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4 de enero 2012 - 22:37

Daniel Adrian, el hombre de los 24 Dakar

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Daniel Adrian arrancó en 1979, en la primera edición del Dakar.
Por Leandro Compton Hall, enviado especial a Chilecito.

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Daniel Adrian maneja el sherpa, vehículo militar todo terreno de Renault Trucks, con semblante tranquilo, seguro de lo que está haciendo. El francés domina todos los códigos del Dakar, ya que con esta edición suma su 24° participación en el Rally más extremo del mundo.

Su debut se dio en el primer año de competencia, en 1979, como mecánico de Yves Sunhill. "Tenía 26 años y trabajaba en el Moto GP, pero fabriqué un Boogey que usaron para competir y me llevaron de asistencia", recuerda. Pero su ayuda significaba participar del rally "para estar lo más cerca posible del piloto". Y fue tan así que en la primera etapa de Argelia, finalizó en el 12° lugar.

Si bien Adrian ama los Dakar sudamericanos porque son mucho más pasionales, respetuosos y seguros, añora los primeros años donde la aventura era "plena, de verdad". "Lo único que hacía la organización era controlar los tiempos. No había helicópteros ni radios. El piloto llevaba su comida y su bolsa de dormir. Los campamentos no existían, cuando llegaban se tiraba a dormir y podía venir cualquiera del público a tocarlo", relata mientras conduce.

Cuando fue consultado por las diferencias entre África y América respondió, sin dudarlo, que la más importante es la variedad. "Para los pilotos es más interesante. Allá es mucho desierto, aunque algunos extrañan esa soledad absoluta", afirma. En cuanto al público, no escatimó en palabras de elogio hacia los argentinos: "Acá son fanáticos y respetuosos. Hasta te piden permiso para sacarse una foto con el auto", comenta asombrado.

Ya estábamos llegando a Chilecito cuando contó su anécdota más extraña en estos 24 Dakar. "En el año ´82 me perdí en el desierto de Niger y a la noche me rescató un grupo de Touareg con el que compartí tres días. Convivir con ellos fue fabuloso, son gente muy sabia", asegura y luego, sin pausa, se anima a otra anécdota: "Necesitan una bolsa de plástico para darte un vaso de agua en pleno desierto. Hacen un pozo, ponen la vajilla debajo de la bolsa y hacen pis sobre ella. Con la humedad de la mañana, el vaso se llena de agua pura. Yo me animé a probarla", reconoce.

A la hora de elegir el mejor piloto de la historia sorprende con uno de la actualidad. "(Stephane) Peterhansel. Tiene visión, sabe organizarse, es un excelente mecánico y optimiza los tiempos como nadie. Cuando corría en moto, les anticipaba a sus mecánicos lo que iba a pasar en la etapa. ´Hoy saco 15 minutos de diferencia´, les aseguraba. Y lo hacía".

Se sabe que el Dakar es el rally más intenso del mundo y con 24 participaciones fueron muchas las veces que el piloto francés vio la muerte de cerca, pero eligió una, en el año´86, cuando manejaba un camión Tatra: "Íbamos apurados en Malí, a 160 kilómetros por hora, cuando se nos prendió fuego el motor y los frenos no respondían. Chocamos contra una duna, volamos por el aire y nos salvamos de milagro". Sin embargo, el rally más duro fue el del año siguiente: "De los 15 días estuve 8 sin dormir y adelgacé seis kilos", reconoce.

Adrian compitió como asistente en motos, autos y camiones, y entre las tres categorías elige la de las dos ruedas. "Es más linda y más deportiva. La mecánica es más detallista y perfeccionista, mientras que los autos tienen mecánicos repartidos por sectores", justifica.

Sobre el final, el francés de 59 años deja una reflexión. "A esta edad me gusta más estar en la asistencia pero sin participar en la carrera. Perdí muchos amigos. Si volviera a nacer, no haría todos estos Dakar".

Cuando nos explicaba las características principales de un piloto Dakar (experiencia en rally, autocontrol y tranquilidad y buena relación con su equipo, porque el Dakar no lo gana uno solo), el griterío de la gente lo interrumpió. La travesía había llegado a su fin, el vivac de Chilecito estaba frente a nosotros.

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