La reciente caída de los precios internacionales del petróleo generó expectativas de una reducción en el costo de los combustibles, en un escenario donde el comportamiento del crudo continúa siendo uno de los principales factores que determinan los valores locales.
¿Pueden bajar los precios de los combustibles tras la caída del petróleo?
La fuerte corrección del crudo en los mercados internacionales podría trasladarse a los precios locales en la próxima revisión.
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La baja del petróleo a nivel internacional abre la puerta a que bajen los precios del combustible en Uruguay.
La baja se produjo luego de movimientos registrados en los mercados internacionales que llevaron a una corrección del valor del barril, revirtiendo parte de las subas observadas durante las últimas semanas. El cambio de tendencia volvió a poner el foco sobre el Precio de Paridad de Importación (PPI), indicador utilizado como referencia para definir los ajustes de combustibles en Uruguay.
Este viernes se anunció un alto el fuego entre Israel y Hezbolá, a lo que se suma la incertidumbre geopolítica con la que comenzó la mañana y las menguantes perspectivas de una tregua entre Estados Unidos e Irán. "Ya tuvo su impacto en el precio del petróleo, que todavía no volvió al precio que había antes del inicio de la guerra, pero lentamente se va acercando a los casi 65 dólares que había previo a la guerra”, aseguró el consultor en asuntos internacionales, Gonzalo Oleggini, a Rurales de El País.
La evolución del petróleo tiene un impacto directo sobre la estructura de costos de los combustibles y, por extensión, sobre distintas actividades económicas. Sectores como el transporte, la producción agropecuaria y la logística suelen ser especialmente sensibles a las variaciones del gasoil y otros derivados.
En el caso del agro, cualquier ajuste a la baja adquiere una relevancia adicional debido al peso que tienen los costos energéticos dentro de la estructura productiva. La utilización de maquinaria, el transporte de mercadería y las tareas vinculadas a la producción dependen en gran medida de los precios de los combustibles.
El contexto internacional
Respecto de las perspectivas de la normalización del mercado petrolero —que no se espera rápida, siquiera en los mejores escenarios— Citi afirmó que su escenario base, con una probabilidad del 60%, prevé una normalización sostenida de los flujos, con los mercados petroleros entrando en superávit y los precios tendiendo a la baja durante los próximos seis a doce meses hasta situarse en torno a los 60-65 dólares por barril en el primer trimestre de 2027.
Commerzbank afirmó que la oferta de petróleo debería recuperarse gradualmente, reduciendo su previsión para el Brent a 80 dólares por barril a finales de año desde los 85 dólares anteriores, al tiempo que espera que los precios se mantengan por encima de los niveles anteriores a la guerra durante la mayor parte del próximo año.
En tanto, los yacimientos petrolíferos de Irak están listos para reanudar la producción y esta volverá gradualmente a la normalidad, recuperando los niveles anteriores, declaró el ministro de Petróleo, Basim Mohammed.
En lo que respecta a la demanda, la demanda mundial aumentará a 113,3 millones de barriles diarios en 2030, frente a los 105,1 millones de barriles diarios de 2025, según indicó la OPEP en su informe Perspectivas del Petróleo Mundial para 2026.
Sin embargo, Israel ha continuado su guerra contra Hezbollah en el Líbano, lo que plantea dudas sobre si el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán se mantendrá.
Qué puede pasar con los precios locales
La posibilidad de una reducción dependerá de cómo evolucione el mercado internacional en las próximas semanas y de la incidencia que esos movimientos tengan sobre el PPI elaborado por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea). Aunque una baja del petróleo no se traduce automáticamente en una reducción de los combustibles, el escenario actual aparece como uno de los más favorables de los últimos meses para que se produzca un ajuste descendente.
"Es lógico que la reducción sea inmediata; todos calculamos que a partir del 1º de julio estemos hablando de otros precios”, aseguró Oleggini. Para consumidores y empresas, una eventual reducción representaría además un alivio sobre costos que terminan impactando en otros precios de la economía, desde servicios de transporte hasta cadenas productivas vinculadas al sector industrial y agropecuario.
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