Las dificultades en el gigante asiático, mayor importador de soja del mundo, son importantes. Sus empresas de molienda enfrentan márgenes negativos y pierden hasta u$s 33 por tonelada molida, amenazando con disminuir la demanda 50% para el resto del año. Además, el Banco Central de China pretende reducir crédito a fin de enfriar la economía y evitar presiones inflacionarias. Por otro lado, la siembra en EE.UU. se realizó en condiciones óptimas de humedad y se prevén 80 millones de toneladas para fin de año, superior a los 65 millones de 2003. Por último, el valor en dólares de la soja se vio afectado por la apreciación de esta moneda frente al euro.
Así opinan los principales analistas del mercado de la soja.
Para analizar por qué está bajando la soja tenemos que ver primero por qué subió a fines del año pasado y principios del actual. Primeramente, el fracaso en la cosecha de EE.UU. donde se obtuvo casi 20% menos que lo proyectado infló los precios, además tengamos en cuenta que el euro llegó a u$s 1,30, lo que elevaba el valor en términos de dólar. Por último, la demanda en China creció 83% en 2003 con respecto a 2002. En la actualidad existe una reversión de estos tres factores que en un principio se preveían para agosto o setiembre, se está enfriando la economía china, el dólar se está apreciando y se prevé una cosecha muy importante en EE.UU. El precio noviembre en Chicago es u$s 75 más bajo que el actual (u$s 318) y puede seguir bajando. El mercado es muy volátil y está atado a las variaciones climáticas,si falla la lluvia de julio-agosto en EE.UU. durante el período de floración, la cosecha se puede ver muy perjudicada y los precios muy favorecidos. Esto fue lo que ocurrió en 2003.
Las firmas chinas tienen una situación financiera difícil, realizaron contratos cuando los precios en Chicago tocaban los máximos y están enfrentando pérdidas por lo que amenazan con defaultear y no cumplir los contratos. El precio de la soja depende también del vendedor, y la Argentina y Brasil son los únicos que tienen stocks a esta altura del año. Los productores no tienen disposición a vender a estos precios para seguir acumulando dólares, esperan un precio mayor. En promedio, los exportadores han vendido sólo 20% de la cosecha. Hacia noviembre existe incertidumbre en el precio, la cosecha de EE.UU. tiene actualmente buenas proyecciones pero depende de factores climáticos. El año pasado se esperaba una cosecha de 80 millones de toneladas y se lograron sólo 65.
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