11 de julio 2023 - 08:41

Precios en movimiento

En los últimos tiempos, caminamos por un proceso de cambios en los valores de referencia a distintos niveles de la economía.

¿De cuánto será finalmente la inflación a fin de año?

¿De cuánto será finalmente la inflación a fin de año?

Foto: Freepik

“En economía no existen los precios…”, comentó un querido profesor en clase, hace un tiempo, ante la mirada incrédula de los estudiantes. “Lo que existen son los precios relativos”, continuó. Y es verdad: tenemos presentes los precios de muchas cosas, pero nunca los usamos individualmente, sino en relación a otros valores, precios de otras cosas o el propio ingreso de cada uno, los ahorros, otros gastos, etc..

El asunto viene al caso porque estamos en pleno proceso de cambios en cuanto a referencias de precio a distintos niveles en la economía, y es interesante hacer un balance cuando ya cerró el primer semestre del año.

La semana pasada, el Índice de Precios del Consumo (IPC), que mide la inflación minorista, bajó casi medio punto en el mes de junio y cerró en su tasa anual en algo menos del 6%, ubicándose por primera vez en varios años dentro del Rango Meta del Banco Central (BCU). La baja se dio principalmente por el descenso en el precio de los combustibles y el precio de frutas y verduras, pero la inflación (que había subido en buena medida por precios externos) está bajando en todo el mundo y Uruguay no es la excepción.

La baja parece firme (la inflación subyacente también baja) y es esperable que la tasa anual del IPC se mantenga baja en los próximos meses. Por supuesto, también ha incidido el fuerte descenso del dólar: el billete verde retrocedió casi 4% en junio respecto al mismo mes del año pasado.

Toda esta evolución es observada de manera muy atenta por quienes deben definir los aumentos de salarios para los próximos meses. Empresarios y trabajadores -con la intermediación del gobierno-, están negociando esos aumentos, considerando el objetivo general de seguir el proceso de recuperación del salario real, lo que implica que los aumentos nominales sean mayores que la inflación.

Indicadores de precios.jpg

Ahora bien, ¿cuál será la inflación? Las expectativas son diversas: el BCU ha planteado que no superará el 6% de aquí a 2 años. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en la Rendición de Cuentas, plantea un 6,7% para este año y 5,8% para el año próximo. Los empresarios (respuesta mediana) son bastante más escépticos: proyectan un 8% de inflación anual en los próximos 12 meses.

¿Tozudez, avaricia? En la misma encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE) que recoge la opinión empresarial, está parte de la respuesta: esperan que los costos suban incluso más: 9% anual. Esto puede resultar exagerado atento a la evolución del IPC, pero no del salario que sube más de 10% promedio en el último año. El costo salarial no es todo, pero es importante, en particular en empresas de servicios. Y es particularmente rígido.

Para las empresas que tienen su mercado básicamente en el plano local, el asunto puede no ser de gran dificultad, al menos en el corto plazo, pues seguramente pueden trasladar el aumento de costos a los precios. Pero para las empresas que compiten con productos o servicios del exterior, tanto en la exportación como en el mercado local, el asunto es complicado: si los costos siguen subiendo y los precios bajan, se achican los márgenes y con ellos se puede achicar el empleo o directamente desaparecer el negocio. Por supuesto que se puede perseverar con mayor productividad, innovación, etc., pero ese partido es de largo plazo y los precios se definen ahora.

Este es el tema de fondo cuando se habla del atraso cambiario: si los precios, medidos en dólares y en relación a los competidores externos, suben más de lo que la propia economía puede sostener y complican la competitividad, tendremos un problema. Por eso es clave una coordinación efectiva y robusta de la política monetaria con la política salarial (también, obviamente, con la política fiscal). El propio BCU la reclama en su último comunicado, advirtiendo por la inercia salarial.

Ingresos en dólares por encima de lo sostenible son peligrosos por engañosos: generan una expansión de consumo de corto plazo, pero problemas de empleo y actividad a mediano y largo plazo. Algo ideal para los malos políticos, cortoplacistas, pero que debería evitarse si la política es seria.

Dejá tu comentario

Te puede interesar