12 de diciembre 2011 - 00:00

A los 103, Manoel de Oliveira estrena y prepara nuevo film

Prodigio de la naturaleza, el portugués Manoel de Oliveira cumplió ayer 103 años y se dispone a iniciar otro rodaje.
Prodigio de la naturaleza, el portugués Manoel de Oliveira cumplió ayer 103 años y se dispone a iniciar otro rodaje.
Lisboa - El director de cine portugués Manoel de Oliveira celebró ayer sus 103 años acompañado de su familia en Oporto y con el rodaje terminado de su último largometraje, «Gebo et lombre», que espera estrenar en 2012. De Oliveira es el cineasta portugués más reconocido de la historia de su país, y ha cosechado a lo largo de su carrera decenas de premios, entre ellos el del Jurado de Cannes en 1999 por «La carta». Con un bastón como único signo de su edad, el director está atravesando las ocho décadas de carrera cinematográfica y planea ya su próximo proyecto, una adaptación del texto del brasileño Machado de Assis, «La Iglesia del Diablo».

Antes, tiene que terminar los retoques de su última película, rodada en París y basada en un cuento de Raul Brandao, que relata la vida de injusticias de un padre sacrificado a principios del siglo XX. El film, en francés, cuenta con el reparto de Michael Lonsdale, Jeanne Moreau y Claudia Cardinale, y se espera que sea estrenado en el festival de Cannes.

En una de sus apariciones públicas más recientes, en la Universidad Portucalense de Oporto, donde recibió el título de doctor «honoris causa», explicó que la idea de ese film surgió de forma casual. «Fue un espectador que me desafió a hacer una película sobre los pobres», dijo en el discurso de la investidura, en el que exhibió el humor de siempre sin dejar de formular críticas a los rectores.

En la última década ha producido una veintena de films, entre ellos «El extraño caso de Angélica» (2010), con Pilar López de Ayala. Su primer trabajo cinematográfico fue en 1931, cuando se atrevió a rodar con la cámara de su padre un cortometraje mudo titulado «Douro, faina fluvial», documental sobre su tierra natal. Su obra continuó intermitente. Después del escaso éxito comercial de Aniki-Bobó (1942), la adaptación del cuento «Los niños millonarios», de Rodrigues de Freitas, pasó más de una década sin filmar.

A partir de los años setenta y sobre todo en los ochenta, llegaron los títulos más resonantes, como «O Passado e o Presente» (1972), «Francisca» (1981), «Le soulier de satin» (1985), «No, o la vana gloria de mandar» (1990) y «O Convento» (1995).

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