9 de octubre 2026 - 08:13

Tras 35 años de caída, la pesca muestra un repunte exportador y reabre el debate, ¿recuperación o espejismo?

El sector genera 3.000 empleos directos y busca acordar un plan nacional para quintuplicar sus ventas al exterior en los próximos años.

El volumen exportado en los primeros nueve meses de 2026 en la pesca creció 37,6% frente a 2025 pero se ubica en niveles similares a los de 2023.

El volumen exportado en los primeros nueve meses de 2026 en la pesca creció 37,6% frente a 2025 pero se ubica en niveles similares a los de 2023.

Foto: @yucayo

Las capturas de la flota uruguaya en el área del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo se redujeron a un tercio entre 1989 y 2024, pero en 2026 el sector registra un repunte que reabre la discusión sobre si se trata de una recuperación de fondo o de un rebote tras dos zafras perdidas por conflictos sindicales.

Los datos surgen de los informes de la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo (CTMFM) de la base de exportaciones de Uruguay XXI, que llega a setiembre de 2026. La primera mide toneladas capturadas y la segunda ventas al exterior, por lo que es importante aclarar que no son magnitudes equivalentes. Según la CTMFM, las capturas de Uruguay alcanzaron su máximo en 1991 con 141.833 toneladas, y promediaron unas 121.000 toneladas anuales entre 1989 y 1997, sin embargo, al analizar el 2024 fueron a penas 40.747 toneladas, es decir, el equivalente al 33,4% de las de 1989 y un 28,7% comparado con el máximo de la serie (1991).

La baja no fue lineal, ya que hubo caídas bruscas en 1999 (30,0%, hasta 86.870 toneladas), en 2007 (35,8%, hasta 67.623) y en 2013 (27,7%, hasta 49.898), y un mínimo de 36.361 toneladas en 2016. Entre 2020 y 2024 el promedio fue de 48.120 toneladas anuales, 39,8% menos que los años 1989-1997.

Un descenso compartido con Argentina y un 2025 de contrastes

El área del Tratado, que comparten ambos países, registró 227.635 toneladas en 1989 y 87.582 en 2024, 38,5% de aquel nivel. Argentina llegó a un máximo de 222.950 toneladas en 1995 y en 2024 capturó 46.836, un 79,0% menos.

En 2025 el total del área subió 4,5%, hasta 91.551 toneladas, por un aumento de 15,0% de Argentina (53.866 toneladas). Uruguay, en cambio, cayó 7,5%, hasta 37.684 toneladas, el segundo nivel más bajo de la serie, detrás de 2016. Su participación en las capturas del área fue de 41,2%, frente a 53,5% en 1989.

Una zafra perdida: menos de 1.000 toneladas mensuales en julio y agosto de 2025

El informe mensual de la CTMFM muestra que Uruguay capturó 908 toneladas en julio y 633 en agosto de 2025, frente a 4.489 en marzo y 5.740 en setiembre. Esos meses (julio y agosto 2025) coincidieron con un conflicto sindical que se arrastraba desde fines de mayo y que enfrentó durante más de 70 días al sindicato y las empresas. La actividad se reanudó a inicios de setiembre, y para fines de ese mes el 90% de la flota ya estaba operativa. Según la Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU), el conflicto significó pérdidas por más de 50 millones de dólares para el país.

El 2024 también había estado marcado por un conflicto: varias empresas volvieron a salir a pescar recién a principios de julio, tras un semestre sin actividad. En 2025, tres rubros concentraron 70,6% de las capturas uruguayas: corvina rubia (10.955 toneladas, 29,1%), merluza hubbsi (10.119 toneladas, 26,9%) y calamar Illex (5.538 toneladas, 14,7%).

Exportaciones: un salto concentrado en el invierno

Entre enero y setiembre de 2026, las exportaciones de pescados y productos del mar sumaron 114,5 millones de dólares y 53,6 millones de kilos, según la base de Uruguay XXI. Frente a igual período de 2025 (95,0 millones de dólares y 38,9 millones de kg), el crecimiento fue de 20,6% en valor y 37,6% en volumen.

Sin embargo, si se compara 2026 contra 2023 (el último año sin conflictos), el repunte es acotado: el volumen de enero a setiembre de 2026 es 3,4% mayor y el valor de exportaciones, 2,4% mayor. El precio medio por kilo fue de 2,14 de dólares, en línea con 2023 (2,16 de dólares). Pero desde el 2011, la pesca nunca pudo recuperar los 76,5 millones de kilos exportados y las ganancias de 185,7 millones de dólares.

La CIPU advirtió que las exportaciones de corvina de enero a julio de 2026 fueron las más altas para ese período en una década, con ventas por más de 30 millones de dólares, pero que en la pesca de altura hubo una fuerte caída del calamar, compensada en parte en volumen por más merluza, de valor comercial considerablemente menor. Además, los dos indicadores no se mueven de forma pareja: en 2025 las exportaciones crecieron 11,7% en dólares y las capturas uruguayas cayeron 7,5%.

