“Queremos retenciones cero, menos impuestos, crédito, infraestructura, seguridad y mejores condiciones para producir y exportar”, sintetizó Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), con relación a las demandas de los productores agropecuarios, en un reportaje concedido a Ámbito.
Nicolás Pino: "Porque el campo responde es que hay que sacarle el freno"
El presidente de la SRA detalló porqué el sector rural es estratégico para la estabilidad y el crecimiento de la Argentina y planteó las condiciones para potenciar su expansión. En la antesala de las elecciones de la tradicional entidad, refutó acusaciones de la lista opositora.
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Nicolás Pino, actual presidente de la entidad, recibe el reto de su vice Pereda en las próximas elecciones.
El dirigente, que competirá el próximo 9 de septiembre por un nuevo mandato al frente de la tradicional entidad, remarcó que durante su gestión se logró una reducción de retenciones a las exportaciones que permitieron “que dejaran de sacarle al campo alrededor de US$ 5.800 millones”.
Recordó que, según un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario, con retenciones cero, hacia 2036 las exportaciones del campo podrían pasar de US$ 44.000 millones a US$ 50.000 millones. Y agregó que “el camino es generar las condiciones fiscales para hacerlo y darle estabilidad por ley”.
También se manifestó en contra de los tributos que aplican administraciones del interior, señalando que “desde la SRA vamos a enfrentar aumentos injustificados de tasas e impuestos municipales y provinciales”.
Puntualizó que la falta de infraestructura es uno de los principales déficits competitivos que enfrenta el campo. “Por eso infraestructura vial, caminos rurales, puertos y control de inundaciones forman parte central de nuestra agenda. Y, vemos con satisfacción, que esta agenda paulatinamente va siendo tomada por el gobierno nacional”.
Con relación a su futuro accionar en caso de ser reelecto afirmó que “queremos profundizar ese camino: más presencia federal, mejores servicios para el socio, más tecnología y una SRA que represente la diversidad productiva argentina.”
Periodista: Sectores opositores a su gestión le cuestionan su estrecho vínculo con el gobierno de Javier Milei ¿Hasta qué punto el respaldo institucional a la reelección del Gobierno no termina condicionando los reclamos de la Sociedad Rural?
Nicolas Pino: Una buena relación institucional no significa subordinación. La Sociedad Rural Argentina no es oficialista ni opositora: es una voz que representa gremialmente a los productores. Dialogamos con este Gobierno, como lo hicimos con el anterior, y reclamamos cada vez que corresponde, al igual que lo hacemos con cada gobernador y cada intendente. En Palermo, delante del Presidente, volví a pedir que las retenciones dejen de existir por ley y para siempre. Nuestra independencia se demuestra con hechos: tender puentes es trabajar en la defensa de los intereses del campo. En lo personal tengo una excelente relación con el presidente Milei.
P.: Esta buena relación con el gobierno actual ¿qué beneficios en concreto significaron para la SRA?
N.P.: Yo no hablaría de beneficios para la SRA, sino de avances para los productores. El más concreto es la reducción de retenciones. Según nuestros mensajes de gestión, esa baja permitió que dejaran de sacarle al campo alrededor de US$ 5.800 millones. También conseguimos que la agenda de competitividad del agro tenga un lugar central en la discusión pública. Pero falta mucho: queremos retenciones cero, menos impuestos, crédito, infraestructura, seguridad y mejores condiciones para producir y exportar.
P.: Usted pidió que las retenciones deben “dejar de existir por ley y para siempre” aunque morigeró su reclamo justificando al gobierno por las restricciones fiscales que impiden hacerlo por el momento. En función de lo anterior, ¿No cree que si, por diferentes circunstancias, el gobierno necesita mantener las retenciones, no lo continuará haciendo mientras a otros sectores les da RIGI?
N.P.: Nuestro planteo no cambió: retenciones cero. Entendemos las restricciones fiscales, pero entenderlas no significa resignar el reclamo, también respecto de la voracidad fiscal de las provincias y municipios. Y planteamos una cuestión de equidad: si la Argentina necesita inversiones, el agro también necesita reglas que premien al que invierte, produce y exporta. El productor tiene capital inmovilizado todos los años y asume riesgo climático, productivo y de precios. Por eso pedimos una agenda de competitividad que alcance a todo el sector.
P.: ¿Qué puede llevar al Gobierno a eliminar las retenciones?
N.P.: Demostrar que eliminarlas no es un costo sino una inversión en crecimiento. Cuando se libera capacidad al productor, aumenta la inversión, la producción, las exportaciones y la actividad económica. La Bolsa de Comercio de Rosario estimó que, con retenciones cero, hacia 2036 las exportaciones del campo podrían pasar de US$ 44.000 millones a US$ 50.000 millones. El camino es generar las condiciones fiscales para hacerlo y darle estabilidad por ley.
P.: Si el campo responde con mayor producción pese a la presión tributaria, ¿Qué incentivo real tiene el Ejecutivo para eliminar las retenciones si el sector sigue sosteniendo la recaudación?
N.P.: Precisamente porque el campo responde es que hay que sacarle el freno. Desde 2002 las retenciones le quitaron al sector, según nuestros cálculos, unos US$ 200.000 millones. Imagínese cuánto más podría haber producido e invertido la Argentina con una parte de esos recursos en manos de quienes producen. No queremos que al campo le vaya bien a pesar del sistema; queremos que el sistema le permita desplegar todo su potencial. Y, además, sabemos que hay un impulso importante de sectores como Minería, Petróleo y Gas que van aportando también dólares de forma tal que ese crecimiento también debería servir para equilibrar la presión que históricamente sólo tuvo el campo.
"Nuestra obligación es dialogar con el poder, no aislarnos de él"
P.: En las elecciones usted competirá contra Marcos Pereda que lo acusó de actuar como “vocero del Gobierno” ¿Cómo se defiende la independencia de una entidad histórica como la SRA cuando usted declara públicamente que “hace falta que Milei pueda reelegir”?
N.P.: Una opinión sobre el rumbo del país no transforma a la Sociedad Rural en vocera de ningún gobierno . Yo valoro el rumbo general y también muchas medidas que considero correctas y, al mismo tiempo, tenemos el derecho de plantear lo que falta. Tenemos que entender de dónde venimos para mirar las cosas en perspectiva. Lo hice públicamente y delante del presidente. La SRA tiene 160 años, atravesó gobiernos de todos los signos y seguirá defendiendo al productor gobierne quien gobierne. Nuestra obligación es dialogar con el poder, no aislarnos de él.
P.: Y, si eventualmente, Milei no fuera electo ¿No teme que esa explícita sintonía política debilite la capacidad de negociación de la Rural frente a otro presidente?
N.P.: Hay temas clave que este Gobierno fue resolviendo, como la estabilidad macroeconómica, la baja de la inflación y el control del gasto público que han sido respaldados por la amplia mayoría de la sociedad. Durante esta gestión recorrimos el país, hablamos con casi todos los gobernadores y construimos vínculos con dirigentes de distintos espacios. La fortaleza institucional de la Rural está justamente en poder sentarse con cualquiera que tenga responsabilidad de gobierno a nivel nacional, provincial y municipal y defender siempre la misma agenda que es la de los productores.
P.: ¿Cómo evalúa el tipo de cambio o, mejor dicho, el dólar que finalmente le queda al productor?, ¿es competitivo?
N.P.: Para el productor la competitividad no depende de una sola variable. Importa el tipo de cambio, pero también las retenciones, el costo de los insumos, la presión tributaria nacional, provincial y municipal, el costo financiero, la logística y la infraestructura. Por eso preferimos hablar de competitividad integral. El objetivo tiene que ser que producir y exportar desde la Argentina vuelva a ser competitivo sin depender de saltos cambiarios. Asumiendo además que no existe una única realidad, sino que cada productor en cada rincón del país tiene su propio marco de referencia.
