El Ministerio de Economía ya dio el visto bueno para que el Congreso avance con la sanción del impuesto a empresas que pesificaron deudas. Esta semana Diputados definirá el proyecto definitivo. La tasa a aplicar sería de 6%, por única vez, y sobre el monto de deuda en dólares convertida a pesos. El gobierno espera recaudar más de $ 1.500 millones. Jorge Remes Lenicov quiere que se aplique sobre montos de deuda superiores a $ 1 millón, mientras que algunos legisladores pretenden hacerlo desde $ 3 millones. También hay diferencias en el destino de los fondos. Mientras Economía sostiene que la recaudación del tributo debe ir al Tesoro y coparticiparse con las provincias, el Congreso quiere crear un fondo para financiar PyMEs. El equipo económico afirma tener la aprobación del Fondo Monetario para el nuevo impuesto, siempre que se destine a mejorar la situación fiscal y no a promociones.
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La intención de Diputados es avanzar con el proyecto mañana, unificando la versión que más interesa al Ministerio de Economía con las pretensiones del Congreso. Los encuentros para acercar posiciones se harán en las oficinas de Jorge Matzkin, en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, pero también intervendrá la comisión de Finanzas.
Las diferencias que existen hasta este momento entre la idea del impuesto que tiene el bonaerense Carlos Brown y lo que pide Remes Lenicov, una vez aceptado el tributo se centran en:
• Destino de los fondos. En el Congreso quieren establecer el nuevo tributo como fuente de financiamiento para un fideicomiso destinado a promover a las PyMEs.
Economía no quiere más fondos especiales ni fiduciarios. Si el impuesto se crea, deberá ir directamente a rentas generales y será coparticipable. Es decir, las provincias se llevarán el porcentaje que les corresponde en la Ley 23.548, lo que es más de la mitad de la recaudación.
• La segunda diferencia entre el ministerio y el Congreso es en torno al monto de deuda pesificada a partir del que se comenzará a aplicar el impuesto. Esta semana deberá definirse si finalmente se aplica sobre las deudas pesificadas superiores a u$s 1 millón, como pretende Economía o u$s 3 millones como propone Brown.
La diferencia no es menor ya que está directamente relacionada con el sentido del impuesto. Si se destina a financiar PyMEs, como quiere algún sector del Congreso, resulta más lógico que se comience a aplicar a partir de las deudas pesificadas por u$s 3 millones. Si la idea es reforzar los ingresos del Tesoro, el límite de deuda podría incluir a algunas PyMEs que resultaron beneficiadas con la pesificación.
De todas formas ya quedó en claro que la recaudación del impuesto sobre deudas pesificadas no será destinado a ningún fondo para compensar a futuro la capitalización que deberá hacer el Estado en los bancos como consecuencia de la pesificación de deudas y depósitos a diferente tipo de cambio.
En este punto también esta pendiente una idea de escalonar el impuesto de manera que las alícuotas se apliquen de acuerdo al monto de deuda pesificado, idea que en el Congreso no gusta.
• La recaudación estimada hasta ahora es de $ 1.400 millones, tomando en cuenta una alícuota de 5%, como fue proyectado por el Congreso. Pero la versión definitiva, con acuerdo de Economía, llevará la alícuota a 6%.
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