Direcciones: Humboldt 1892; Bulnes 2593, Palermo.
TOMATE
La carta de Tomate combina cocina de estación, producto y recetas contemporáneas en tres sedes. La pamplona de pollo envuelta en panceta, rellena con provolone, morrones asados, chutney de ciruelas y papas fritas alcanza para dos comensales. El pastrón braseado y ahumado con papas fritas y coleslaw, y el ojo de bife grillado con papas fritas y lechuga Caesar también se sirven en porciones para dos. El salmón rosado grillado con manteca de eneldo y el curry verde de mar con pesca del Atlántico, langostinos y leche de coco son opciones que rinden para compartir en mesa. Las albóndigas patagónicas de cordero rellenas de provolone con salsa de tomate, yogur y papas al romero completan una carta otoñal pensada para dos. La propuesta se acompaña con cocktails de autor, vinos por copa y sangrías de estación.
Direcciones: Av. Infanta Isabel 555, Palermo, Rosedal; El Salvador 4676, Palermo Soho; Los Crisantemos 392, Pilar.
PUCHERO
Puchero es una cantina contemporánea ubicada en el barrio porteño de Villa Luro con una propuesta basada en la cocina porteña clásica, donde los platos abundantes ocupan el centro de la carta. Desde mayo, los fines de semana regresa el puchero tradicional junto a guisos rotativos como los de lentejas y de mondongo. La Milanesa Puchero —con salsa pomodoro, mozzarella, panceta, cebolla caramelizada, dos huevos fritos y papas fritas— es una porción que cubre a dos personas con holgura. Entre los cortes para dividir en mesa figuran la Picaña "Maestro" de tamaño generoso con papines andinos, el asado banderita del medio y la entraña de la casa. El lomo con crema de hongos y el bife de chorizo mariposa con guarnición también están dimensionados para dos comensales. La carta de bebidas incluye vermuts, Negroni, Cynar Julep, vinos y cervezas.
Dirección: Av. Rivadavia 10300, Villa Luro.
TANTA
En Retiro, Tanta desarrolla una propuesta de cocina criolla peruana que combina recetas tradicionales, formatos pensados para compartir y platos de impronta contemporánea. Entre las alternativas ideales para grupos se encuentra el Piqueo Criollo Tanta, una tabla que reúne tamalito verde, papa rellena, anticuchines de corazón, papa a la huancaína, yuca frita con ocopa y causa de pollo, en una selección de preparaciones típicas peruanas servidas en un mismo plato. También se destacan opciones como el Tiradito Dos Cremas, preparado con pesca del día y cremas de ají amarillo y rocoto; las papas rellenas con salsa criolla, ocopa y crema de rocoto, y las causas, disponibles en versiones de atún, pollo o langostinos, elaboradas con capas de papa amarilla y rellenos fríos. Para acompañar, la barra propone cócteles a base de pisco, vinos argentinos e internacionales y batidos frutales como el Norteño, con piña, naranja y mango.
Dirección: Esmeralda 938, esq. Paraguay, Retiro
CANTINA RECOLETA
Cantina Recoleta desarrolla una propuesta de cocina porteña con impronta casera y platos pensados para compartir, en formatos que priorizan las porciones grandes y las guarniciones dobles. Entre las opciones más destacadas aparece la milanesa de ternera gigante para 2 o 3 personas, servida con doble acompañamiento a elección entre papas rústicas, puré de papas o ensalada Caesar, además de su versión napolitana con salsa de tomate y queso gratinado. También sobresale el pollo entero a las brasas con doble guarnición y dips de alioli, pesto y salsa picante, así como la fugazzeta rellena entera de jamón, mozzarella y parmesano gratinado, pensada para compartir en la mesa. A esto se suman entradas como las rabas en tempura para compartir y platos como el pollo grillé para 2 o 3 personas, disponibles con doble guarnición. Para maridar, la carta incluye cerveza tirada Quilmes y Stella Artois, cócteles clásicos como Negroni y Aperol Spritz, y vinos por copa o botella.
Cantina Recoleta - carne1
Dirección: Av. Santa Fe 1430, Recoleta.
