- ámbito
- Edición Impresa
Arjona, de nuevo para multitudes
En su nuevo show Ricardo Arjona repasa viejos títulos, presenta su último disco «Independiente» y convierte a las 25.000 personas (mujeres en abrumadora mayoría) del estadio de Liniers en un agudo y multitudinario coro.
Queda poco por agregar sobre Ricardo Arjona, un cantautor que ha superado las dos décadas de trabajo y los 20 millones de disco vendidos, que colecciona por cientos los álbumes de oro y platino, que se dio el gusto de hacer una serie récord en 2006 que enardeció a Fito Páez («cuando la ciudad le da 35 Luna Parks a Arjona y a Charly García le da dos, tenés que pensar qué significan la política y los diarios en esa ciudad, en la que hay valores que fueron aniquilados»). El mismo que en 2009 se superó con cinco canchas de Boca y ahora hizo cuatro Vélez como parte de una gira internacional que, en su sección argentina, incluye además a Córdoba, Rosario, Junín, Mendoza, Comodoro Rivadavia, Neuquén, Bahía Blanca, Santa Fe, Corrientes y Tucumán.
Como pasa sólo con algunos elegidos, el cantautor guatemalteco convoca por igual en el Madison Square Garden de Manhattan que en el Auditorio Nacional de México, y en nuestro país, tiene sin dudas una de sus muy buenas plazas.
Si muy en sus comienzos, cuando había que arrastrar a la prensa para conocerlo y reunirse con él, sus canciones apuntaban hacia el lado del «compromiso, con temas como «Jesús verbo no sustantivo», o «Si el norte fuera el sur», con los años se fue centrando casi exclusivamente en la temática romántica; y la ilusión de un Serrat latinoamericano quedó bien en el olvido. Con eso, a partir de un discurso algo extraño en el trato hacia las mujeres -por ejemplo, una de sus nuevas canciones se llama «Mi novia ya se está poniendo vieja»-, que enoja a las que no están entre sus fans y enloquece a muchísimas otras, se ha convertido a la vez en un eficiente fabricante de canciones y de divisas de todos los colores.
No hay nada nuevo entonces bajo el sol de Arjona, pero a quién le importa. El hombre repasa viejos y nuevos títulos, presenta su último disco «Independiente» y recuerda sus piezas más clásicas, recurre a0 textos que se pelean con el idioma y con la rima, repite fórmulas de melodías y arreglos, impone su presencia de basquetbolista en el escenario y convierte a las 25.000 personas del estadio de Liniers en un agudo y multitudinario coro en relación 90/10 entre mujeres y hombres. Y todos felices.


Dejá tu comentario