«Ciega a citas», la tira diaria que produce la empresa de Gastón Pauls en sociedad con Dori Media para «Canal 7».
A medida que se acerca el final, la familia de «Tratame bien» empieza a mostrar los efectos benéficos de las terapias (individuales, de pareja, de grupo) a las que se someten todos sus integrantes. El problema es que, ahora que las neurosis parecen aplacadas, lo que necesitaría esta gente es un exorcismo o alguna buena bruja que los libere de atraer tantas desgracias. Además del escándalo que le armó una ex amante ebria al jefe de familia (Julio Chávez), justo delante del hombre que podría devolverlo al mercado laboral, a su mujer (Cecilia Roth), le apareció un hermano dispuesto a pelearle la modesta herencia que dejó la madre fallecida capítulos atrás. Ni hablar de lo que va a pasar en el capítulo del miércoles que viene, y que, como ya es costumbre, se adelantó con tanto lujo de detalle que uno se pregunta para qué sentarse a verlo la próxima vez. Como sea, sigue siendo uno de los programas mejor actuados en la TV de ficción (valga la aclaración, ya que hoy actúan hasta los periodistas de noticieros).
A propósito de ficciones, los primeros capítulos de «Ciega a citas», la tira diaria que produce la empresa de Gastón Pauls en sociedad con Dori Media para «Canal 7», están mostrando la misma frescura que «Todos contra Juan». Las desventuras de Lucía (Muriel Santa Ana, la amiga del/la protagonista de «Lalola») tratando de conseguir novio a como dé lugar, recuerdan un poco también el estilo de «Los Pells»; de hecho, la acción principal se desarrolla en un multimedio, aunque un tanto más verosímil y menos glamoroso que el de la ficción de Sebastián Ortega. Si bien, las situaciones son graciosas en general, el miércoles, las escenas más logradas y originales estuvieron a cargo de Georgina Barbarossa -a quien, a fuerza de operaciones prácticamente se la reconoce tan solo por la voz, como en el tango- y Silvia Montanari, que hace de su hermana. Realmente destacable el sentido del humor de Montanari, quien hace mucho no se parece para nada a sí misma, ya que su personaje es una adicta a las cirugías, justamente.
El atendible rating de «Justo a tiempo», el programa de juegos que conduce Julian Weich por «Telefé», hace que las autoridades del canal y la productora Win TV empiecen a negociar para darle aire también en 2010. Según se dice, la producción acumuló tantos juegos que muchos no fueron utilizados este año, además de estar creando ya nuevas secciones y otras actividades aún secretas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario