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La decisión final está a la vista: desde el 15 de enero a la fecha, 10% del sector desapareció y en todo el país desde el anuncio del «corralito», 23,1% de los negocios bajó persianas. Según datos de la Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias (CAME), sobre un total de 16.755 locales relevados surge que 3.870 se encuentran cerrados. En diálogo con este diario, el vicepresidente de la entidad, Vicente Lourenzo, indicó que «el gran problema es que la iliquidez continúa y que la liberación de dinero no se notó en el mostrador de los negocios». La cifra es preocupante además porque está cambiando absolutamente la fisonomía de calles tradicionalmente luminosas como la avenida porteña Corrientes, o de barrios como Villa Crespo, donde casi ya está vacío 33% de los locales.
«Hicimos un relevamiento y obtuvimos que por cuadra sólo en la Capital Federal cerraron uno o dos locales más en el último mes», aseguró Lourenzo, quien confía en que «el consumo está más paralizado también porque la gente pudo haber retrasado sus vacaciones de enero a febrero».
Lo extraño de estos cierres es la cantidad de locales que no tienen ni siquiera un cartel de «alquila» y que yacen vacíos o prácticamente devastados. Así sucede por caso en el barrio de Belgrano, donde es verdaderamente alarmante el panorama comercial. Los shopping no se salvan tampoco del efecto cierre. Un ejemplo aterrador es el del Spinetto, donde sólo quedan unos pocos locales en funcionamiento, un par de puertas de ingreso habilitadas y un primer nivel convertido en comedor del supermercado que funciona allí, muy lejos de ser un patio de comidas común.
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