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1 de junio 2026 - 21:36

¿Qué se espera de la inflación para este mes?

Tras el regreso al rango meta en abril, analistas y el gobierno prevén un sendero de tranquilidad en los precios, aunque miran de reojo la situación del petróleo.

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Alimentos y combustibles indexados al dólar serán los canales más sensibles ante la suba de la inflación, si es que se dispara el riesgo externo.

La inflación retornó al rango meta en abril y, según el último informe del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), en mayo se ubicaría en 0,24% con una variación interanual de 3,3% y un salto al 3,9% en junio.

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El IPC de abril registró una suba mensual de 0,54%, levemente por encima de la proyección previa de Cinve con una variación interanual de 3,16%, lo que marcó el retorno al rango meta (3%-6%) luego de haber estado prácticamente rozando su piso inferior. El componente transable fue el más dinámico del mes, con una suba mensual del 1,17% y una variación a 12 meses del 1,9%. Los no transables, en cambio, se mantuvieron prácticamente planos en el mes (-0,02%) aunque su variación anual sigue elevada: 4,4%.

Según sus estimaciones, la inflación interanual se ubicaría en 3,9% en junio, alcanzaría el 4,5% en agosto y cerraría diciembre de 2026 en 4,7%, transitoriamente por encima del centro del rango meta, aunque dentro de la banda. En 2027 la dinámica se estabilizaría en torno al 4,6%–4,8%, manteniéndose dentro del corredor establecido por el BCU.

Cinve advierte que los conflictos geopolíticos y los eventos que generan alzas en el precio del petróleo "con aceleraciones y desaceleraciones" están introduciendo variabilidad en la trayectoria prevista. El escenario base asume que el conflicto es de carácter transitorio con efectos que comenzarían a diluirse en los primeros meses de 2027, aunque al final del período los precios quedarían en niveles superiores a los previos al shock.

El canal de transmisión del riesgo externo a la inflación local opera principalmente a través de los transables, productos industriales, alimentos elaborados, combustibles, que en el modelo de CINVE son sensibles a las variaciones del tipo de cambio nominal y los precios de los energéticos.

Lo que anticipan el BCU y el Comité de Expertos del MEF

El diagnóstico se enmarca en un proceso de convergencia que el propio Banco Central del Uruguay (BCU) viene señalando desde hace meses. Técnicos del BCU destacaron recientemente que Uruguay logró consolidar expectativas de inflación en torno al 4,5%, algo que diferencia al país de buena parte de la región, y que la matriz energética prácticamente 100% renovable actúa como amortiguador frente al alza internacional de los precios del petróleo, reduciendo el traslado a precios internos. En ese contexto, el Comité de Política Monetaria (Copom) reconoció que el balance de riesgos se inclinó "levemente al alza", principalmente por la persistencia del precio internacional del petróleo, pero mantuvo su horizonte de convergencia a dos años.

Por su parte, el Comité de Expertos que asesora al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), cuyas proyecciones fueron clave para la elaboración del Presupuesto y tendrán peso en la primera Rendición de Cuentas del gobierno, actualizó sus estimaciones en línea similar: el segundo trimestre de 2026 cerraría con un IPC del 3,7%, y el año cerraría en 4,5%. En cuanto al tipo de cambio, los expertos del MEF proyectan que el dólar llegaría como máximo a 42,1 pesos recién en el cuarto trimestre de 2027, cerrando 2026 en torno a los 40,9 pesos, una señal de relativa estabilidad cambiaria que, sin embargo, sigue preocupando a los sectores exportadores que denuncian atraso cambiario y pérdida de competitividad.

¿Puede Uruguay bajar la meta al 3%?

Detrás de las proyecciones de corto plazo hay una discusión estructural que el BCU viene planteando con discreción pero con constancia: la posibilidad de converger hacia una meta de inflación del 3%, más alineada con los estándares internacionales. El organismo reconoce que el proceso debe hacerse gradualmente y que existen restricciones fiscales derivadas del sistema de indexación y de la reforma constitucional de 1989, particularmente el ajuste automático de las jubilaciones. El MEF, según señalaron fuentes del BCU, estaría dispuesto a asumir ese costo fiscal cuando las condiciones macroeconómicas sean más favorables.

Por ahora, el camino inmediato es más pragmático: que la inflación llegue al 4,5% de forma ordenada, sin sustos, y que las expectativas se mantengan ancladas. En ese frente, los tres actores que monitorean más de cerca el dato, Cinve, el BCU y el Comité de Expertos del MEF, coinciden en que el escenario base es favorable, aunque todos señalan el mismo riesgo común: el petróleo y la geopolítica en los próximos meses.

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