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10 de abril 2026 - 13:50

Se confirman las malas expectativas para las exportaciones de soja, con una fuerte caída productiva

Mientras el país ya espera que el menor desempeño de la oleaginosa arrastre el total de colocaciones, Cofco prevé una producción de 1,7 millones de toneladas.

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Se confirman las malas expectativas para las exportaciones de soja, con una fuerte caída productiva.

Foto: Freepik

El panorama para lo soja está lejos de ser positivo en la zafra actual, que cerraría con una "fuerte" caída productiva respecto a campañas anteriores, profundizada por la sequía que impactó en buena parte de Uruguay y una gran heterogeneidad interna.

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La soja será protagonista de la canasta exportadora uruguaya, no por su buena participación como en años anteriores sino, por el contrario, por el efecto negativo que tendrá en la balanza de la producción local y el comercio exterior: es que, a medida que se acerca el cierre de la zafra, los pronósticos de una "caída significativa" se hacen cada vez más fuertes.

De hecho, según las estimaciones de Uruguay XXI, las exportaciones del principal producto agrícola del país caerían un 35% respecto al año pasado y hasta 500 millones de dólares, entre los precios internacionales deprimidos y los rendimientos, al menos, un 30% peores al 2025.

El duro efecto de la sequía en la soja

Ahora, desde Cofco Internacional Uruguay —la filial local de la mayor empresa de agronegocios de China— proyectan una producción de soja de entre 1,7 y 1,8 millones de toneladas, lo que implica una "caída significativa" respecto a campañas anteriores.

Así lo señaló el integrante del área de research de Cofco, Diego Bancalari, en diálogo con Oriental Agropecuaria. Según explicó, el cierre de la campaña de verano se perfila como uno de los más complejos de los últimos años, con rindes muy por debajo de lo habitual en varias zonas del país: “Estamos viendo lotes de 800 a 1.500 kilos donde antes teníamos 3.500”.

Este mal resultado responde, por una parte, a una "enorme heterogeneidad" tanto dentro de los lotes como de las plantas, que lleva a diferencias marcadas a nivel interno en la producción. Pero, además, el fenómeno climático de déficit hídrico que experimentó el país aportó un componente de complejidad adicional, en tanto fue más grave de lo previsto inicialmente.

Esto se debe a que la sequía, que inicialmente fue producto del evento La Niña —con un impacto moderado en relación con otras manifestaciones previas y que comenzó a disiparse hacia fines de enero—, se prolongó como consecuencia de otros factores atmosféricos. Entre ellos, Bancalari destacó el impacto del fenómeno Madden-Julian, que extendió el período seco en el sur de Sudamérica. “Ese evento fue el que terminó de extender la sequía y la hizo más severa de lo esperado”, afirmó.

Mejores perspectivas para la próxima campaña

Más allá del mal pronóstico para este año, las proyecciones ya apuntan a un positivo cambio de signo para el 2027, de la mano de la llegada de El Niño de forma anticipada —entre julio y agosto— y con una intensidad entre moderada y fuerte.

Este escenario implicaría un cambio en el patrón de lluvias, con precipitaciones por encima de lo normal en el sur de la región durante la primavera y el verano, lo que podría llevar a una recuperación de los niveles hídricos del suelo —fuertemente perjudicados por el déficit de este año— y un mejor desempeño productivo.

“Podríamos volver a producciones de 3,5 a 4 millones de toneladas” de soja, indicó Bancalari en ese sentido, aunque advirtió sobre los desafíos que implicarán el eventual exceso hídrico y las enfermedades asociadas durante el invierno.

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