La Municipalidad de Tafí Viejo llevó a los Tribunales Federales la pelea por los Talleres Ferroviarios. Este martes 21 de octubre, por decisión de la intendenta Alejandra Rodríguez, el municipio presentó una acción de amparo contra el Estado nacional para impedir la privatización de los terrenos y de los edificios que forman parte del histórico complejo de 23 hectáreas. La acción llegó dos días después de que el Concejo Deliberante autorizara por unanimidad a la jefa comunal a judicializar la resolución que asignó parte del predio a Belgrano Cargas para su concesión a privados por 50 años. En la Capital del Limón todavía está fresca la memoria de las movilizaciones de los años 90, cuando los Talleres fueron cerrados.
Un municipio de Tucumán fue a la Justicia para defender sus Talleres Ferroviarios ante la privatización del Belgrano Cargas
La Municipalidad de Tafí Viejo interpuso una acción de amparo en la Justicia Federal contra el Estado nacional. El Concejo Deliberante aprobó por unanimidad una ordenanza que autorizó al Poder Ejecutivo a presentar el reclamo. Incertidumbre entre los trabajadores ferroviarios.
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Los activos Talleres Ferroviarios de Tafí Viejo forman parte del corazón, la historia de la ciudad y la administración municipal funciona en sus dependencias.
El fiscal municipal Víctor Schedan, en diálogo con Ámbito, dio a conocer los ejes de la presentación. El primero es que Nación nunca aclaró qué piensa hacer con los edificios. Para el municipio, esa indefinición es grave porque los Talleres forman parte del patrimonio cultural e histórico de los taficeños y su destino no puede quedar librado a una operación inmobiliaria sin reglas claras.
El segundo es que nadie consultó a la Municipalidad. La presentación recuerda que el municipio tiene a su cargo el ordenamiento urbano y ejerce el poder de policía sobre la urbanización. Por eso, entiende que cualquier decisión sobre un predio de esa magnitud, en pleno corazón de la ciudad, debía pasar antes por sus manos.
El tercero es que tampoco se consultó a la Provincia, a la que el amparo señala como titular de los inmuebles. El escrito recuerda que la propiedad fue transferida a Tucumán que, además, asumió el pago de los sueldos de los 300 trabajadores que se quedaron sin empleo cuando los Talleres cerraron en 1994. Para el municipio, ese antecedente deja en claro que el Estado provincial tiene un derecho que Nación no puede pasar por alto.
Desde la gestión de Rodríguez aclararon que no se oponen a una concesión ferroviaria, se remarcó que se apoya la actividad ferroviaria y que se pretende que los Talleres vuelvan a funcionar a pleno, pero que no se aceptará que se ponga en riesgo el valor histórico y patrimonial del lugar.
La ordenanza y la resolución
La presentación judicial se apoyó en la ordenanza 022/2026, que el Concejo Deliberante aprobó el lunes 19 en sesión extraordinaria con el voto de sus doce integrantes. La norma declara de interés municipal prioritario la defensa del predio en donde se encuentran los Talleres Ferroviarios y de los derechos que corresponden al municipio, a la Provincia y a la comunidad taficeña. También habilitó al Departamento Ejecutivo a iniciar las acciones legales en contra de la Resolución 1761/2026 del Ministerio de Economía de la Nación.
Esa resolución lleva la firma de Luis Caputo y fue publicada en el Boletín Oficial el 8 de octubre. Asigna a Belgrano Cargas y Logística una fracción de los inmuebles del Taller de Mantenimiento Pesado de Vagones, sobre avenida Independencia, con el objetivo de concesionar su uso a operadores privados. La medida forma parte del proceso de privatización de la empresa estatal previsto en la Ley 27.742, cuyo esquema divide a la compañía en tres unidades de negocio: Material Rodante, Vías e Inmuebles Aledaños, y Talleres. La licitación lanzada en agosto contempla una concesión por 50 años de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza. El caso tucumano comparte la resolución con instalaciones de San Cristóbal (Santa Fe) y de Monte Caseros (Corrientes).