BARRA CHALACA
Barra Chalaca, creada por el chef Gastón Acurio, se consolida como una de las propuestas más accesibles para acercarse a la cocina popular peruana en Buenos Aires, con un concepto que combina street-food, espíritu de barra y porciones abundantes. Inspirada en las tradicionales cebicherías del Callao, la carta recorre clásicos como tiraditos, cebiches y causas en versiones generosas y para compartir: entre los tiraditos se destacan el Chucuito, con leche de tigre cremosa y palta; el Nikkei, de trucha, y el Criollo, con ají amarillo. También cebiches como el del Puerto, con chicharrón, y causas como la casera con atún y huevo. La lógica de abundancia se refuerza en los piqueos —empanadas chalacas (la porción viene de a dos), wantacos de trucha (3 unidades) o langostinos Melcocha— y continúa en los platos principales, con arroces cremosos y con mariscos y pescados enteros servidos con guarniciones completas, pensados para compartir entre dos personas (con margen incluso para una tercera). En ese recorrido, la cocina se ordena alrededor de preparaciones que llegan a la mesa con espíritu de servicio abundante, en clave callejera y compartida.
Direcciones: Arévalo 1392 y Bulnes 2579, Palermo; Montañeses 2585, Belgrano.
OSTENDE
Ostende, el restaurante de Colegiales que remite a la nostalgia y a los buenos momentos, propone una experiencia pensada para la mesa compartida, con una ambientación de estética estilo años 70 y una carta que recupera sabores de bodegón con espíritu costero. El proyecto, impulsado por un grupo de socios con trayectoria en el rubro gastronómico, se apoya en la idea de evocación: recuerdos de la costa, de las mesas largas en familia y de recetas que combinan cocina casera con toques actuales. En un espacio de esquina luminoso, con detalles lúdicos y una disposición pensada para recibir grupos, la propuesta invita a quedarse y compartir. La carta recorre entradas como rabas con alioli, provoletas y croquetas de hongos, todo para compartir entre dos e incluso tres personas, y avanza hacia platos principales de impronta abundante, como milanesas a la napolitana con guarniciones clásicas, arroz con mariscos, mix de pesca y mariscos y distintas versiones de pescado del día, siempre con acompañamientos generosos. La lógica de platos pensados para el centro de la mesa y porciones que sostienen el encuentro atraviesa toda la experiencia, en línea con una cocina que cruza memoria, bodegón y espíritu de costa.
Dirección: Virrey Loreto 3303, Colegiales.
LA PESCADORITA
La Pescadorita lleva casi quince años como referencia de cocina de mar en Palermo, con una carta donde varias preparaciones están dimensionadas para dos personas. La cazuela de mariscos con arroz azafranado y la paella clásica de pescados y mariscos son porciones para dos comensales. La versión de paella con pulpo al ajillo, chipirones y setas, y la fideuá con langostinos de Rawson y vieyras de Las Grutas trufadas siguen el mismo criterio. La parrillada de pescados y mariscos —langostinos, gambas, mejillones, chipirones, pesca del día y salmón rosado con cous cous y arroz azafranado— es la opción más generosa y está pensada para dos o tres. Los fines de semana el restaurante incorpora sugerencias fuera de carta según la pesca fresca disponible. Se recomienda maridar con vinos blancos, espumantes o cocktails de autor desde la barra.
Dirección: Humboldt 1905, Palermo.
DEL RÍO CANTINA
Del Río Cantina, en Saavedra, recupera el pulso de las cantinas de barrio con una propuesta centrada en platos caseros de impronta italiana y porciones especialmente abundantes. En un ambiente cálido, con estética tradicional y mesas de madera que acompañan tanto encuentros en grupo como otras más reducidas, la experiencia gira en torno a una cocina directa y contundente, donde el plato llega con volumen y vocación de centro de mesa. La carta combina minutas, pastas y carnes con espíritu casero, y ya en las entradas anticipa el tono con opciones como croquetas de hongos con alioli, buñuelos de espinaca y mozzarella o una fainá con burrata fresca, mortadela y un toque de pesto. El núcleo está en las pastas frescas, servidas en platos generosos para que coman dos personas, como los ñoquis gratinados con crema de provolone, los cavatelli con ragú bolognese, los panzotti de espinaca con nueces en crema de azafrán y los tagliatelle con albóndigas, pomodoro y mozzarella gratinada. A eso se suman minutas y carnes clásicas de cantina —milanesas, supremas, bife de chorizo y filet a la romana en porciones grandes y familiares—con guarniciones amplias.
