga de granos.

Los transportistas de Uruguay reclaman por las horas extra de trabajo que se suman debido a las demoras para la carga y descarga de productos, principalmente de soja tras una cosecha que se espera alrededor de las tres millones de toneladas. El reclamo apunta a que los trabajadores soportan largas esperas en los lugares de acopio —molinos, plantas y puertos— debido a carencias de infraestructura y problemas de gestión que terminan afectando la competitividad de los productos por el encarecimiento de los costos logísticos.

Tras una sequía histórica que afectó, sin lugar a dudas, los niveles de producción de soja, otro de los principales productos de exportación del país, este año se espera un repunte con una cosecha que se ubique entre 3,2 y 3.5 millones de toneladas. A esto, además, se le suma un buen rendimiento del maíz, con 1,3 millones de toneladas.

Si bien la noticia en sí misma es positiva, por todo lo que conlleva, también tiene su contracara: la excepcional carga de semillas debe ser transportada en camiones y, por varios motivos, esto provoca distorsiones en la cadena productiva. Particularmente, demoras que se hacen largas horas de espera para los transportistas en los sitios de carga y descarga de la producción, debido a las incapacidades de los lugares de acopio para procesar importantes volúmenes de granos.

“No se coordinan con los productores y asignan más lugares para descargar de los que tienen”, explicó el presidente de la Intergremial de Transporte Profesional de Carga (ITPC), Ignacio Asumendi, al respecto.

Un problema para la competitividad

Más allá de los inconvenientes y las molestias relacionadas con las importantes demoras, estas también afectan directamente a la competitividad de los productos —un tema muy discutido en los últimos meses en el país— en tanto las horas de espera y los retrasos logísticos impactan en el costo final de la producción.

Sin embargo, Asumendi resaltó el impacto negativo que la situación tiene en el transporte mismo, haciendo menos eficientes las operaciones: destacó que al comienzo de la zafra lanzan una tarifa de referencia para que los transportistas puedan saber cuál sería la tarifa ideal para poder cubrir todos los costos en relación al transporte de la mercadería, pero que luego de dada la tarifa, comienza este problema relacionado al rendimiento de los camiones, principalmente en los lugares de carga de granos.

“Muchas veces el productor prefiere que la semilla esté en el camión aunque la planta de acopio no lo descargue; pero el que termina pagando es el transportista”, señaló. Los tiempos de demora de los choferes los asumen los propietarios de los vehículos. “Eso le quita rendimiento a las tarifas”, aseguró el presidente de la ITPC, desde donde aseguran que hay viajes con más de 24 horas de espera, lo que hace que el jornal del chofer se multiplique por dos veces y media.

El problema es que el flete tiene un precio fijo establecido por la cantidad de kilómetros que tienen que recorrer el camión entre los lugares de carga y descarga. “El transportista factura cuando está rodando, no cuando está parado”, afirmó Asumendi.

En ese marco, el gremialista explicó que se estableció un mecanismo interno para recibir reclamos, denuncias o avisos de los transportistas y los lugares de acopio, para identificar los “cuellos de botella” y buscar alternativas para la carga y descarga de los productos.

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