La postura de Uruguay sobre Taiwán, expresada en una declaración conjunta con China durante la visita oficial del presidente Yamandú Orsi a Pekín, generó una fuerte reacción del gobierno taiwanés y abrió un nuevo frente de debate interno, con críticas de la oposición y una rápida defensa del Frente Amplio (FA) frente a los cuestionamientos.
El Gobierno de Taiwán expresó este miércoles su “firme protesta y condena” ante el contenido del documento firmado por Orsi y el presidente chino, Xi Jinping, en el que Uruguay reafirma su adhesión al principio de “una sola China” y reconoce a la isla como una “parte inalienable” del territorio chino. Desde Taipéi, la Cancillería sostuvo que la República de China —nombre oficial de Taiwán— es un Estado soberano e independiente que no está subordinado a la República Popular China y recordó que el Partido Comunista chino nunca ha gobernado la isla.
En un comunicado particularmente duro, el Ministerio de Asuntos Exteriores taiwanés acusó a Pekín de difundir “información falsa” en foros internacionales mediante presiones diplomáticas y manipulación del discurso, y advirtió que ese accionar supone un desafío al orden y a la paz internacionales. En ese marco, instó al gobierno uruguayo a no respaldar posturas que, a su juicio, ignoran los hechos y contribuyen a socavar la estabilidad regional. “La soberanía de Taiwán pertenece al conjunto del pueblo taiwanés, y solo el pueblo de Taiwán tiene derecho a decidir su futuro”, subrayó.
Las autoridades chinas, en tanto, consideran a Taiwán como parte inalienable de su territorio y no han descartado el uso de la fuerza para avanzar en la reunificación, uno de los objetivos estratégicos del presidente Xi Jinping. En los últimos años, China ha intensificado la presión diplomática y militar sobre la isla, con maniobras en sus cercanías y una ofensiva para reducir el número de aliados internacionales de Taipéi.
Cruces entre la oposición y el oficialismo
En el plano interno, la declaración conjunta también generó repercusiones políticas. Legisladores del Partido Nacional (PN) y del Partido Colorado (PC) cuestionaron que Uruguay tomara partido en un asunto geopolítico sensible entre dos socios comerciales relevantes. El senador blanco Sergio Botana calificó la postura como una “genuflexión impropia” de la tradición diplomática del país y sostuvo que estos son “asuntos de terceros”.
A su vez, el diputado colorado, Juan Martín Jorge, escribió en X que tomar partido en un tema tan complejo "es una irresponsabilidad" y lamentó el hecho porque "después vienen las consecuencias y, cuando las papas queman, llamamos a Estados Unidos”.
También desde el PC, el diputado Conrado Rodríguez opinó que es “totalmente innecesario tomar partido en un conflicto que no es nuestro y que tiene derivaciones geopolíticas mundiales”. “Si fuera una única China, ¿con esta declaración no nos estamos metiendo en los asuntos internos de ese país? Todo lo que dijeron para Venezuela, ahora hacen todo lo contrario”, agregó.
Desde el Frente Amplio (FA), en cambio, las críticas fueron rechazadas con dureza. El senador Eduardo Brenta recordó que definiciones similares ya habían sido incluidas en declaraciones firmadas por gobiernos anteriores y acusó a la oposición de falta de consistencia. En la misma línea, el diputado Federico Preve habló de “vergüenza ajena” y pidió “mirar el retrovisor” antes de cuestionar una política exterior que, según sostuvo, mantiene continuidad histórica y responde a los intereses comerciales y estratégicos del país.
Una política sostenida
Más allá del debate, la política de “una sola China” es consistente en Uruguay desde el retorno de la democracia en 1988. Desde aquella definición de Julio María Sanguinetti hasta el último viaje en 2023 de Luis Lacalle Pou, el país exhibió su respaldo a la República Popular China.
Así lo indicó el doctor en relaciones internacionales y director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), Ignacio Bartesaghi, quien consideró que “el mundo entero lo reconoce, incluso Estados Unidos”, por lo que aseguró que “es muy difícil que no esté” en un documento conjunto con el gigante asiático.
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