Petróleo, oro y euro volvieron a marcar nuevos récords
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Los temores sobre el aprovisionamiento en petróleo en el próximo invierno boreal, la tensión en Medio Oriente y la depreciación del dólar, son los factores que sostienen las cotizaciones en sus niveles actuales, subrayan los expertos.
Así, la eventualidad de una ofensiva militar turca contra los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistan (PKK), replegados en el norte de Irak, los problemas de transporte del crudo iraquí que podría provocar y las advertencias contra Irán sobre el desarrollo de su programa nuclear impulsan los precios.
Por otra parte, ante la llegada del invierno, período de alto consumo de combustible para calefacción en el hemisferio norte, el nivel de las reservas petroleras continúa suscitando temores. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) considera crítico el nivel de los stocks en los países desarrollados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
A estos recurrentes temores se agrega la debilidad del dólar, que cayó a 1,4319 por euro este viernes, un nuevo piso histórico.
La debilidad del billete verde aumenta la capacidad de compra de los inversores de fuera de la zona dólar para las materias primas cotizadas en dólares, como el barril de crudo.
Oro
La debilidad del dólar, el petróleo en un nivel récord y las tensiones geopolíticas impulsaron hoy al oro hasta un máximo de 28 años de 770 dólares la onza.
El dólar cayó a un mínimo histórico frente al euro y a su nivel más bajo en varios años contra una cesta de monedas, presionado por la perspectiva de que la Reserva Federal de Estados Unidos recortará las tasas nuevamente.
La debilidad del dólar abarata al oro para los tenedores de otras divisas y un recorte de tasas reduciría el atractivo de rendimiento de esa moneda.
"En el mercado está la percepción de que el dólar caerá más y las personas están comprando por eso", dijo Stephen Briggs, economista de SG Corporate and Investment Banking, en referencia a las compras en el mercado aurífero.
El oro al contado avanzó hasta 770 dólares la onza, su nivel más alto desde enero de 1980, pero luego recortó ganancias para cerrar a 765,80 dólares.
Euro
El euro mejoró su récord y se situó por encima de la barrera de los 1,43 dólares, cuando comenzaba una reunión en Washington de los ministros de Finanzas del G7, que según los cambistas no iba a frenar la baja del billete verde.
La moneda europea alcanzó niveles nunca vistos a 1,4319 dólares. En un año, el euro ganó 14% en relación al dólar. En comparación con su paridad inicial, fijada el 31 de diciembre de 1998 a 1,1665 dólares, el alza es del 22%.
Luego recortó su alza y cerró a 1,4298 dólares.
El dólar cae por la desaceleración de la economía estadounidense, y por las especulaciones sobre la posibilidad de que la Reserva Federal estadounidense (FED), que ya bajó su tasa directora de 5,25 a 4,75% en septiembre para socorrer a la economía, vuelva a intervenir tal vez tras su próxima reunión del 31 de octubre.
Este nuevo récord se produce mientras comienzan en Washington las reuniones entre los ministros de Finanzas de Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido.
Las tasas de cambios figuran en el menú de las conversaciones, pero parece extremadamente poco probable que el comunicado final evoque la debilidad del dólar de una manera que indique a los operadores que el G7 está descontento.
El presidente francés Nicolas Sarkozy reconoció que los propios países europeos no se ponen de acuerdo sobre la cuestión de un euro fuerte.
De hecho, Alemania ha relativizado el impacto, mientras que Francia e Italia han deplorado los efectos en sus exportaciones.
Estados Unidos no parece estar inquiero por la caída de su moneda. El Tesoro estadounidense se opone por principio al intervencionismo en el mercado de divisas. Una intervención para apoyar al dólar significaría de hecho hacer lo contrario que preconiza el G7 respecto a China, invitada regularmente a soltar al yuan en el mercado para que se vaya apreciando progresivamente.
"¿Cómo podría Estados Unidos preocuparse a la vez explícitamente de la debilidad del dólar y reclamar a China una mayor flexibilidad del yuan?", explicó Derek Halpenny, economista del Bank of Tokyo-MUFJ.
Finalmente, Estados Unidos no ve con malos ojos la caída del dólar por el momento, ya que le sirve para reequilibrar progresivamente sus déficits, en particular su balanza comercial. Un dólar débil limita el poder de compra del consumidor estadounidense para las importaciones.
Los cambistas apuestan en su gran mayoría por un dólar a la baja en estos momentos. "Pensamos que el G7 no modificará sustancialmente el tenor de su comunicado sobre la paridad, y que la Fed bajará sus tasas el 31 de octubre. El declive del dólar continuará", concluyeron los analistas de Barclays Capital.




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