Del Río Cantina - Revuelto Gramajo 2
Direcciones: Av. García del Río 2957, Saavedra; Av. Congreso 5702, Villa Urquiza.
EL BODEGÓN DE KIMBERLEY
En Villa Devoto, el bodegón del Club Kimberley se convirtió en una referencia para quienes buscan platos abundantes, sabores clásicos y una experiencia bien porteña. La propuesta gira en torno a recetas caseras y porciones generosas que invitan a compartir un agradable momento en familia y con amigos: desde provoletas con toppings como cebolla caramelizada, aceitunas y orégano, o champiñones a la provenzal para abrir la mesa, hasta milanesas XL en versiones como al Roquefort o porteña (con panceta, queso y cebolla), una parrilla a carbón con cortes tradicionales, achuras y especiales del chef, como bife de chorizo con provoletas, jamón y morrones, y alternativas tan creativas como contundentes, dónde sobresalen preparaciones como la Milanga —una milanesa de bife angosto con hueso acompañada por fideos a la carbonara y huevo frito—, los ñoquis KAC servidos en papillote con tuco, crema, provolone y huevo soft, o la Milantina inspirada en las cantinas marplatenses, con milanesa, sorrentinos y papas fritas. Para el cierre dulce, nada mejor que la degustación de postres para compartir, protagonizada por vigilante (queso y dulce), flan, chocotorta y panqueque.
El bodegón de Kimberley - Milanesa a la napolitana
Dirección: Joaquín V. González 3238, Villa Devoto.
LA VICENTE LÓPEZ
Con 25 años de trayectoria en zona norte, La Vicente López Restaurant ofrece una propuesta de identidad española a base de recetas de familia. Entre las preparaciones para compartir aparecen la paella a la valenciana, disponible para dos o cuatro personas, elaborada con variedad de mariscos, arroz Calasparra y azafrán español. También sobresale el socarrat de gambas y chipirones, que reúne langostinos, chipirones españoles y fumet de pescado en una cocción que busca el fondo crocante del arroz. Para grupos, el cochinillo a la segoviana cocido en horno de piedra llega entero a la mesa acompañado de patatas panaderas y hojas verdes. La experiencia se puede maridar con su renovada carta de vinos, dentro de un espacio pensado para reuniones largas entre amigos o familia.
Dirección: Av. Maipú 701, Vicente López.
GRAU
La cebichería peruana Grau, abierta en mayo en el barrio del Abasto, propone una cocina de costa donde los platos llegan en porciones que superan con facilidad el apetito de un solo comensal: la lógica es pedir uno entre dos y sumar una entrada y un postre. El Norteñito reúne arroz norteño con chicha y mariscos, gratinado con queso fresco andino y parmesano curado, montado con trucha anticuchera y huancaína bien picante. El Aeropuerto de Mariscos, plato emblema de la tradición chifa peruana, trae arroz frito ahumado con mariscos, salsa de soja, jengibre, verdeo y aceite de sésamo. El Arroz con Mariscos Achorado lleva sofrito de ají panca y amarillo, langostinos ahumados y zarza criolla con palta, mientras que el Seco de Pescado Norteño —con arroz al ajo, frejoles canarios con panceta ahumada y zarza apaltada— es uno de los platos más contundentes. El Pescado Chijau Kay se sirve entero y frito, bañado en su salsa característica. Para abrir, el Cebiche Carretillero con pescado fresco, limón, ají limo y rabas crujientes es entrada obligada para dos. Los picarones de zapallo y camote con miel de chancaca cierran la mesa.
GRAU -Norteñito con trucha
Dirección: Guardia Vieja 3372, Abasto.