Un hogar destina en promedio 20,6% de su gasto de consumo a alimentos y bebidas no alcohólicas, según un nuevo relevamiento del Observatorio Económico de la Universidad Católica del Uruguay (Campus Salto), que tomó los datos de la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGIH) del INE.
¿Cuánto destinan los hogares del presupuesto mensual al gasto en alimentos?
El gasto en comida absorbe en promedio una quinta parte del presupuesto familiar, aunque el impacto varía según la clase socioeconómica de cada familia.
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El análisis del gasto de consumo en Uruguay muestra qué tan ajustado está el presupuesto familiar y qué rubros se consideran necesidad o lujo según el nivel de ingresos.
Entre los hogares de menor gasto per cápita esa proporción trepa a 28%, mientras que entre los de mayor gasto cae a apenas 7%. El patrón, formulado originalmente por el estadístico alemán Ernst Engel en 1857, es tan simple como revelador: no es que los hogares con más ingresos gasten menos en comida en términos absolutos, sino que ese gasto ocupa una porción cada vez más chica del presupuesto total, porque el resto se destina a otros consumos. Cuanto mayor el peso de los alimentos, más ajustado el bolsillo familiar.
Entre los hogares de menor gasto per cápita, los alimentos representan cerca del 28% del presupuesto; entre los de mayor gasto, la cifra cae a apenas 7%. En promedio, un hogar uruguayo destina alrededor de una quinta parte de sus gastos, 20,6%, según el promedio simple entre hogares a comer.
Lo que es necesidad y lo que es lujo
El informe va un paso más allá y usa esa misma lógica para clasificar cada rubro del gasto familiar, por ejemplo, si una categoría crece menos que proporcionalmente cuando aumenta el presupuesto del hogar, se comporta como una necesidad; si crece más que proporcionalmente, se comporta como un lujo o un consumo postergable.
En el pelotón de las "necesidades" aparecen, además de los alimentos, la vivienda y las comunicaciones que son gastos presentes en prácticamente todos los hogares y que pierden peso relativo a medida que sube el presupuesto. En el otro extremo, la educación y el transporte encabezan el ranking de los "lujos", son los rubros con mayor elasticidad-gasto, seguidos por muebles y artículos del hogar, restaurantes y hoteles, y recreación y cultura, todos ganan participación recién cuando el hogar tiene más margen económico.
El informe marca un matiz interesante en salud: aparece como necesidad solamente cuando se contabiliza el valor imputado de la cobertura de Fonasa, pero el gasto que la familia efectivamente desembolsa de su bolsillo se comporta, en los hechos, como un lujo.
El mapa que separa a Montevideo y Maldonado del resto del país
La segunda ficha del Observatorio, publicada el mismo día, baja este análisis a nivel departamental y traza un verdadero mapa del bienestar. El coeficiente de Engel promedio del país se ubica en torno al 21%, pero las diferencias territoriales son marcadas.
Montevideo y Maldonado muestran los menores pesos de los alimentos en el gasto familiar, en torno al 18%, algo coherente con sus mayores niveles de gasto por hogar. En el otro extremo se ubican los departamentos del norte y de la periferia: Artigas lidera el listado con 25,5%, seguido de cerca por Río Negro, Rocha y Cerro Largo, los cuatro por encima del 24%. Salto se posiciona en 22,1%, levemente por encima del promedio nacional.
La brecha que el ingreso solo no explica
Cuando se compara Montevideo con el interior del país a igual nivel de gasto por persona, en el tramo central de la distribución los hogares del interior destinan una fracción algo mayor de su presupuesto a alimentos que los de la capital.
La diferencia es moderada y tiende a diluirse en los extremos de la distribución, tanto entre los hogares de menores como de mayores recursos, pero el Observatorio sugiere que la brecha entre Montevideo y el interior no se explica únicamente por el nivel de gasto de cada hogar, sino también por diferencias en los patrones de consumo y en los precios relativos entre regiones.


