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12 de noviembre 2014 - 22:40

Perdidos en la noche

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Arrancar con el resultado puesto de Lanús era una tranquilidad. Pero River lo convirtió rápidamente en relajo.

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Porque apenas pasaron cinco minutos el Pincha se puso en ventaja con un gol tonto. Tonto porque el mediocre de Laverni, otra vez demostró que la mayoría de los árbitros son tipos que nunca en su vida jugaron al fútbol, al dar una ley de "desventaja" a River que culminó con el error-horror de Trapito Barovero.

Y a partir de ahí la cosa se complicó. Estudiantes presionó arriba y esperó abajo. River salía por Maidana o Funes Mori que no son precisamente muy virtuosos con la pelota al pie, Sánchez no estaba, Solari no terminaba de animarse y Piscu cayó en una laguneada propia de los enganches. Para colmo de males Teo, la diferencia de calidad, está con su selección.

-Melli, hoy los de blancos son los otros nene! ¡Dejá de dársela a ellos!

River llegó con un remate de Mora que apenas se fue arriba y un tiro libre de Pisculichi que, de ser gol había que cerrar la cancha y ponerle un moño a la pelota.

-Laverni es de esos "saca partidos". No cobra los agarrones en el área, y en la jugada siguiente cobra "mancha" en mitad de cancha.

A River le vienen jugando todos muy parecidos. Le copian el pressing en el primer tiempo y le aflojan la cincha un poco en el segundo cuando se quedan sin piernas.

Por eso quedaba latente la posibilidad de que se abriera un poco la defensa del Pincha en la etapa final.

Estudiantes se colgó del travesaño y se las arregló con Correa, un jugador exquisito, para jugar con la ansiedad de un River que no encontraba ni el fútbol ni los espacios.

-¿Quién dirije Estudiantes? ¿Zubeldía? ¿Bilardo? Tardan una enormidad hasta en sacar los laterales.

En una jugada intrascendente, en la que no existió contacto físico, el arquero Hilario Navarro simuló una lesión, y Laverni, más allá de reírse permitió esa farsa que dilató aún más el tiempo.

-Laverni siempre fue un árbitro mediocre. Sobra los partidos y finalmente no tiene personalidad.

Lo tuvo Boyé pero no pudo.

-¡Pibe, todos los partidos te comes uno increíble!

Perdimos, es la primera vez que jugamos mal en meses, nos faltan jugadores, muchos están fundidos. Pero es mejor sacarse el invicto ahora, que empezaba a ser un peso. Porque al final sin darte cuenta empezás a jugar a no perder, y eso a la larga es malo.

Además, ahora es mejor el sabor de la derrota para estimularse bien con lo que viene. Se podría haber arañado un punto, pero bue, no siempre se gana. Aunque para nosotros ya era una costumbre.

Mientras los de abajo no ganen vamos bien.

Ahora Olimpo, y después a dejar todo para que aquellos que se encontraron con la primera alegría del año recién en noviembre, dejen de boquear.

Hasta el domingo... y acá no ha pasado nada.

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