La lectura de la CIPU: dos zafras perdidas y la necesidad de recuperar tiempo

En diálogo con Ámbito, el presidente de la CIPU, Juan Riva-Zucchelli, expresó: "Efectivamente hay un descenso muy marcado de las capturas de los últimos 30 años, eso no hay duda. Lógicamente, en los años en los que ha habido conflictos, especialmente estos dos últimos, 2024 y 2025, los valores fueron aún menores. Este año se trabajó todo, trabajamos principalmente la zafra, que es donde se nota la gran diferencia, porque cuando hay conflictos y hay paros son en plena zafra, y en la zafra se captura más de la mitad de lo que se captura en el año, en esos cuatro meses. Entonces, lógicamente, los números cambian".

Sobre la naturaleza del repunte en 2026, Riva-Zucchelli respondió: "Efectivamente, había que salir a recuperar el tiempo perdido. El daño estructural a las empresas fue muy grande. Haber perdido dos zafras consecutivas era inédito. En general, cuando se firmaron convenios hubo paros, pero en general duraba una zafra y después se trabajaban dos zafras, ese era más o menos el estándar. En este caso fueron dos zafras las perdidas, entonces eso generó una crisis muy, muy grande y había que salir a trabajar de cualquier manera".

Relación con el sindicato y faltante de tripulaciones

Riva-Zucchelli sostuvo que cambió el vínculo con los marineros: "Creo que igual cambiaron las condiciones de relacionamiento con el Sindicato Único de Trabajadores del Mar y Afines (Sutma), lo cual nos parece que puede cambiar un poco esa política (de paros de actividad), y vamos a tratar de que no se den estas situaciones tan conflictivas. Habrá que discutir, sentarse, hablar, negociar, como cualquier actividad, pero sin llegar a estas medidas absolutamente fuera de toda escala".

El dirigente planteó además reformas que, a su juicio, exceden la relación laboral: "Nosotros creemos que, teniendo esa base, las autoridades van a entender hay que hacer una gran cantidad de modificaciones estructurales, tanto de leyes como de decretos y resoluciones".

"Es muy importante la parte de tripulaciones: hoy hay faltante de marineros, de maquinistas y de patrones de pesca. Eso es un tema estructural, porque si no resolvemos eso, por más que estemos de acuerdo, si no hay gente para pescar, para operar los barcos, difícil que logremos el cometido", apuntó.

Luego, agregó: "Creo que tanto el gobierno como los sindicatos entendieron que había que cambiar las cosas, como veníamos diciendo desde hace mucho tiempo, y esperemos que sea un cambio importante para poder proyectar la industria de otra manera".

Flota envejecida y prospecciones sísmicas

Consultado por las causas de la caída de capturas desde el 2011 hasta la actualidad, Riva-Zucchelli enumeró varios factores. "Hubo una serie de hechos, no solo los conflictos gremiales. Deben haber influido también las crisis económicas. Estuvieron las prospecciones sísmicas, ese fue un factor muy importante en el 2014, 2015 y 2016. También el deterioro de los barcos, la flota efectivamente está envejecida y, como la rentabilidad fue cayendo es muy difícil que las empresas puedan renovar su infraestructura. No tenemos gente preparada. Entonces, si uno suma todos esos factores, más la política, más la parte económica, efectivamente han influido en la caída de capturas".

Sobre el estado del recurso, el presidente de la CIPU afirmó: "Creo que el recurso lo tenemos y que podemos pescar más, sin llegar a las capturas máximas permisibles. Lo más probable es que el recurso algo se haya sentido a lo largo de tantos años, pero justamente como estamos lejos de las capturas máximas, entendemos que el problema no viene por ahí, sino que el problema viene con todos los otros factores, ¿verdad?".

El Puerto de Montevideo y los conflictos con TCP

Respecto de los conflictos en la Terminal Cuenca del Plata (TCP), Riva-Zucchelli distinguió su efecto sobre las empresas: "La parte del puerto y los conflictos con TCP en realidad no influyeron directamente en la operativa de los barcos que hacen la captura, influyeron en la parte económica de las empresas exportadoras, porque lógicamente, al no venir los barcos, sustituir las escalas, anular los viajes, eso hace que no se puedan cumplir los contratos, que se demoren los embarques, eso financieramente a las empresas las complica mucho".

Las cámaras del sector presentaron en agosto un documento para el Plan Nacional de Desarrollo de la Pesca y la Acuicultura 2025-2040 en el que estimaron que la actividad genera actualmente unos 3.000 empleos directos y exporta alrededor de 100 millones de dólares anuales, pero proyectaron que con las reformas estructurales adecuadas, la industria tiene el potencial de alcanzar los 10.000 empleos y los 500 millones de dólares en ingresos.

Te puede interesar