La cadena Kempinski Hotels & Resorts, ausente de la Argentina desde que abandonó la administración del Hotel Libertador -hoy en manos de Sheraton e IRSA -, volvió al país: se anunció la firma de un contrato de gestión de cuatro establecimientos en Buenos Aires, propiedad de empresarios locales (la familia Aizencharf, vinculada a la industria de la construcción y antes a la de los electrodomésticos). Se trata de cuatro establecimientos unidos por el término Park ubicados tres de ellos en la zona de la Recoleta y uno en las cercanías de Plaza de la República, y que totalizan 230 habitaciones entre los cuatro.
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El convenio es retroactivo al 1 de agosto pasado, fecha desde la cual los hoteles integran el sistema de reservas y de estándares de calidad de la cadena alemana. El convenio no implicaría cambio de manos de la propiedad de los establecimientos. El Park Plaza Kempinski Hotel está en la calle Parera, muy cerca del Park Hyatt y del Caesar's Park (término que parece obsesionar a los hoteleros argentinos); tiene 54 cuartos y restorán. El Park Central Kempinski es más grande (tiene 70 habitaciones estilo Luis XV); está cerca del Teatro Colón y compite con el Crown Plaza. El Park Château Kempinski Hotel, también en Recoleta, cuenta con 63 cuartos y un restorán francés. El Park Elegance Kempinski, en la misma área, tiene 43 cuartos. La operación viene a confirmar la creciente dificultad que encuentran -no sólo en la Argentina-los hoteles independientes para competir con sus colegas «de marca». «Si un viajero, especialmente de negocios, tiene que elegir entre un hotel sin afiliación a una cadena y otro que con el nombre le garantiza un nivel mínimo de confort o servicios, no lo duda», dijo un experto consultado por este diario. A cambio, quienes resignan su independencia deben pagar una comisión («fee») de 3% sobre la facturación bruta o 10% sobre las ganancias operativas brutas (GOP, por sus iniciales en inglés). Según fuentes de la industria, la tendencia se acentuará en los próximos meses. «Brasil, con un mercado mucho más grande que el nuestro, y Chile, con uno mucho más chico, están llenos de hoteles de marca. Acá seguimos pensando que nosotros sabemos más que nadie, que nadie puede enseñarnos a conducir mejor nuestros negocios, que nadie atraerá clientes como nosotros, y así nos va: muchos hoteles hoy están al borde de la convocatoria», agregó el experto. Informate más
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