Los ruralistas admiten que por tratarse de productos importados los insumos agropecuarios deben sufrir los efectos de la devaluación del peso, pero consideran negativo pasar su precio final directamente a valor dólar porque en sus costos hay muchos componentes nacionales.
Pero
Hasta ahora se logró una interpretación de la resolución al considerarse que para cancelar las deudas se tomaría el dólar exportación menos las retenciones en lugar del dólar libre que habían interpretado algunos dirigentes. «Las empresas de insumos fueron claras en el aspecto jurídico. Si no existiera esta resolución no se podría seguir operando. Si las empresas no cobran sus deudas les será imposible financiar la próxima cosecha. La pesificación hubiera producido una fractura en la cadena comercial al trasladar a las empresas de insumos fuertes quebrantos que limitarían la capacidad financiera del sector», decía ayer el analista
Lo cierto es que las deudas que el campo mantiene con las empresas proveedoras de insumos llegaría -según los acreedores-a 3.000 millones de dólares, 50% de los cuales estaría constituido por acreencias de dos grandes empresas a nivel mundial.
Dejá tu comentario