7 de agosto 2008 - 00:00

Peligro de ignorancia invencible

Milton Friedman
Milton Friedman
El daño que cualquier burócrata es capaz de originar -en particular por la tendencia de llegar a la función pública con una escasa formación para la responsabilidad que se le asigna-fue sintetizada por Peter Drucker, al relatar la reunión entre un industrial alemán que, en el verano boreal de 1947, recurría a un coronel del ejército norteamericano, a cargo de los créditos del European Recovery Program (el Plan Marshall) para poner en marcha su fábrica. El coronel, que tenía instrucciones de no facilitar financiamiento a quienes hubieran sido parte de la industria bélica alemana, insistía en que según su opinión, la fábrica no tenía futuro sin la demanda bélica -al carecer de un producto adecuado- y era mejor cerrarla. El industrial era Ferdinand Porsche, y la fábrica era Volkswagen.

El gobierno argentino ingresó a la actual crisis política simplemente para recaudar un poco más, habida cuenta del incremento de los subsidios respecto del presupuesto por el alza de los commodities. Primero las retenciones móviles eran para terminar con la soja, desvinculando los precios de los salarios. Luego, para hacer hospitales, que estaban ya en el Presupuesto 2008. Si esto último era cierto, pudieron hacer algo más fácil, como incrementar los impuestos internos al tabaco y al alcohol, para lo cual no necesitaban ni siquiera recurrir al Congreso. Es increíble que las gaseosas paguen impuestos internos y la cerveza no los pague: es más barato para los adolescentes tomar cerveza que Coca-Cola. Es insólito que mientras una dependencia del gobierno gaste plata para disminuir el consumo de tabaco y alcohol, la baja de impuestos internos financie el aumento del consumo, y el whisky o el champán importados sean relativamente baratos.

Ahora han gravado la rentagenerada por los fideicomisos, como si la recaudación que será generada por ello pudiera solucionar el problema de fondo. Primero, la exención de Impuesto a las Ganancias a los fideicomisos nace de una regla mundial de los mercados de capital, que no permiten dejar un «call» (la obligación de pagar un impuesto) a los inversores, simplemente por transparencia. A partir de hoy, cualquier estructura que pretenda colocarse como Asset Backed Securities no podrá cotizar en los mercados de capital del mundo. Segundo, no habrá nuevas emisiones, y los impuestos que devenguen las ya existentes que fueron adquiridas por las AFJP, los pagarán los jubilados. Tercero, al no existir nuevas emisiones, como la banca comercial cuenta con un plazo promedio de depósitos de 30 días, la tasa de interés a la cual los bancos puedan financiar las cuotas de leasing, venta de electrodomésticos o del simple consumo será mayor -por una simple previsión- y ello impactará en el precio de venta, con lo cual están echando un poco de nafta al fuego inflacionario.

Mientras los bancos argentinos pierden depósitos, la demanda de créditos del sector menos bancarizado se incrementó casi en 50% en los dos últimos meses. Como no pueden mantener su nivel de consumo financiando las compras con una tarjeta de crédito, deben echar mano a hipotecar sus salarios futuros para obtener un préstamo personal y poder pagar al contado lo que antes de ello pagaban en cuotas financiadas a través de fideicomisos. Ahora deberán pagar más por lo mismo a través del incremento en la tasa de interés.

  • Amenaza

  • Como señalara Milton Friedman, el Estado es una amenaza para la libertad individual, por su tendencia natural a intervenir en la vida de las personas, y los mecanismos institucionales de pesos y contrapesos son insuficientes para contrarrestar dicha amenaza. Una economía de mercado extendida compensa el poder del Estado, y su actuación en la vida económica de una sociedad debe estar sujeta a garantizar el cumplimiento de las leyes y el respeto a los derechos de propiedad. Si efectos impredecibles (una inundación o un terremoto) aconsejen la intervención del Estado en la economía, éste debe actuar sólo sobre la base de reglas definidas por la Legislatura, y sólo si los beneficios de la intervención son mayores que los costos. La Argentina está lejos de esa regla. No hubo inundación alguna, pero el Estado fabricó un terremoto político del cual no sabe cómo salir, producto de la ignorancia invencible de sus reguladores.

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