Para que la gente vuelva a los bancos y los ahorristas quieran llevar dinero a alguna entidad, debe crearse una banca offshore. Sólo con un banco que garantice los depósitos con garantías fuera de la Argentina podría cambiar la situación.
Acá no hay ningún plan estratégico. Hicieron lo que quisieron sin saber cómo seguir adelante. La salida de la convertibilidad, el festejo del default y la pesificación distorsionada fueron atentados imperdonables, y más sin tener un plan preparado y estudiado previamente.
No se equivoquen. Entre enero y abril de este año no se financió gasto público, sino redescuentos para bancos para sostener la fuga vía amparos y drenajes del «corralito».
Nunca más la Argentina debe pensar en un tipo de cambio fijo si se depende del financiamiento externo.
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