Para el municipio, la decisión nacional pasa por encima de una historia que no se tuvo en cuenta. En los años 90, una ley provincial y la normativa nacional de transferencia de inmuebles del Estado, habilitaron el traspaso gratuito de los Talleres a Tucumán, durante la gestión del exgobernador Ramón “Palito” Ortega (1991-1995). Hubo un acuerdo firmado con el Ferrocarril General Belgrano pero la escritura a nombre de la Provincia nunca se completó. Desde entonces y por más de dos décadas, fue la Municipalidad la que sostuvo el mantenimiento de los edificios y del espacio en donde funciona el Museo Ferroviario, el único de su tipo en la provincia.
La estrategia judicial
Schedan encabezó el armado legal de la estrategia municipal. Consultado por Ámbito, antes de la presentación, explicó que el municipio había realizado un estudio de títulos y una presentación para que Nación revisara la medida y modificara el llamado. Ante la falta de una respuesta favorable, la Municipalidad cumplió lo que el fiscal había anticipado. "Si no se revé la medida y antes de que sea tarde, vamos a interponer el amparo. No vamos a dejar vencer los términos de ninguna manera", había advertido.
Schedan sostiene que la Provincia debería sumarse al litigio como tercero interesado. Apuntó, además, contra la vaguedad de la norma. "Lo más peligroso de la norma de llamado a concesión es que no tiene ninguna especificación. No dice qué es lo que se va a hacer ni qué destinos se le van a dar a los predios", señaló. También alertó que el riesgo alcanza al municipio, a la Provincia y al propio museo.
“No se remata”
La intendenta Rodríguez celebró la unanimidad en el Concejo Deliberante y fijó posición, consultada por este medio. “Queremos inversiones, producción y más puestos de trabajo. Pero el desarrollo no puede construirse a costa de perder un patrimonio que pertenece a todos los taficeños. Como intendenta voy a cuidar nuestro patrimonio y avanzaremos por todas las vías legales e institucionales para revertir esta decisión”, dijo.
El diputado nacional Javier Noguera, exintendente de la ciudad, fue más allá al señalar que “las 23 hectáreas de este predio histórico no son un terreno más, son parte de nuestra identidad, de generaciones de trabajo y de una historia productiva que hizo crecer a Tafí Viejo”. “Hoy le decimos no al remate impulsado por el Gobierno nacional”, agregó.
La oposición acompañó el voto, aunque con matices. El concejal del PRO Benjamín Terraf defendió la llegada de capitales privados, siempre que generen empleo y actividad productiva. Propuso además una mesa de diálogo entre Nación, Provincia y Municipio. “Estoy absolutamente de acuerdo con que el sector privado venga a invertir en Tafí Viejo”, sostuvo, consultado por un medio provincial.
Un reclamo público
La sanción del Concejo no surgió de la nada y fue posterior a un hecho significativo. El 16 de octubre, en el cierre del 54° Festival Nacional del Limón, el Museo Ferroviario recibió el Limón de Oro. Esa noche, ferroviarios, vecinos y autoridades subieron al escenario con banderas en defensa de la actividad ferroviaria en manos del Estado. La consigna fue que los Talleres no se rematan.
“En el seno de nuestro museo nos preguntábamos el porqué de esta maravillosa distinción que recibimos con mucha alegría y concluimos que el sentimiento que animó a los que decidieron homenajear al Museo Ferroviario es que esta distinción es a los Talleres Ferroviarios de Tafí Viejo, por su rica historia de 124 años al servicio de la patria y que en su derrotero son el génesis de esta ciudad, porque son el origen, el crecimiento, el esplendor y el destino de Tafí Viejo”, sostuvo Ramón Antonio Martínez, presidente del Museo Ferroviario, al recibir el reconocimiento.
