Miami - ¿Quiere comprar acciones de Leo Messi, Rafael Nadal o LeBron James? Aún no es posible, pero la firma Fantex en Estados Unidos dio el primer paso para que los deportistas profesionales coticen en Bolsa.
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Desde el jueves se pueden comprar participaciones en los ingresos futuros del jugador de fútbol americano Arian Foster, el primer atleta en dar el salto al mercado de valores.
Foster recibirá u$s 10 millones a cambio del 20% de su contrato actual con los Houston Texans, de sus ingresos por patrocinio y de otra cantidad futura ligada a su carrera como jugador o a cualquier actividad relacionada con el deporte tras su retiro. Fantex ya anunció que planea vender un millón de acciones a diez dólares.
"Hemos construido una plataforma poderosa para ayudar a los deportistas y famosos a crear marcas", dijo el emprendedor Buck French a The New York Times sobre su proyecto, que quiere expandir a actores de Hollywood.
Los accionistas celebrarían que el carismático Foster, de 27 años, firme un nuevo y suculento contrato con su actual equipo o con otro, así como un acuerdo que lo convirtiera en estrella de Nike, por ejemplo. ¿Pero qué ocurre si sufre una lesión -como le pasó el domingo- y poco a poco va perdiendo su lugar en la cancha? ¿Y si de repente protagoniza un escándalo?
Los Texans pagarán a Foster por cinco años de contrato u$s 23,5 millones y su rendimiento le podría generar otros dos millones, según la oferta pública de venta de Fantex presentada a la Comisión de Valores estadounidense. Sus contratos por patrocinio le generan casi u$s 700.000.
A la vista de los números, los expertos alertan a los accionistas. Teniendo en cuenta todos los contratos actuales de Foster, Fantex recibiría apenas cinco millones. Para que fuera beneficioso para el pequeño accionista sería necesario que el jugador ganara durante el resto de su vida u$s 50 millones ligados al fútbol americano. Todo dependerá entonces de que en 2017 firme con 31 años un nuevo gran contrato o que cuando se retire se convierta en director técnico o comentarista de televisión.
Fantex, que no tiene la obligación de repartir dividendos y que se lleva una comisión del uno por ciento por cada operación de compra y venta de valores, no esconde lo altamente arriesgado que puede ser el negocio, sobre todo para los accionistas. "La oferta es altamente especulativa y los valores entrañan un alto grado de riesgo", asegura en su página web. "Sólo las personas que se puedan permitir la pérdida total de su inversión deberían invertir en Fantex", agrega.
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