Para Martín Uribe, economista argentino que vive en EEUU y que, desde allí, observa la realidad del país y la discute con distintos grupos financieros, la relación entre Washington y Buenos Aires es buena, aunque todavía no se consolidó como una política de Estado. "La Argentina comparte valores con los EEUU y el alineamiento me parece apropiado", señaló, pero advirtió que ese vínculo debe trascender las afinidades partidarias y personales.
Martín Uribe: "Muchos de los dólares que están en el Banco Central no le pertenecen al Gobierno”
El economista argentino, radicado en EEUU y profesor de la Universidad de Columbia, sostiene que las corridas cambiarias tienen origen fiscal y no especulativo. Además, advierte que no todos los dólares que el Gobierno contabiliza como respaldo de cara a 2027 le pertenecen.
-
Vuelos al Caribe por u$s4: la low cost que vende pasajes ultra baratos desde Argentina
-
Dólar hoy: a cuánto cotiza este domingo 18 de octubre
Martín Uribe es profesor titular de la Universidad de Columbia, en Nueva York, e investigador asociado del National Bureau of Economic Research (NBER) de EEUU.
A su entender, el alineamiento actual responde en gran medida a la orientación política del gobierno de La Libertad Avanza (LLA), por lo que lo considera "circunstancial".
Haciendo foco en la economía local, y de cara a las elecciones del año entrante, el profesor titular de la Universidad de Columbia, en Nueva York, e investigador asociado del National Bureau of Economic Research (NBER) de EEUU, sostuvo que el Gobierno se equivoca al creer que debe "armarse y atrincherarse para defender al dólar".
En ese sentido, relativizó la "bazuca" de u$s75.000 millones (elevada en la última semana a u$s125.000 millones) que planteó el presidente Javier Milei de cara al año próximo. Advirtió que "muchos de los dólares que están en el BCRA no le pertenecen al Gobierno" y planteó que el foco debería estar en consolidar la reforma fiscal.
Si ese objetivo se cumple, dejar flotar más libremente el tipo de cambio no sería inflacionario y ayudaría a mejorar la coyuntura, entiende el ex integrante de la División de Finanzas Internacionales de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos.
"El esquema debería ser de política fiscal dura y política monetaria más blanda", resumió, en un contexto donde la discusión sobre la continuidad del esquema económico en sus propios términos debe prolongarse o modificarse.
Consultado sobre si los recursos financieros que el primer mandatario asegura tener disponibles alcanzarían para evitar una corrida cambiaria, Uribe sostuvo que “la historia argentina no registra corridas cambiarias de naturaleza puramente especulativa”, sino que todas estuvieron asociadas al déficit fiscal corriente o esperado. "Cuando el público se convence de que la situación fiscal actual o futura no es sostenible, no hay bazuca que evite una corrida", afirmó. A continuación, la entrevista completa con Ámbito.
Periodista: ¿Cómo describiría desde allí la relación entre Estados Unidos y Argentina?
Martín Uribe: Creo que es buena. La Argentina comparte valores con los EE. UU. y el alineamiento me parece apropiado. Pero debe ser una relación entre Estados que trascienda las afinidades partidarias y personales. Por ejemplo, no veo bien que el presidente argentino haga campaña por un partido de otro país: eso perjudica nuestra credibilidad como socio serio y previsible.
P.: ¿Cuánto hay de estrategia y cuánto de conveniencia política?
M.U.: Es genuina en gran medida. Al mismo tiempo, la alineación argentina tiene valor para los EEUU, que paga por ella con apoyo comercial, financiero y geopolítico. Eso no me parece mal desde el punto de vista de nuestro país.
P.: ¿Es una relación que trasciende lo bilateral o está protagonizada por el vínculo personal entre Trump y Milei?
M.U.: Creo que el alineamiento actual responde en gran medida a la orientación política de LLA. Por eso lo veo como circunstancial y no consolidado como una política de Estado. Lamentablemente, nuestra política exterior ha sido y sigue siendo pendular.
P.: ¿Considera que será necesario el apoyo financiero del secretario del Tesoro de EEUU de cara al año próximo?
M.U.: Creo que el apoyo financiero de los EEUU es valioso, no como un instrumento de control cambiario, sino para evitar que problemas de liquidez provoquen tropiezos en el pago de la deuda.
P.: Milei planteó una “bazuca” de u$s75.000 millones de cara al año próximo, que luego elevó a u$s125.000 millones. ¿Cree que son fiables esas fuentes de financiamiento?
M.U.: Muchos de los dólares que están en el BCRA no le pertenecen al Gobierno. Pero, más allá de eso, me parece errada la visión del Ejecutivo de que debe armarse y atrincherarse para defender al dólar. El foco debería ser consolidar la reforma fiscal. Si ese objetivo se logra, dejar flotar más libremente el dólar no es inflacionario y sería beneficioso para mejorar la coyuntura. El esquema debería ser de política fiscal dura y política monetaria más blanda.
P.: ¿Eso alcanzaría para evitar una corrida cambiaria?
M.U.: La historia argentina no registra corridas cambiarias de naturaleza puramente especulativa. Todas han estado asociadas con el déficit fiscal corriente o esperado en el futuro. Cuando el público se convence de que la situación fiscal actual o futura no es sostenible, no hay bazuca que evite una corrida. Creo que no estamos allí. Este gobierno es diferente de todos los anteriores desde la democracia en el énfasis que le asigna al ajuste fiscal. Dicho esto, lamentablemente, las cuentas fiscales y la relación entre el Tesoro y el BCRA no son siempre tan transparentes como sería deseable, y eso mete incertidumbre.
