A esta altura, pretender explicar la seguidilla de bajas del mercado apoyándose en algún hecho puntual es, por decir lo menos, una insensatez. Como se ha venido dando en una infinidad de ruedas, el mercado arrancó la mañana en positivo y, pasado el mediodía, entraba en la zona perdedora de la cual no saldría hasta el cierre. En la última hora de operaciones los papeles del mercado electrónico intentaron alguna recuperación, pero, aun así, cuando sonaba la campana en el NYSE, el NASDAQ perdía 0,42%, en tanto que. Resumiendo la jornada, se puede decir que fue una de muy bajo volumen (apenas 1.267 millones de acciones en el NYSE y 1.839 millones en el NASDAQ), pocas noticias, un dólar débil y algunos temores ante la pro actividad que está mostrando la SEC en algunas investigaciones. Tal vez, la mejor muestra del malhumor lo dé el hecho de que, de las últimas 9 ruedas, el Promedio Industrial cayó en 7, en tanto que el NASDAQ y el S&P 500 lo hicieron en 8, cerrando ayer por segunda ocasión consecutiva, en el punto más bajo de lo que va del año. Con los inversores propensos claramente a tomar cualquier noticia "pesimista" por lo que vale, en tanto que se desoyen muchas de las tradicionalmente "alcistas", y las acciones del grupo de las auríferas ganando cada día más terreno, junto con los bonos del Tesoro (ayer se marcó una excepción al trepar la tasa de 10 años a 5,118%), es claro que no importa lo que digan los índices, estamos otra vez en un bear market, un mercado de osos. Afortunadamente, tarde o temprano, el mercado tiende a corregirse. Lo que no puede determinarse de antemano es cuán tarde o cuán temprano será eso. Lo peor del día, Disney, Queso Communications, pero realmente los nombres ya no importan.
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