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Bafici: ahora es el turno del Armando Bo “original”
Tras la exhibición de «El último Elvis» de Armando Bo nieto, que el miércoles inauguró el festival, el Bafici exhibirá mañana la versión recuperada de «India» de su abuelo y homónimo, con su musa Isabel Sarli.
Estrenada en 1960 en el Gran Rex con llenos totales, «India» lució entonces tres escenas de desnudos tres («la actriz nudista», la llamó el crítico Jorge Miguel Couselo). La segunda escena, digamos, el segundo baño, era en colores, un color uniforme y brilloso «ensuciado» por espirales rojas, como para dar a entender que se trataba de un momento onírico y que ésa era una parte artística. Un trabajo interesante, por no decir estrafalario, avanzado para la época, que se perdió en posteriores copias hechas directamente en blanco y negro. El Museo del Cine logró recuperar esa curiosidad hace ya tiempo (la mostró Diego Curubeto en su documental «Carne sobre carne»), y ahora se muestra la película completa.
Otro atractivo pasará inadvertido, pero vale la pena consignarlo como anécdota: años atrás, un equipo del Smithsonian Institute vino expresamente a estudiar la banda de sonido. No por la famosa guarania que allí se escucha, sino porque los extras eran auténticos indios macá, y ahí se los oye todo el tiempo hablando en su lengua, que hoy es una lengua muerta. Ese es el único registro que existe de ella. Dicho sea de paso, quien quiera ver indios auténticos acá tiene «As hiper mulheres», buen documental sobre la transmisión de usos y costumbres en una aldea del Amazonas
Hay más mujeres para este boletín. Aparte de Isabel, que no viene, son apreciables Nina Hoss, que tampoco viene pero se luce en «Barbara», sobre una médica vigilada por el régimen de la ex RDA, y Marissa Leo, que tampoco viene pero hace un buen personaje de ex convicta en «Francine», película en competencia, y las 17 chicas de «17 filles», singular historia basada en un hecho real: en un pueblo francés, 17 compañeritas de la secundaria decidieron quedar embarazadas, todas al mismo tiempo.
Párrafo aparte, varios films dedicados a la prostitución, desde «The Slut», sobre una señora de su casa que atiende gente de afuera (tema interesante pero tratamiento aburrido), hasta el burdel de la Belle Epoque de «LApollonide», ya visto en Mar del Plata (y también medio aburrido), y los documentales «Sado», reportaje a una señora que hace lo que el título sugiere, «Buy Me!» (diseñadoras y usuarias profesionales de lencería erótica, también medio aburrido) y «Whores Glory», dividido en tres capítulos: jovencitas tailandesas delgaditas y sentaditas en vidriera, pobres niñas ni siquiera adolescentes de un deprimente tugurio de Bangla Desh llamado Ciudad de la Alegría, y gordas ordinarias del mero México. De todas ellas, las únicas que saben qué hacer con el dinero que ganan son las chicas tailandesas. En su día libre se lo gastan en taxi-boys. En fin, esto recién comienza.
Recomendación amigable: evitar «Hollywood Talkies», plomazo decepcionante, «Cuadernos de barro» y «Los pasos dobles», pretenciosos, «Anna Pavlova lives in Berlin», inútil seguimiento de una tilinga inútil, y, en líneas generales, todo lo que el catálogo oficial recomiende como imprescindible.


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