En 2024, la región núcleo registró precipitaciones acumuladas de entre 700 y 1200 mm, superando los 700 a 900 mm registrados durante 2023. Sin embargo, un informe advierte que diciembre de 2024 cerró con lluvias por debajo del promedio histórico, lo que dejó las reservas hídricas en niveles que varían entre "escasas" y "sequía". Además, una de las zonas de la región se encuentra en estado de alerta debido a la crítica falta de agua.
Alerta para el agro: una región se encuentra en situación "crítica" por falta de lluvias
Un informe advirtió que 2024 cerró con lluvias por debajo del promedio histórico, y alertó por las cosechas de soja y maíz de una provincia clave.
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El 50% de la región núcleo tiene falta de reservas de agua.
El informe que pertenece a la Bolsa de Comercio de Rosario, aseguró que el 2024 terminó con más lluvias que en 2023 pero con menos reservas de agua en el suelo.
Actualmente, las reservas de agua en el primer metro de profundidad del suelo, considerando el consumo de una pradera permanente, se encuentran en niveles de "escasas" a "sequía" en el 50% de la región núcleo. Si se incluye el área con contenido de agua "regular", esta cifra se eleva al 80%. El noreste de la provincia de Buenos Aires es la zona que presenta las condiciones más críticas de sequedad.
El norte de la Provincia de Buenos Aires en problemas
La falta de precipitaciones en el norte de la provincia de Buenos Aires comienza a generar serias preocupaciones entre los productores. Asesores técnicos de Baradero, Rojas y Colón coinciden en que la región enfrenta un inicio de año complicado debido a la persistente ausencia de lluvias.
El cultivo más afectado es el maíz temprano, que este año fue la elección predominante ante el riesgo de la chicharrita. "La mayoría de los maíces sembrados corresponden a fechas tempranas de septiembre y octubre; no hay maíces de primera tardíos y apenas un 10% corresponde a maíces de segunda", detallan los asesores. Si bien el cultivo comenzó su ciclo con buenas reservas hídricas, la falta de lluvias en diciembre deterioró considerablemente los lotes: "Los cultivos están atravesando su período crítico casi sin agua".
Los técnicos explican que, en las primeras etapas, el maíz generó abundante biomasa, pero al cesar las precipitaciones, comenzaron a secarse las hojas basales, se registró mortandad de macollos y los cultivos ahora muestran una coloración pálida. Aunque todavía no se reportan daños graves, los rendimientos ya están en riesgo. "El impacto final dependerá de las lluvias. Según el lote, las pérdidas podrían variar entre un 10% y un 30%", señalan. En el oeste bonaerense, en áreas como Alberdi y Junín, la situación es más favorable, pero en el este será difícil alcanzar el promedio zonal de 100 qq/ha.
La soja, por su parte, también atraviesa complicaciones. "Tuvo un comienzo inusual", indican los asesores, atribuyendo su aspecto envejecido y los entrenudos cortos a las bajas temperaturas de noviembre y diciembre o al efecto residual de herbicidas (carry-over). Aunque aún no está en su período crítico, necesita lluvias con urgencia. Además, entre un 10% y un 15% de los lotes permanecen sin sembrar por falta de humedad, mientras que otro 10% fue implantado a la espera de lluvias de fin de año que no llegaron. Para colmo, los pronósticos a mediano plazo no anticipan precipitaciones significativas durante la primera quincena de enero, agravando el panorama para los cultivos en la región.
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