Era previsible: los bancos empezaron a cerrar sucursales
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Las principales entidades del sistema financiero dieron comienzo al anunciado ajuste de sus redes de sucursales
«Antes todos los bancos expandíamos nuestras redes porque había un gran negocio de intermediación; ahora, con la banca transaccional como único negocio, no tenemos más remedio que fusionar las agencias que están cerca las unas de las otras.» La frase, dicha por un ejecutivo de un banco extranjero, puede ser puesta en boca de cualquier banquero.
• El Galicia, que cuenta con la red privada más extendida del país (306 sucursales) cerró veinte casas, y hasta fin de año tiene planeado desactivar cuarenta más. También cerraron cerca de ochenta puntos de atención (para operaciones hasta $ 1.000) que operaban en otras tantas sucursales del Correo Argentino (del que todavía tienen 12,5%).
• El BBVA Francés (310 sucursales) cerró 30 agencias a lo largo de un proceso que culminó la semana pasada. Ahora están en proceso de desmontar el mobiliario y devolver los locales a sus dueños. «El banco compró varias entidades en los últimos años (el Almafuerte, parte del Mendoza, etc.), y muchas de sus agencias quedaron cerca de otras que ya teníamos. Buena parte de las fusiones obedece a ese fenómeno», dice una fuente de la entidad.
• El Banco Río (270 sucursales) discontinuó la operación de doce agencias en julio, y cerrarán otras siete en agosto. De esta casi veintena de casas bancarias, seis son lo que en el banco denominan «filiales automáticas» (atendidas por dos o tres empleados, que fueron reabsorbidos en las agencias más cercanas). «Por ahora no están previstas más fusiones de sucursales, pero seguiremos monitoreando la evolución del mercado financiero, y obraremos de acuerdo a eso», afirma un ejecutivo de la entidad que preside Enrique Cristofani.
• El caso del grupo HSBC es algo diferente, porque tiene cinco empresas, cada una con sus propios puntos de atención al cliente (el banco, Máxima AFJP, HSBC Salud -ex Docthos-, New York Life y La Buenos Aires). Ahora, muchas actividades se han concentrado en un solo local, y si bien el banco registra sólo tres cierres de agencias (sobre 65), la cifra trepa a una decena si se consideran las de las subsidiarias no bancarias.
• El Citi (84 sucursales) acaba de cerrar cuatro y cerrará otras cuatro antes de que termine 2002. ¿Habrá más? De nuevo, «todo depende de que el sistema financiero se arregle», dice un gerente de la entidad estadounidense.
• Rumor
Llamativamente, el rumor indica que no sólo la banca privada se vería obligada a esta clase de ajuste: se dice que más de una entidad oficial podría comenzar a achicar su red en las próximas semanas. Desde ya, entidades más chicas también están encarando reducciones similares, en proporción a sus redes.
¿Hay vuelta atrás en este ajuste? Sólo si en la Argentina vuelve a haber un sistema financiero. ¿De qué depende? Según los banqueros, de que se resuelva el tema de los amparos, y se acuerda con el gobierno algún tipo de compensación por las pérdidas que sufrieron las entidades en virtud de la pesificación asimétrica.
El CEO de un banco sentencia: «Mire: a pesar de todo volvieron al sistema unos $ 2.500 millones, y en las casas de los argentinos hay entre u$s 8 y 10 mil millones. Esa plata va a volver a los bancos algún día, porque la gente ya se da cuenta de que los secuestran y los roban buscando esa plata».
Lo que el banquero no dice es que ese di-nero retornará a las arcas de las entidades sólo cuando los argentinos dejen de temerle más al gobierno que a los ladrones y secuestradores.




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