Entre los trabajadores, el clima es de alerta. Pedro Díaz, ferroviario de los Talleres y referente del gremio Asociación del Personal de Dirección de Ferrocarriles y Puertos Argentinos (APDFA), lo resumió en pocas palabras: “De total incertidumbre”. Su principal reparo es que la concesión por medio siglo no aclara si el adjudicatario estará obligado a invertir, ni si el predio seguirá teniendo uso ferroviario. Advirtió que un ramal poco rentable podría quedar sin mantenimiento y terminar levantado, y que recuperarlo costaría mucho más que conservarlo. También cuestionó el remate de locomotoras y vagones, previsto para que realice la empresa concesionaria y que con ello efectúe obras de mantenimiento.
Según Díaz, nadie consultó al personal y no hay nada oficial sobre el respeto al convenio colectivo que los ampara, ni sobre quienes están próximos a jubilarse o el destino de los trabajadores. “Lo que llama la atención es el silencio”, señaló. Aclaró que no se oponen por oponerse y que una empresa que invierta con eficiencia sería bienvenida, pero que el control debe quedar en manos del Estado. Su propuesta es que los Talleres sigan siendo ferroviarios y que los espacios sin uso se recuperen para la comunidad, con un museo a cielo abierto o un circuito de turismo industrial. Los ferroviarios, además, coordinan una acción de protesta simultánea con trabajadores de todo el país.
La planta no es un museo
En las naves de los Talleres trabajan hoy unos 50 operarios que dejan a nuevo los vagones de carga que ingresan dañados por descarrilamientos o por el desgaste del uso. Hace pocas semanas, de esos mismos galpones salió reparada una locomotora que había descarrilado en el sur tucumano. Es la prueba que los ferroviarios esgrimen cada vez que alguien pone en duda la capacidad técnica de los Talleres. El oficio sigue vivo y lo que está en discusión es si tendrá lugar en el nuevo esquema.
Por otro lado, desde hace pocas semanas los alumnos del último año de la escuela técnica de Tafí Viejo, nacida a la par de los Talleres, retomaron sus prácticas profesionalizantes dentro de la planta. Allí aprenden el oficio ferroviario junto a los trabajadores, como lo hicieron durante décadas generaciones de taficeños. Esa tradición se había cortado tras la reapertura de 1984, apenas recuperada la democracia, y su regreso es otro de los argumentos que hoy se esgrimen en la ciudad, porque los Talleres no solo reparan vagones, también forman a quienes podrían sostener la actividad en el futuro.
De Bussi a Kirchner
Los Talleres Ferroviarios fueron inaugurados a comienzos del siglo pasado y llegaron a ser uno de los complejos ferroviarios más importantes de Sudamérica, con 5.600 obreros en su época de esplendor. La ciudad creció a su alrededor y sus edificios de estilo victoriano están protegidos como patrimonio histórico municipal desde 2022, por una ordenanza.
Esa identidad ya fue puesta a prueba más de una vez. La dictadura cerró los Talleres en 1980 y la democracia los reabrió pocos años después. En la década del 90, en plena ola privatizadora del menemismo, llegó un nuevo cierre, que se consumó con Bussi en la Casa de Gobierno. La respuesta taficeña fue la movilización: trabajadores, familias e instituciones salieron a las calles en defensa de la fuente de trabajo y de su historia.
La reapertura llegó a fines de 2003, de la mano del expresidente Néstor Kirchner, recién asumido en la Casa Rosada. El santacruceño viajó en tren desde San Miguel de Tucumán hasta Tafí Viejo y antes de llegar a la ciudad la formación se detuvo en el Pozo de Vargas. Se trata de la fosa clandestina utilizada por la dictadura para ocultar los cuerpos de personas desaparecidas, que daba entonces sus primeros pasos como sitio de investigación judicial y forense. La parada fue premonitoria porque entre las víctimas arrojadas allí había trabajadores ferroviarios de los Talleres. A la fecha se identificaron 122 víctimas, como lo informó Ámbito.
Esa marca también quedó grabada dentro del predio ferroviario, porque en los Talleres existe una Calle de la Memoria, en donde se colocaron placas con los nombres de los ferroviarios identificados en el Pozo de Vargas. Es otro de los motivos por los que en Tafí Viejo se insiste en que lo que está en juego no es un terreno: allí conviven el trabajo, el patrimonio y la memoria de una ciudad.
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