20 de abril 2016 - 00:00

Cómo evitar otro caso Time Warp

 La muerte trágica de jóvenes, presumiblemente por consumo de sustancias químicas peligrosas para la salud y los que aún pelean por su vida, nos vuelve a recordar la tragedia de Cromañón y nos obliga a preguntarnos qué se hizo para evitarla.

Durante los años 2009/2010, fui coautora junto a expertos de diversas disciplinas del primer Plan Nacional sobre Oferta y Demanda de Drogas y de un extenso cronograma legal y socio-sanitario -perfectible- que elevamos al Poder Ejecutivo Nacional, y que hasta la fecha no tuvo respuesta.

A pesar de que desde hace más de 40 años hay legislación vigente, con sus múltiples reformas, penales y administrativas, no han servido ni para contener el aumento exponencial del consumo por sectores más amplios, a pesar de que el castigo y punición en su mayoría sigue siendo para el tenedor para propio consumo. El fracaso de la política criminal adoptada a pesar de los esfuerzos es visible.

En 2009 dijimos que las sustancias químicas, mal llamadas de diseño, por su bajo costo y gran renta aumentaría y que el Estado debe optimizar el catálogo de normas administrativas que por un lado restrinja la oferta necesaria del precursor para su elaboración, y por el otro controlar con celo las organizaciones y establecimientos donde se desarrollan éstas y otras fiestas. El control sobre la efedrina es una buena muestra de ello.

Además es importante controlar y evitar el acceso de parte de los jóvenes al alcohol, y al mercado de medicamentos en general y de psicotrópicos en particular, que aún hoy en la Ciudad de Buenos Aires, no han tenido un grado aceptable de regulación. En el mismo sentido y en el plano legislativo advertir sobre que la principal publicidad televisiva corresponde a medicamentos de venta libre y a alcohol, que merecen un abordaje regulador de parte del Estado Nacional.

Salvo excepciones, no hay campañas, ni políticas públicas para prevenir el consumo, y urge aumentar los recursos en salud para el tratamiento o la rehabilitación social, reducir las consecuencias adversas y enfatizar la prevención y educación como parte del mejoramiento de la calidad de vida. ¿Cuántas camas hay en los hospitales públicos para atender los numerosos casos de sobredosis de sustancias legales e ilegales?

La causa penal no devolverá la vida de estos jóvenes, sólo avanzará sobre los empresarios a cargo del establecimiento, como de parte de los organizadores por un lado y a su vez seguirá el rastro de las sustancias prohibidas para acreditar la peligrosidad en la salud. Invertir significa lucrar, pero si opto por hacerlo con jóvenes, o criaturas, por ejemplo, tengo mayor responsabilidad social en evitar el riesgo permitido en dichas actividades.

La Argentina deberá rendir cuentas en Naciones Unidas por este tema en breve. Irán funcionarios oficiales y legisladores invitados. Deben saber que actualmente se incumplen las últimas recomendaciones de Naciones Unidas que señala a los Estados la complejidad del fenómeno en un contexto que garantice por un lado la seguridad y divida la prevención de la represión, como forma de asegurar el derecho a la salud como parte de los Derechos Humanos.

(*) Fiscal general y coautora del primer plan nacional de oferta y demanda de drogas.

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