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24 de julio 2025 - 16:03

¿Qué pasó con el empleo formal en los últimos 7 años?

Las mujeres fueron las más afectadas por los vaivenes laborales, pero también protagonizaron una recuperación más intensa.

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El empleo formal mostró menor volatilidad en el interior del país.

Foto: Vecteezy

Entre 2018 y 2024, el empleo registrado en todo el país mostró cambios laborales marcados por diferencias de género, sector y territorio, con mayor dinamismo en mujeres, pequeñas empresas y la construcción.

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Así lo muestra un nuevo informe sobre dinámicas del empleo en empresas formales entre 2018 y 2024, que adopta una mirada detallada sobre los flujos laborales: ingresos, egresos y transformaciones de puestos de trabajo en todo el país.

El análisis señala que el empleo formal mantuvo cierta estabilidad entre 2018 y 2019, pero se vio fuertemente afectado en el segundo trimestre de 2020, cuando la emergencia sanitaria provocó una abrupta caída de la generación de empleo (2,91%) y un fuerte aumento en la reducción de puestos de trabajo (19,36%). Desde ese punto crítico, el sistema comenzó una recuperación gradual, con saldos netos positivos en la mayoría de los trimestres siguientes.

Uno de los datos más reveladores del estudio es la diferencia de impacto por sexo. Las mujeres fueron las más afectadas en el inicio de la pandemia, con una caída neta del empleo de 16,62%, superior a la de los hombres (13,97%). Sin embargo, también protagonizaron una recuperación más dinámica, con picos de crecimiento neto que llegaron al 9,19%, lo que marca una mayor capacidad de reingreso al mercado laboral.

En el interior del país hubo menos volatilidad laboral

Desde el punto de vista territorial, el informe destaca que el interior del país mostró menor volatilidad en el empleo, posiblemente por una estructura productiva menos sujeta a shocks. A nivel sectorial, la construcción exhibió un marcado dinamismo en la fase de recuperación pospandemia, seguida por los servicios, que también mejoraron aunque de forma más sensible a factores externos. La industria mantuvo un comportamiento más estable, mientras que el comercio mostró fuertes oscilaciones estacionales.

Otro aspecto clave es el análisis según tamaño de empresa. Las micro y pequeñas empresas concentraron los mayores movimientos, tanto de creación como de destrucción de empleo, reflejando un mercado más dinámico pero vulnerable. En contraste, las grandes empresas presentaron menos variaciones netas, apuntando a una mayor estabilidad estructural.

El estudio también evidencia que el último trimestre del año suele presentar un repunte generalizado en todos los tamaños de empresa, explicado en gran parte por la actividad turística y comercial de fin de año.

Este enfoque permite no solo medir la evolución del empleo en términos cuantitativos, sino también entender su composición, sus disparidades y su sensibilidad a factores externos e internos. A su vez, habilita el diseño de políticas más focalizadas y actualizadas frente a desafíos persistentes como la digitalización, las desigualdades territoriales y de género, y la informalidad estructural.

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