3 de mayo 2026 - 19:42

La escalada de los precios del petróleo amenaza con neutralizar el crecimiento del PBI este año

Si bien la actividad muestra signos de recuperación hacia el segundo semestre, el impacto del crudo por encima de los u$s100 por barril actúa como un techo.

La inflación por debajo del rango meta ofrece un amortiguador interno para absorber parte de las subas internacionales sin desestabilizar la economía.

La inflación por debajo del rango meta ofrece un amortiguador interno para absorber parte de las subas internacionales sin desestabilizar la economía.

Foto: Freepik

Tras un 2025 que cerró con una mejora de 1,8%, la actividad económica perdió impulso, aunque hacia el final del año comenzaron a aparecer señales incipientes de recuperación. El diagnóstico surge de un informe del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), que advierte que el país enfrentará un año de transición, con bajo dinamismo pero sin señales de desequilibrios profundos. La clave estará en la evolución del frente externo, particularmente en los efectos de los conflictos geopolíticos sobre los precios internacionales.

En ese marco, los indicadores adelantados del Banco Central del Uruguay (BCU) muestran una economía que sigue creciendo, pero a un ritmo débil, con una leve mejora en los últimos meses que aún no alcanza para consolidar un ciclo expansivo.

El impacto del contexto internacional

El principal condicionante para la economía uruguaya en 2026 será el escenario global. La intensificación de los conflictos en Medio Oriente elevó los precios de la energía y generó riesgos de interrupciones en la oferta, afectando directamente a economías dependientes del comercio exterior.

Este shock externo no solo encarece costos, sino que también introduce un alto grado de incertidumbre sobre el crecimiento global. En escenarios más adversos, incluso se abre la posibilidad de una desaceleración más profunda a nivel internacional, con impacto en exportaciones, inversión y consumo.

A pesar de este contexto, Uruguay parte de una posición relativamente sólida: la inflación se mantiene en niveles históricamente bajos (2,93%), incluso por debajo del rango meta del BCU (4,5%), lo que le da cierto margen para absorber shocks. Sin embargo, la duración del conflicto será clave para medir el impacto final.

Señales de recuperación hacia adelante

Las proyecciones indican que el año tendrá un comportamiento de menos a más. El primer semestre estará marcado por un crecimiento moderado, mientras que en la segunda mitad podría consolidarse una mejora más visible de la actividad.

En términos anuales, el crecimiento previsto para 2026 se ubicará por debajo del potencial de la economía, estimado en torno al 2,1%. Sin embargo, el panorama mejora para 2027, cuando la expansión podría acercarse al 3%, retomando niveles más consistentes con la capacidad estructural del país.

Los datos más finos muestran que, tras una recuperación inicial, la actividad tenderá a estabilizarse, lo que refuerza la idea de que el actual enlentecimiento responde más a factores externos que a debilidades internas.

Un escenario abierto y dependiente del mundo

En perspectiva, la economía deja atrás la fase más débil observada en 2025, pero todavía se mueve en un escenario de bajo dinamismo. El inicio de 2026 mostrará crecimiento, aunque acotado, confirmando un arranque sin grandes sobresaltos, pero también sin impulso fuerte.

El foco sigue puesto en el contexto internacional. La evolución de los conflictos bélicos y su impacto en los precios, especialmente de la energía, será determinante para el desempeño de variables clave como la inflación, el consumo y la inversión.

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