Adriano calma a los hinchas y frena a Zoro para que no abandone la cancha
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Cuando iba a recoger un balón que había salido por la banda, al lado de la esquina reservada a los aficionados visitantes, Zoro fue recibido por imitaciones de gritos de mono, como en muchos estadios italianos.
En lágrimas, Zoro, 21 años, tomó en las manos el balón y se dirigió inmediatamente hacia el juez de línea y después hacia el árbitro, con la intención de dejar el terreno.
Zoro fue rodeado por los jugadores del Inter, en particular el delantero brasileño Adriano que le consoló, y por sus compañeros, que le convencieron para seguir en el terreno y para que terminara el partido.
"No quiero convertirme en una celebridad, pero no acepto que gente me venga a insultar en mi estadio", declaró Zoro tras el encuentro.
"Como visitante, estoy acostumbrado pero no aquí. Es gente que no ama el deporte, pero que deben comprender que no somos animales. Quiero respeto", añadió el defensa marfileño.
"Tomé el balón para pedir al cuarto árbitro que detuviera el juego, pero me dijo que yo no podía parar el partido de esa forma", explicó Zoro.
Responsables de la Federación Italiana hablaron de estos incidentes con Zoro y podrían iniciar una investigación oficial.
En una entrevista en octubre, Zoro había confiado ser víctima de racismo en los estadios "casi a diario", sobre todo en el norte y el centro del país, y explicaba ver un "problema de mentalidad, unido a una falta de cultura y a la ignorancia".
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