7 de noviembre 2007 - 00:00

"Para los extranjeros, el mercado es infinito"

Importantes desarrolladores están volcándose a construir teniendo más en cuenta a los extranjeros que a la demanda local, como consecuencia del vertiginoso crecimiento del turismo.

«En menos de diez años hemos duplicado el número de turistas extranjeros en Buenos Aires y la ciudad perfectamente puede transformarse en un destino de la inversión individual de gente que quiere tener un pied-a-terre en un área lejana percibida como no conflictiva, abierta, multicultural y con muchos atractivos», explica Issel Kiperszmid, de Dypsa Desarrollos Inmobiliarios.

Uno de los desarrollos de la compañía es la Torre Renoir, que consiste en la construcción de un hotel de 5 estrellas plus, el Alvear Renoir Puerto Madero, más departamentos de lujo. Respecto del precio del metro cuadrado en este emprendimiento Kiperszmid explica que «no lo hemos analizado todavía, incluso no definimos si vamos a vender o alquilar las unidades». Agrega que «en la primera torre Renoir, totalmente vendida, el metro cuadrado se ubicó en 3.000 dólares» y aclara el titular de Dypsa que más de 50% de los compradores fueron europeos.

En materia de precios, la Argentina sigue siendo competitiva respecto de otras plazas: «Este producto (por la Torre Renoir) cuesta la cuarta parte de lo que saldría en Europa; 30% o 40% más económico que Brasil, y se ubica también muy por debajo de los valores de Miami».

A pesar de estos precios convenientes, el país no facilita la venta a extranjeros. Según Kiperszmid, «necesitamos adoptar una política de Estado y de largo plazo para fomentar la venta a extranjeros, que además presentan una ventaja importante porque pagan impuestos, como el ABL, por todo el año, aunque ocupen la propiedad sólo 20 días».

El titular de Dypsa sostiene que prácticamente la difusión de la Argentina corre por cuenta exclusiva de los empresarios. «Hace años que soy miembro del Comité Consultivo del Salón Inmobiliario de Madrid y logramos que la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos, de la que soy parte, con algún apoyo de la Fundación Exportar, permitiera una presencia para empezar a fomentar nuestros productos», explica.

Por primera vez, los organizadores del Salón Inmobiliario de Madrid van a llevar a cabo un Salón Inmobiliario en América y será en Buenos Aires. El evento se realizará en diciembre próximo y convocará a inversores internacionales. Al realizarse en la Argentina, los desarrolladores, más allá de participar en las rondas de negocios, podrán mostrar sus emprendimientos y el entorno.

Ante la pregunta sobre qué temas faltan para lograr que vengan más inversiones, Kiperszmid fue muy claro: «Generar un marco jurídico estable, que es condición sine qua non; debemos demostrar una actitud favorable hacia la inversión internacional; asegurar que el día que quieran repatriar su inversión lo podrán hacer; permitir que las transacciones inmobiliarias sean conforme a las leyes de los países de los compradores, y que puedan registrarse en la Argentina». Se debería permitir, ejemplificó, que «un alemán que compra una propiedad en la Argentina pueda perfeccionar la transacción en Alemania y luego registrarla en el Registro de la Propiedad en la Argentina». Las complicaciones para los extranjeros son múltiples, ya que no se puede crear una sociedad de propósito especial y, a su vez, la Inspección General de Justicia impone limitaciones.

«El objetivo es evitar que argentinos que tienen fondos en el exterior los repatrien por esos carriles sin declarar; esto es entendible, pero afecta al verdadero inversor extranjero», explica el empresario.

Dypsa apuesta al mercado de alta gama, y por esta razón se asocia para desarrollar proyectos con empresas del exterior como Quality Developers, en Uruguay, y abrieron una oficina de ventas en Madrid. También están construyendo unos 3.300 metros cuadrados de departamentos en San Telmo (calles Piedras y Chile) que se encuentran totalmente vendidos mayoritariamente a turistas españoles que pagaron por cada unidad de 80 a 100 metros cuadrados entre 80.000 y 100.000 euros. En este caso la oferta estuvo dirigida a niveles de ingresos medios, atraídos por el tango y la cercanía al centro porteño.

«San Telmo puede llegar a ser más atractivo que Palermo Hollywood, si se ataca el problema de la seguridad e infraestructura», aclara. Puerto Madero tiene claramente un techo para su desarrollo y «una vez que se complete la construcción, va a tener un mercado propio, independiente de lo que pase en el resto de la Argentina, y vamos a ver niveles de 6.000 a 7.000 dólares el metro cuadrado como algo perfectamente posible», sostiene Kiperszmid.

En cuanto al futuro del sector, en materia de viviendas para los segmentos altos, el empresario cree que se está agotando para el mercado interno, pero «para los extranjeros el mercado es infinito». Con este propósito desarrollan proyectos en el Puerto de Olivos y en Belgrano.

La suba de los costos de la construcción provoca que «esté cayendo en forma marcadísima la rentabilidad del sector», señala. No obstante, es «sumamente optimista respecto del futuro de nuestro país». Para el empresario, «la Argentina va a enfrentar por mucho tiempo precios muy favorables de las agro commodities, se va a transformar en un país importante en la producción y exportación de biocombustibles y en particular de biodiésel».

El titular de Dypsa considera que «el gobierno va a tener que recomponer los superávit que fueron la base de la recuperación y que van a permitir que el país tenga un período prolongado de tasas de crecimiento de 6% a 6,5%». Admite que es necesario hacer ajustes de valores de precios relativos y que debería realizarse de forma ordenada y lo menos traumática posible. Si esto ocurre, «si somos serios, tenemos una oportunidad como la que tuvo la Argentina en la última parte del siglo XIX».

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