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Ronald Barone, un director gerente de S&P, dijo en un comunicado que Enron, con sede en Houston, cometió "un cierto número" de "directas y deliberadas declaraciones falsas".
Como ejemplo Barone dijo que en tres presentaciones en 1999 y en el 2000 que presuntamente ofrecerían un análisis "profundo" de la compañía, Enron ni siquiera mencionó a S&P muchas de las asociaciones que excluyó de los estados contables la compañía y que le sirvieron para ocultar deudas.
Barone, junto con funcionarios de las otras dos grandes calificadoras de riesgo crediticio, Moody's Investors Service y Fitch Ratings, tiene programado testificar el miércoles ante la Comisión de Asuntos Gubernamentales del Senado en torno al papel de esas agencias en la caída de Enron.
Las tres calificadoras tenían a Enron en una posición de "grado de inversión" incluso cuatro días antes de que la comercializadora de electricidad y gas pidiera la protección bajo as leyes de bancarrota, el 2 de diciembre.
Si Enron hubiera dicho a S&P la verdad sobre sus finanzas, dijo Barone, "el impacto sobre la calificación de Enron habría sido significativo".
"Los negocios clandestinos y las ofuscadoras prácticas de divulgación realizadas por la gerencia de Enron habrían creado largas sombras sobre la validez de la credibilidad de Enron en general y sus estados financieros en particular", agregó.
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