Pese a que en abril se cumplirán 46 meses de recesión, algunos sectores ya muestran signos reales de recuperación. La salida de la convertibilidad y un mejor clima de competencia ayudaron a crear esta situación. La industria frigorífica, en plena expansión de sus exportaciones, y la producción de algodón y de azúcar lideran la mejora. Hay también dos automotrices y algunos autopartistas que piensan en exportar más. Hay, además, exportación «hormiga» en las principales fronteras.
Aun así en las últimas semanas varias tomaron decisiones sobre la reapertura de líneas de producción, reincorporación de trabajadores suspendidos y hasta la contratación de nueva mano de obra. Por ejemplo de Estancias del Sur, un frigorífico del grupo Macri, que contrató 700 trabajadores en Córdoba generando además otros 600 puestos de trabajo indirectos. Desde el punto de vista del empleo, es un dato importante porque todos los operarios estaban suspendidos.
Es de esperar que no haya de nuevo en el área oficial sobre el agro un Antonio Berhongaray, aquel ex senador y diputado radical que como secretario de Agricultura de la Alianza con De la Rúa suspendió la vigilancia y vacunación del ganado y perdió el valioso status internacional de «país libre de aftosa».
Sólo Berhongaray durante el gobierno de la «Alianza» le costó por su ineficiencia al país 1.000 millones de dólares. Nuestros tres especiales jueces investigan sólo coimas por 400.000 dólares o contrabandos eventuales por 40 millones o coimas por 37 millones de dólares. Berhongaray y sus mil millones sustraídos al país es demasiado complicado para nuestra Justicia. ¿Es más culpable Domingo Cavallo, si pasó un contrabando por 40 millones por la Aduana que dependía de él o los 1.000 millones de Berhongaray que también integró el gabinete de De la Rúa y dependían de él?
Otras empresas beneficiadas por la nueva estructura de precios relativos son las del procesamiento de cueros. En particular las curtiembres consideradas de primera categoría, es decir aquellas que compiten en el mercado internacional con altos estándares de calidad.
Fuentes vinculadas a ese sector mencionan a Fonseca y Seaton que están liderando la reactivación.
En particular Seaton, cuya planta ubicada en la Ruta 2, está procesando cueros para las butacas de los automóviles más caros del mercado estadounidense.
También importantes compañías de la talla de Molinos del grupo Pérez Companc, o la multinacional Unilever, están exportando varias líneas de sus productos no sólo a filiales en el extranjero sino recuperando algunos mercados perdidos en los noventa.
En cuanto al creciente negocio de la exportación, el sector autopartista está celebrando contratos con Brasil y Chile. Sería el caso por ejemplo de Reon.
Otros dos sectores que se están diferenciando de la apatía general son el del azúcar y el algodón, en este caso principalmente para medicina.
Pero detrás de esta incipiente reactivación se está engendrando una guerra potencial con las cadenas de supermercados, que en los '90 dominaron con un exacerbado nepotismo comercial el negocio minorista imponiendo severas restricciones y condiciones a proveedores locales. Ahora las mayores ventas al exterior impactan en las nuevas contrataciones con los supermercados, lo que deberá traducirse en menores márgenes de rentabilidad en éstos.
Vinculados con el negocio frigorífico, se están también reactivando compañías dedicadas a los enlatados de conserva de carne cocida y envasados.
Ocurre algo similar con un escalón abajo de la cadena productiva de las curtiembres, en particular con el sector calzado. La mejora en los precios a nivel internacional detonó varios contratos de exportación de zapatos a países latinoamericanos como Ecuador, Colombia, Venezuela y México.
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