P.: En una entrevista anterior le preguntaron si vinculaba el alto nivel del riesgo país con la dificultad para acumular reservas, y respondió que esa vinculación no le parecía relevante. ¿Qué importancia le da a la acumulación de reservas para la estabilización económica?
M.U.: Sigo pensando lo mismo. Como indiqué antes, creo que lo importante es la sostenibilidad fiscal, más que la acumulación de reservas.
P.: ¿Cómo evalúa el ritmo con el que se está cumpliendo el objetivo de acumulación de reservas?
M.U.: No toda la acumulación de reservas que estamos viendo es un aumento en el patrimonio neto del gobierno. Lo que se ve es que el BCRA compra dólares. Esas compras aumentan la cantidad de pesos en circulación. Para evitar ese aumento en la oferta monetaria, el Tesoro emite deuda y absorbe los pesos. Con estas operaciones, el "patrimonio neto" del gobierno consolidado no cambia, porque, si bien termina con más dólares en el BCRA, también termina con más deuda en el Tesoro.
P.: El riesgo país en Argentina siguió escalando y alcanzó los 648 puntos básicos. ¿Cuánto se explica por el contexto internacional y cuánto por causas locales?
M.U.: Creo que la mayoría es de origen doméstico. Ni Chile ni Uruguay, por ejemplo, han mostrado aumentos proporcionalmente similares.
P.: Desde su lugar, ¿cómo entiende que los inversores observan a los candidatos opositores? Por ejemplo, el gobernador Axel Kicillof. ¿Qué esperan eventualmente de una fuerza opositora?
M.U.: La economía argentina está estancada, y eso perjudica las chances electorales de LLA. Pero la diferencia fundamental entre el esquema que aplicó Kicillof cuando fue ministro y el que está aplicando LLA es que, bajo el esquema de Kicillof, no existen escenarios en los que la economía se embarque en una trayectoria de crecimiento sostenido, dado que esto es imposible sin un sistema de precios que funcione.
La característica principal del esquema Kicillof fue la intervención del Estado en la determinación de los precios de las empresas privadas y la pérdida de cualquier relación entre costos y precios en las empresas públicas, lo que llevó a la Argentina al borde del colapso del sistema de precios. Una economía sin un sistema de precios que funcione converge inevitablemente a la pobreza estructural.
P.: El debate entre los economistas se da entre continuar con el programa, confiando en que a largo plazo tendrá éxito, o tomar medidas que flexibilicen el dogma para mejorar la actividad. ¿Dónde se posiciona usted?
M.U.: Creo que estas no son opciones excluyentes. Hay muchas cosas que este gobierno está haciendo muy bien y que deben seguir profundizándose. Por ejemplo, la Argentina debe seguir abriéndose comercial y financieramente al exterior, porque seguimos siendo una de las economías más cerradas del mundo. También somos una de las economías más reguladas del mundo, por lo que los esfuerzos por desregular, que han sido muchos y arduos, deben continuar. También debe seguir afianzándose la sostenibilidad fiscal. El gobierno ha hecho mucho progreso en este aspecto, no solo bajando el gasto, sino también poniendo la disciplina fiscal como un objetivo central de la política pública, algo inédito en nuestra historia del último siglo. Y un aspecto positivo del ajuste fue el sostenimiento de un programa social esencial como la AUH.
P.: En el medio, un estancamiento económico en buena parte de los sectores que obliga al Gobierno a discutir cómo seguir…
M.U.: Hay problemas por corregir. El actual estancamiento tiene un componente no menor de errores de política. Por ejemplo, es un error pisar el tipo de cambio en el medio de un proceso de apertura, desregulación y ajuste fiscal. Algunos argumentan que el BCRA no está pisando el tipo de cambio porque está comprando dólares. Pero esta no es la forma adecuada de verlo. La política de altas tasas y encajes está dirigida y contribuye a sostener al dólar.
Otro aspecto a corregir es la política fiscal. El público toleró el hachazo fiscal como medida excepcional y de corto plazo para evitar la hiperinflación. Por hachazo fiscal me refiero a parar la obra pública, llevar las jubilaciones del primer al segundo subsuelo, abandonar la inversión en universidades, pisar sueldos en el sector público, etc. Pero nada de esto es sostenible en el largo plazo. El gobierno debe crear un esquema que reemplace el hachazo por la racionalización del Estado.
Además, hay otras medidas que un gobierno realmente liberal debería adoptar de inmediato. Por ejemplo, eliminar el cepo remanente y dar marcha atrás con el RIGI, que es un esquema de política industrial de baja calidad.
P.: Usted en julio de 2025 ya había advertido sobre el atraso cambiario. ¿Qué otra manera hay de lograr un tipo de cambio competitivo que no sea a través de la devaluación?
M.U.: Sí, lo sigo pensando. Una forma ordenada de normalizar el tipo de cambio sería que el BCRA anuncie una trayectoria descendente de una tasa de interés de referencia hacia un nivel de un dígito, digamos entre el 5 y el 10 por ciento, en aproximadamente un año. Si esto se hace sin descuidar el lado fiscal, no existe riesgo inflacionario, y el tipo de cambio se ubicará en un nivel compatible con una política monetaria más normal.
- Temas
- Dólar
- BCRA
- Javier Milei
- Inflación



