2 de noviembre 2023 - 12:06

Un escándalo de proporciones en un momento de alta exposición internacional

Las derivaciones del caso Marset irrumpen en medio de una agenda presidencial marcada por los viajes clave a EEUU y China.

El presidente Luis Lacalle Pou.

El presidente Luis Lacalle Pou.

Foto: Parlamento del Uruguay

Las crisis en política no saben de timming. En menos de un par de horas, el esperado viaje del presidente Luis Lacalle Pou a los Estados Unidos para sellar una nueva senda de relación bilateral quedó opacado.

La sombra llegó nada más y nada menos que de quien fue, hasta anoche, su canciller: Francisco Bustillo. Y vino de la mano de una tórrida divulgación de audios y mensajes que incluyen a su asesor en comunicaciones, Roberto Lafluf, y a una cartera por demás cuestionada en su gestión, el Ministerio del Interior, en el marco de la investigación judicial por la entrega de un pasaporte al narco Sebastián Marset.

Lacalle Pou debió atender las derivaciones de la declaración de Carolina Ache desde Washington. Literalmente las atendió por teléfono. Ese diálogo con Bustillo selló su salida del gobierno. Fue una respuesta rápida, quirúrgica. Pero insuficiente.

No sólo el opositor Frente Amplio (FA) pide que rueden más cabezas. Su propio partido, el Partido Nacional, puso nombre y apellido a la sangría de jerarcas que debe seguir para contener un escándalo de proporciones que, según asesores, podría comprometer la performance electoral del oficialismo el próximo año.

Luis Alberto Heber, ministro de Interior, y su segundo al mando, Guillermo Maciel, deben dejar el Ejecutivo, coinciden propios y ajenos. El asesor Lafluf también, agregan.

La cartera del Interior lleva en el centro de la escena política y los escándalos varios meses. La semana pasada el ministro Heber acudió al Parlamento a dar explicaciones sobre las implicancias de empleados y policías en el caso del exsenador Gustavo Penadés, con prisión preventiva por violación y abuso sexual de menores. Una interpelación por parte del Frente Amplio estaba programa próximamente. Desde la oposición dicen, ahora, que esperan no hacerla, porque el devenir de los hechos tendría que forzar la salida de Heber cuanto antes.

Lacalle Pou asiste a todo ello a exactos 8.478 kilómetros de distancia. No acusó, por ahora, el efecto de la crisis en el gobierno y decidió mantener su agenda en Estados Unidos. Regresará a Uruguay el sábado, con la foto con el presidente estadounidense Joe Biden en su haber.

La cita no era ni es menor. Uruguay forma parte de la APEP (Alianza para la Prosperidad Económica en las Américas), es el único miembro del Mercosur que la integra y sobre la mesa estaban temas de relevancia para la economía nacional y la política aperturista del Ejecutivo. Básicamente es una oportunidad para avanzar en mejores y más competitivas condiciones para los bienes uruguayos que se exportan a Estados Unidos.

Una oportunidad para despabilar la alianza comercial propuesta por un grupo de senadores demócratas y republicanos en junio –que incluye reducción de aranceles y eliminación de visas- y sobre la que aún no se ha avanzado.

La sombra del escándalo del excanciller Bustillo y el caso Marset no solo se cierne sobre este viaje. A fin de mes, el presidente Luis Lacalle Pou irá a China. Una gira minuciosamente planeada -con una delegación que incluye a decenas de empresarios- para destrabar la más ambiciosa de sus metas de gobierno: un tratado de libre comercio con la segunda potencia mundial.

Cancillería ha sido clave en el entramado de las negociaciones bilaterales para ese fin. Bustillo ha sido el rostro, además, de esa agenda de apertura comercial al mundo y, como consecuencia, del combate de esta administración contra el proteccionismo y el arcaico funcionamiento del Mercosur.

Cierto es que el presidente de la República ha sorteado sin mayores costos otros escándalos, como el del su exjefe de seguridad Alejandro Astesiano. Cierto también es que las derivaciones de ese caso eran menores.

En su primera declaración desde que se desató la crisis, Luis Lacalle Pou exaltó la fortaleza de las instituciones en Uruguay. Aliados y opositores aguardan las señales que, en ese sentido, dará en los próximos días.

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