7 de diciembre 2015 - 00:00

Arjona sobrevive a todos sus críticos

Ricardo Arjona ratificó la impresionante repercusión de su fórmula romántica ante dos Vélez repletos, en su mayoría de mujeres, pero también con muchos hombres entre la multitud.
Ricardo Arjona ratificó la impresionante repercusión de su fórmula romántica ante dos Vélez repletos, en su mayoría de mujeres, pero también con muchos hombres entre la multitud.
"Viaje Tour. La despedida". Ricardo Arjona. (Estadio Vélez, 4 y 5 de diciembre.)

Estos dos recitales en el estadio de Liniers se anunciaron como "La despedida", pero parece que habrá una especie de agregado europeo el año próximo. Fueron dos Vélez con decenas de miles de personas; con mayoría de mujeres, es verdad, pero también con muchos hombres entre la multitud. Estos shows Buenos Aires ciudad que albergó hace mucho al guatemalteco, en tiempos de cantante callejero de la calle Florida- fueron presentados como el cierre definitivo de una gira que abarcó montones de ciudades de 15 países desde que arrancó el año pasado poco después de la edición del álbum "Viaje". Dentro de eso, y en dos secciones de la gira, Ricardo Arjona recorrió nuestro país de punta a punta y visitó, siempre con el mismo enorme éxito, una docena de lugares. Pero también atravesó toda América Latina y EE.UU. y actuó hasta en un emblema neoyorquino como el Madison Square Garden.

Su espectáculo es digno de un artista internacional de este volumen. Luces y pantallas que enceguecen. Gigantografías de imágenes que rememoran los mayores conciertos de rock y pop sajones. Sonido sin concesiones y una banda multinacional que abarca una multiplicidad de estilos; siempre con un muy alto profesionalismo. Un vestuario cuidado, con esos sacos largos y los sombreros que ya son marca registrada. Y, al igual que en otros puntos de la gira, sonaron temas ya antiguos o más nuevos, como "A la luna en bicicleta" (en el comienzo), "El problema", "Te conozco", "Dime que no", "Cavernícolas", "Si el norte fuera el sur", "Invertebrado", "Señora de las cuatro décadas" -ya un chiste con sus fans y con él mismo que ha superado ampliamente los 30, edad que tenía cuando la escribió-, "Animal nocturno", "Hay amores", "Quien", "Mujeres de lujo", "Historia de un taxi", con ya conocida escenografía kitsch, etcétera.

Lejos está este Arjona de hoy de aquel de los comienzos, el que confundía un poco a la prensa y a un público incipiente con temas como "Jesús verbo no sustantivo". "El nuevo Serrat", llegó a decirse (en verdad, como con tantos otros); y quizá él tenía inquietudes en ese sentido, como en parecerse en algún lugar a los cubanos de la Nueva Trova. Pero maduró; y en ese proceso, rápidamente, se fue volcando al repertorio romántico, a la melodía reiterada, a ciertas fórmulas en los textos que tienen una buena dosis de doble sentido -o de directo sentido hacia lo sexual-, a un tipo de metáfora que no ganaría ningún premio de poesía. Y lo "social" quedó relegado a pocas piezas, como la citada "Jesús...", o "Si el norte fuera el sur".

Así, enojó a muchos, al punto de la bronca furibunda. Porque en ese cambio, logró una repercusión impresionante que esta gira y su último disco ratifican. Cientos de miles de entradas y millones de discos aun en la decadencia de esta industria- vendidos en todo el mundo, dan cuenta de un fenómeno que equipara a los mayores de la historia si de latinos se trata.

Fito Páez llegó a decir que muy mal tenía que estar nuestro país para que el guatemalteco llenara tantos Luna Park mientras Charly García hacía sólo dos para la misma época. Obviando que el mismo Charly aclaró entonces que no necesitaba de la ayuda del rosarino y que a él no le iba nada mal, aquella frase de Páez redondeó el pensamiento de montones de bienpensantes que han puesto a Arjona en el centro del escarnio; y basta recorrer un poquito las redes sociales para comprobarlo. Como si no hubieran existido siempre los fenómenos populares. Como si no se pudiera comprender el placer de todos los que disfrutan de estos mensajes. Mientras Fito sigue mascullando bronca, seguramente este exbasquetbolista de casi dos metros de altura se ríe en privado: es que su estrella, al parecer, está muy lejos de apagarse.

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