P.: ¿Cómo ve la situación social, me refiero en particular al consumo, a los proveedores industriales vinculados a su sector?
N.P.: Tenemos que entender de dónde venimos para mirar el tema en perspectiva. Siento que estamos en la dirección correcta. La sociedad en su conjunto viene realizando un gran esfuerzo. Vemos señales de estabilización y recuperación, pero no es homogéneo. En el agro pasa algo parecido: no hay un solo campo. Hay producciones con muy buenos resultados y economías regionales o productores que siguen muy ajustados. Necesitamos crecimiento sostenido para que la mejora llegue al consumo, al empleo y a toda la cadena de proveedores.
P.: ¿Cree que esta vez, Argentina podrá mantener un rumbo sin barquinazos?
N.P.: Creo que el país está transitando en la dirección correcta, pero el desafío es convertir ese rumbo en políticas de Estado. La Argentina necesita previsibilidad: equilibrio fiscal, respeto por la propiedad, reglas estables, apertura de mercados y condiciones para invertir. Si conseguimos sostener esas bases más allá de una elección, podremos dejar atrás la lógica de empezar de nuevo cada pocos años acumulando frustración de generación en generación.
P.: ¿Cree que no existe riesgo de una vuelta del peronismo?
N.P.: No me corresponde especular con etiquetas partidarias. Vivimos en democracia y los ciudadanos son libres de ejercer su voluntad en el voto. La SRA está preparada para representar a los productores con cualquier gobierno. Lo que sí podemos decir es qué políticas no queremos que vuelvan: retenciones, más impuestos, restricciones para exportar, intervenciones discrecionales, inestabilidad macroeconómica, volatilidad cambiaria y reglas que se alteran permanentemente.
P.: ¿Cómo evalúa la postulación de un candidato de centro derecha?
N.P.: No evalúo candidatos desde la presidencia de la Sociedad Rural. La Argentina necesita competencia democrática y propuestas claras. Nosotros vamos a dialogar con todos y a preguntarles cuál es la visión de largo plazo que tienen para el campo, qué piensan hacer con las retenciones, la política cambiaria, los impuestos, la infraestructura, el crédito, la seguridad y la inserción internacional del agro en el mundo, ya que podemos abastecer a la exportación y también cuidar el mercado local.
"No queremos quitarle beneficios a nadie: queremos igualdad de condiciones para invertir y crecer"
P.: ¿Cuánto estiman que aportará de divisas este año el sector?
N.P.: Las estimaciones se van actualizando con producción, precios y ritmo de comercialización. Como referencia, la Bolsa de Comercio de Rosario proyectó para 2026 alrededor de US$ 34.530 millones de ingreso de divisas del campo en su conjunto al mercado de cambios. Es una magnitud que vuelve a mostrar por qué el campo es estratégico para la estabilidad y el crecimiento de la Argentina.
P.: ¿Qué opinión le merece los beneficios que tienen sectores como la minería o la energía, entre otros, y que no aplican a los productores locales?
N.P.: Celebramos que la Argentina desarrolle fuertemente la actividad en minería y energía. Esto traerá más divisas al país y se podrá dejar de pensar solo en el campo como un aportante, al cual además se lo penaliza con retenciones. Lo que pedimos es que se libere al productor que invierte todos los años y tiene su capital comprometido en tierra, genética, maquinaria, tecnología e insumos. No queremos quitarle beneficios a nadie: queremos igualdad de condiciones para invertir y crecer.
P.: Uno de los reclamos del sector son las tasas Viales Municipales. ¿Cuál es la propuesta para solucionar este problema?
N.P.: Primero, que una tasa tenga contraprestación. Si se cobra una tasa vial, esos recursos tienen que volver a los caminos. Segundo, transparencia: el productor debe saber cuánto se recauda y en qué se utiliza. Y tercero, participación local. Hay experiencias donde productores y entidades participan de la administración o el control de los fondos viales. Desde la SRA vamos a enfrentar aumentos injustificados de tasas e impuestos municipales y provinciales.
