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20 de marzo 2006 - 00:00

River es nuevamente puntero

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Gonzalo Higuaín abre sus brazos para festejar el primer gol de River. El mediocampista juvenil marcó dos tantos y fue una de las figuras de River que volvió a la punta del campeonato.

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Hubiese sido un domingo perfecto para Daniel Passarella y su gente si no se hubiese lesionado el juvenil Augusto Fernández (en principio un fuerte golpe en el peroné y en su rodilla derecha) que se suma a la larga lista de bajas que tiene el equipo.

Passarella cambió nombres pero mantuvo la misma estructura: cuatro defensores con mucha salida por los laterales. Tres mediocampistas para recuperar la pelota. Doble enlace y un delantero. No estuvieron Ferrari, Tula, Federico Domínguez, Santana (aunque ingresó a los 31 minutos), Ahumada, Gallardo y Farías, pero sus reemplazantes cumplieron la misma función. Por eso Alvarez tuvo la prolijidad en la salida que habitualmente posee Ferrari; Higuaín fue el socio ideal de Montenegro, al que reemplazó en su puesto ya que éste «se vistió» de Gallardo y Abán corrió por todo el frente de ataque generando espacios para sus compañeros como habitualmente lo hace Farías.

Olimpo intentó defenderse lejos del área de Roa. Cuatro defensores y delante de ellos cuatro mediocampistas con más obligaciones defensivas que ofensivas y adelante la potencia de Delorte y la habilidad de Maggiolo para intentar definir el partido en un contraataque.

Todo el planteo del equipo bahiense se derrumbó cuando Gonzalo Higuaín marcó el primer gol anticipándose a un distraído Juan Fernández.

River con el resultado a favor manejó la pelota a voluntad y aprovechó el adelantamiento de Olimpo para marcar un segundo gol antes del final del primer tiempo. Otra vez en los pies del juvenil Gonzalo Higuaín.

Olimpo «se dio por vencido» muy pronto y salvo alguna jugada individual de Maggiolo se dedicó a tratar que la derrota no fuera por resultados catastróficos. Mantuvo sus dos líneas de cuatro y le «regaló» pelota y terreno a River que con la conducción de Daniel Montenegro fue amplio dominador.

El tercer gol llegó por peso propio y fue el típico tanto de Montenegro con un remate de media distancia, y después fue como si los 25 minutos que le faltaban al partido sobraran.

River se conformó con el resultado y empezó a hacer circular la pelota en forma lateral por la mitad de la cancha. Olimpo tuvo un atisbo de intención de salir de su encierro, pero nunca inquietó a la defensa rival. Por eso los últimos minutos fueron muy aburridos, con un River tratando de mostrar la capacidad individual de cada uno de los jugadores y un Olimpo que desnudaba su impotencia.

River llegó a la punta del torneo y su mérito mayor fue haberlo conseguido con un equipo de suplentes y juveniles mientras que los titulares descansan y se reponen de sus lesiones para jugar el domingo contra Boca, donde puede empezar a definirse el Torneo Clausura.

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