17 de abril 2012 - 00:00

Bafici: ya elige el público sus films favoritos

José Luis García, realizador del documental «La chica del Sur», ya se había destacado con su trabajo sobre Cándido López.
José Luis García, realizador del documental «La chica del Sur», ya se había destacado con su trabajo sobre Cándido López.
Alimentándose a si mismo, el Bafici anunció los ganadores del Buenos Aires Lab, películas a medio hacer que cuando estén hechas se verán en próximos Baficis. Los títulos son «Agua», drama de Diego Mondaca, «Bolivia», ambientado en la guerra del Chaco Paraguayo, «Viola», comedia femenina de Matías Piñeiro, «Leones», relato fantástico de Jazmín López, «Hasta el sol tiene manchas», de Hernández Cordón, Guatemala, y «Quiero vivir su vida», de Luis Cifuentes, Chile, atractivo cuento de robo de personalidad.

También ganaron «Tanta agua», de Ana Guevara y Leticia Jorge, Uruguay (niña aburrida en vacaciones con el padre), «Señoritas», de Lina Rodríguez, Colombia (aventuras sexuales de una niña bien).

El Buenos Aires Lab y las mesas de la ampulosamente llamada Industry Office son buenos aportes, que el domingo incluyeron una charla del anglo-danés Peter Dodd sobre sus trabajos para «El cadáver de la novia», «El valiente Desperaux» y «El fántástico señor Fox», y su realización de «Freddy Frogface» en 3D, grato pasatiempo donde el más chico vence al matoncito del barrio.

Entretanto, dos films beneficiados por un estímulo del Fondo Metropolitano de Cultura, Artes y Ciencias, encabezan en este momento la lista de favoritos del público que concurre a las competencias internacional y nacional. Se trata de «La chica del sur» (4.68 puntos sobre 5) y «Los salvajes» (4.34). Este es un relato violento de Alejandro Fadel sobre un grupo escapado de un reformatorio de menores. El otro, es un tocante documental de José Luis García, el mismo de «Cándido López, los campos de batalla», donde recorría los lugares más trágicos de la Guerra del Paraguay. Ahora evoca una gozosa fiesta que presenció en su juventud, donde coreanos del norte y una idealista chica del sur soñaron durante unos días con la reunificación de su país. Pero ella fue arrestada y condenada a diez años por el régimen de Seúl. ¿Qué habría sido de su vida? García pudo ubicarla, cruzar hasta la otra punta del mundo, charlar con ella, sus padres, y amigos, y, a través de su historia, hacernos sentir el paso de la juventud, las utopías, y las ironías de la vida.

Otra jovencita es la que aparece evocada en «Cuentas del alma. Confesiones de una guerrillera», de Mario Bomheker, trabajo interesante donde la cámara viaja hasta Israel, se planta frente a una linda señora que habla hebreo con entonación cordobesa, y le hace evocar la infancia en una sociedad cerrada, la necesidad de pertenencia de los adolescentes de todas partes, su aventura como perejil del Erp, su captura en los montes tucumanos, la confesión que le salvó la vida sin matar a nadie, la nueva identidad con que fue abandonada a su suerte en Paraguay, sucesivas transformaciones que incluyen su amistad con el entonces padre Fernando Lugo (un cura de civil con pinta de langa sudamericano),, etc. Es solo ella frente a la cámara, y frente a las versiones oficiales de izquierda y derecha. De veras interesante.

Con mayor variedad de miradas, aparece el documental chileno «Sibila», de Teresa Arredondo, peruana, sobrina nieta de una mujer que estuvo 15 años presa por apoyo directo a Sendero Luminoso. Esa mujer es, además, la viuda del escritor José María Arguedas y la ex del poeta Jorge Teiller, pero, sobre todo, es la persona de quien la familia menos quiere hablar. ¿Era inocente o culpable? ¿Se hace cargo de sus culpas? La directora entrevista a parientes y conocidos, rastrea en archivos, mira la cárcel, muestra en detalle un doloroso retablo de figuritas de terracota hecho por Edilberto Jiménez, poblado de muertos por degüello, y al final llega hasta un pueblito francés donde doña Sibila, ya anciana, pasa sus días, la mirada firme rodeada de cosas bonitas de su tierra. «No fueron actos criminales, fueron actos políticos», es una de sus respuestas. Y el espectador queda shockeado.

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