P.: ¿En su sector cerraron establecimientos en los últimos años?
N.P.: El universo del campo es muy diverso y no utilizaría una cifra sin una serie estadística validada. Sí sabemos que hubo procesos de concentración y salida de productores durante décadas, especialmente cuando la rentabilidad quedó comprimida por impuestos, restricciones y falta de escala. Y, también se ve cómo por ejemplo en la actividad agropecuaria que tuvo destrucción de valor por el intervencionismo del gobierno anterior, hoy muestra síntomas de reactivación lo que ha servido de estímulo a que más gente vuelva a la esencia de la producción. Ese es el camino, quitar intervención estatal, eliminar retenciones y liberar a nuestros productores para la lucha cotidiana contra los imprevistos de la naturaleza y el riesgo propio de la actividad. Nuestra agenda apunta justamente a que producir vuelva a ser atractivo para productores grandes, medianos y pequeños.
P.: ¿Observó una mayor venta de campos a extranjeros?
N.P.: No tengo elementos para afirmar que exista hoy una ola de ventas a extranjeros. Nuestra posición no pasa por la nacionalidad del comprador, sino por reglas claras y justas y por el respeto al derecho de propiedad, contemplando al mismo tiempo cuestiones ambientales, de seguridad nacional y las particularidades de cada región. Hay que evitar simplificaciones en un país tan diverso.
P.: ¿Cómo definiría la actual situación de las principales rutas, caminos rurales? ¿Cuánto ha empeorado la situación?
N.P.: Es uno de los principales déficits competitivos del campo. Hay rutas deterioradas, caminos rurales que se vuelven intransitables con lluvias, problemas de accesos y obras hídricas pendientes. No es solamente una incomodidad: afecta costos, seguridad, tiempos y la posibilidad de sacar la producción. Por eso infraestructura vial, caminos rurales, puertos y control de inundaciones forman parte central de nuestra agenda. Y, vemos con satisfacción, que esta agenda paulatinamente va siendo tomada por el gobierno nacional.
P.: ¿Tienen un cálculo estimado de cuánto afecta esta situación a la rentabilidad del productor o mejor dicho cuánto encarece el costo?
N.P.: El impacto cambia enormemente según producción y región, por eso sería irresponsable dar un porcentaje único. Pero cada kilómetro adicional, cada demora, cada rotura y cada día en que un camino queda intransitable termina incorporándose al costo argentino. Nuestro planteo es medir estos costos por corredor y priorizar las obras con mayor impacto productivo.
P.: ¿Cuánto estiman que se debería invertir en lo inmediato en infraestructura para mejorar y mantener los caminos actuales?
N.P.: Lo importante es establecer prioridades, garantizar mantenimiento y asegurar que los recursos que ya se cobran con destino vial efectivamente vuelvan a la infraestructura. La discusión no puede reducirse a cuánto gastar, sino también a cómo se ejecuta y controla.
P.: ¿Que se necesitaría hacer?
N.P.: Necesitamos una mirada logística integral: rutas, caminos rurales, ferrocarriles de carga, accesos portuarios, hidrovía y obras hídricas. También mantenimiento, no solamente grandes obras nuevas. La SRA participa en las mesas donde se discuten obras troncales de las vías navegables porque bajar el costo logístico es ganar competitividad para cada tonelada que produce la Argentina.
P.: ¿La SRA elevó esta situación al gobierno?, ¿cuál fue la respuesta?
N.P.: Sí. Es parte permanente de nuestra agenda con el Gobierno nacional, gobernadores y municipios. En estos años recorrimos alrededor de un millón de kilómetros y llevamos los problemas que escuchamos en el territorio a cada nivel de decisión. Hay interlocución positiva. La infraestructura es una deuda acumulada que no se resuelve con una sola administración. Hay pasos concretos que se vienen dando, por ejemplo, en la Hidrovía y en las licitaciones de rutas nacionales que ya se han adjudicado. Por supuesto, falta mucho por delante.
P.: ¿Cuál es la propuesta concreta de la SRA para que el sector privado asuma el desarrollo de infraestructura sin que eso signifique un nuevo costo directo sobre los márgenes del productor?
N.P.: El punto de partida es no cobrar dos veces. El productor ya soporta una carga tributaria importante. Hay espacio para concesiones, participación privada y esquemas público-privados, pero deben tener reglas transparentes, competencia, control y una relación clara entre costo y servicio. Y donde existen tasas específicas, esos fondos tienen que utilizarse para el destino por el cual fueron cobrados.
P.: El mercado de carnes enfrenta, a nivel interno, dos temas: caída del consumo y, con el aumento de las exportaciones, la falta de ciertos cortes y aumentos de precios. ¿Hay más interés por ampliar la oferta de otras carnes, como porcino, caprino, cordero, aves de corral, entre otros?
N.P.: Argentina tiene una enorme oportunidad de ampliar y complementar su oferta de proteínas. Vacuna, porcina, aviar, ovina y caprina no tienen por qué competir como si una excluyera a la otra. Más producción permite atender mejor el mercado interno y exportar más. Desde el IPCVA se trabaja justamente para abrir mercados al mundo y, al mismo tiempo, consolidar el consumo local.
P.: ¿De qué manera la entidad planea posicionar la carne argentina en los mercados globales de alta exigencia que imponen restricciones de trazabilidad ambiental y sostenibilidad?
N.P.: Con calidad, trazabilidad, evidencia y apertura de mercados. La Argentina tiene atributos productivos muy fuertes y debemos poder demostrarlos. Las exigencias ambientales no pueden convertirse en barreras paraarancelarias arbitrarias, pero tampoco podemos ignorarlas. Tenemos que trabajar con toda la cadena y de la mano de otras instituciones con el IPCVA para que la carne argentina llegue a los mercados más exigentes con información verificable y sistemas eficientes.
"Los socios conocen a cada uno y van a decidir"
P.: Su postulación para un nuevo ciclo ha desatado denuncias de violación de estatuto por parte de la lista “Renovación con Unidad”. ¿Por qué quiere ser reelecto, contradiciendo, según dicen, una de las posturas históricas de la entidad que reclama al poder político el respeto estricto por la seguridad jurídica y las reglas institucionales?
N.P.: Justamente porque respetamos las reglas. En 2023, en Asamblea, con aprobación de una amplia mayoría de los socios, se decidió terminar con las reelecciones indefinidas y establecimos un límite de tres mandatos. Una obviedad: a partir de la modificación del estatuto. Las normas rigen desde su sanción, no retroactivamente. Carlos Odriozola y yo estamos plenamente habilitados conforme a los órganos internos, la normativa de la IGJ y dictámenes jurídicos independientes. No hay ninguna denuncia administrativa o judicial que invalide el proceso. Los socios van a decidir.
P.: Su opositor lo acusa de que el sistema de registros genealógicos hubo sobrecostos y fue un fracaso tecnológico rotundo el contrato ¿Qué falló en los mecanismos de control interno y auditoría de la SRA para que un presupuesto menor a un millón de dólares terminara triplicándose sin que se encendieran las alarmas a tiempo?
N.P.: Primero hay que ajustar la premisa: no fue simplemente un cambio de registros genealógicos, sino una modernización integral de sistemas que involucró laboratorio, administración, registros y exposiciones. Y hay algo que no puede omitirse: Marcos Pereda quien continúa siendo vicepresidente de la entidad, participó activamente de ese proceso, del plan estratégico y, en forma personal, de la designación de equipos. No puede presentarse ahora como un tercero ajeno, ni menos aún hacerse el distraído. El proveedor incumplió en tiempo y forma y estamos actuando administrativa y judicialmente para resguardar a la institución. Yo mismo pedí disculpas públicamente por las demoras en la última Exposición. Respecto de los montos, la inversión ha sido de US$ 2,8 millones, no en los US$ 4,5 millones que sostiene la oposición. Y no hay pérdida para los socios.
P.: Históricamente, a la SRA se la acusa de representar casi con exclusividad a los grandes terratenientes de la zona núcleo bonaerense. Frente a las economías regionales y los productores medianos ¿qué cambios estructurales propone su lista para democratizar el acceso y la toma de decisiones dentro de un organismo tradicionalmente jerárquico?
N.P.: Los hechos contradicen esa imagen. Esta conducción ha recorrido más de un millón de kilómetros para escuchar al productor en el territorio, llevamos reuniones ampliadas de Comisión Directiva a distintos puntos del país y construimos relación con casi todos los gobernadores. Queremos profundizar ese camino: más presencia federal, mejores servicios para el socio, más tecnología y una SRA que represente la diversidad productiva argentina. No hay un solo campo y la Rural tampoco puede ser una entidad de un solo territorio. Actuamos con transparencia. La SRA tiene mecanismos de resolución democráticos en sus diferentes estamentos de gobernanza.
P.: ¿Qué logros obtuvo en estos años de gestión para su sector?
N.P.: Hay muchos resultados concretos. Sostuvimos el reclamo por retenciones cero y logramos que comenzara un proceso de reducción que, según nuestros cálculos, devolvió alrededor de US$ 5.800 millones al campo.Recorrimos un millón de kilómetros escuchando productores y gestionando soluciones. Saneamos una institución que había tenido que pedir créditos para pagar sueldos y hoy tiene el mejor balance de su historia con reservas para imponderables. Modernizamos el sistema electoral con voto electrónico, terminamos con las reelecciones indefinidas, federalizamos las reuniones de Comisión Directiva y fortalecimos la presencia de la SRA en las mesas donde se discuten los grandes temas del sector. En otro orden, el colegio de Realicó se fusionó con un colegio preuniversitario de la Universidad de La Pampa, lanzamos cursos a productores con la Universidad Austral que puedan otorgar título universitario. Y crecimos a 4.000 socios.
P.: ¿Cuáles son los objetivos que piensa cumplir si es reelecto?
N.P.: Profundizar lo que empezamos. Retenciones cero por ley; enfrentar nuevos impuestos y tasas injustificadas; mejorar competitividad con crédito, tecnología e inserción internacional; poner infraestructura y seguridad en el centro de la agenda; completar la modernización de sistemas; resolver definitivamente la situación del Predio de Palermo y seguir acercando la institución al socio en todo el país.
P.: ¿Por qué al socio de la Rural le conviene votarlo a usted?
N.P.: Porque siempre estuve donde hubo un productor. Escuchando sus problemas y gestionando soluciones. Menos discursos y más presencia federal, en cada remate, en cada exposición. Podemos mostrar gestión, no solamente promesas. Recibimos una institución con dificultades financieras y hoy está saneada. La hicimos más federal, modernizamos su funcionamiento, cambiamos el sistema electoral y pusimos límites a las reelecciones. Defendimos al productor ante gobiernos de distinto signo y conseguimos avances concretos en retenciones. Con Carlos Odriozola y el equipo queremos transformar esa experiencia en una nueva etapa de resultados. Hicimos mucho y tenemos mucho por hacer.
P.: ¿Por qué no le conviene votar a Pereda?
N.P.: Yo prefiero decir por qué conviene votar nuestra propuesta. Los socios conocen a cada uno y van a decidir. Marcos Pereda sigue siendo vicepresidente y participó de esta conducción y de decisiones que hoy cuestiona. Desde hace tiempo eligió alejarse y construir una alternativa electoral. Nosotros elegimos seguir gestionando. Quiero que esta elección se defina comparando equipos, resultados, presencia territorial y propuestas, no por agravios personales.





